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Dolor y quejas contra los investigadores en el entierro de Araceli Fulles

La familia de la joven asesinada cuestionó a la fiscal del caso; la ministra de Seguridad se sumó a las críticas por las fallas en la búsqueda

Domingo 30 de abril de 2017
Ricardo, el padre de Araceli (en el centro), volvió a criticar ayer con dureza a la fiscal del caso
Ricardo, el padre de Araceli (en el centro), volvió a criticar ayer con dureza a la fiscal del caso. Foto: DyN

El dolor por la pérdida y las quejas por una investigación que fue considerada deficiente dominaron el entierro de Aracelli Fulles, la joven, de 22 años, asesinada en José León Suárez. Su padre, Ricardo, volvió a cuestionar a la fiscal, de San Martín, que supervisó la búsqueda de la muchacha. Y a esas críticas se sumó la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, quien apuntó directamente contra la fiscalía.

Las quejas de los familiares de la víctima al desempeño de la fiscal Graciela López Pereyra se fundaron en el hecho de que en tres oportunidades le habían tomado declaración como testigo a Darío Gastón Badaracco, el hombre que había estado con Araceli durante la madrugada en que ella desapareció y dueño de la vivienda donde fue hallado el cadáver y en cuyo camión se halló ADN de la chica.

"La fiscal no está capacitada para hacer su trabajo", expresó Ricardo, cuando salía de la casa velatoria y acompañaba el cuerpo de su hija al cementerio de San Martín.

La ministra Bullrich también se sumó a las críticas contra López Pereyra. "Por suerte, la Gendarmería Nacional logró detener al presunto autor material del homicidio gracias a la colaboración y valentía de una vecina que vio a un hombre muy sospechoso. La fiscal tendrá que repasar un poco las tareas que hizo en el caso", expresó Bullrich.

Los principales cuestionamientos contra la fiscal, que fueron realizados por la familia de Araceli, se fundaron en el hecho de que a pesar de que, desde el 15 de abril pasado se sabía que Badaracco fue la última persona que vio con vida a la joven, lo dejaron ir a la casa luego de tomarle declaración.

Según fuentes judiciales, la detención de Badaracco no se ordenó en el momento de las declaraciones porque no había aparecido el cuerpo y por falta de pruebas.

También fue blanco de las críticas de la familia de la vítima, el desempeño de los policías que participaron de la búsqueda. Tres uniformados fueron pasados a disponibilidad preventiva debido a las sospechas de que hubieran plantado pruebas falsas para desviar la búsqueda.

Anoche, la atención de los investigadores se había concentrado en los Tribunales de San Martín, donde comenzaron las indagatorias de los siete sospechosos detenidos. El último en declarar sería Badaracco. Aunque, según fuentes judiciales se negaría a hablar.

Había cierta expectativa por lo que pudiera decir Badaracco debido a que después de identificarse ante los efectivos de la Gendarmería que lo habían detenido en la esquina de Cobo y Curapaligüe, según algunos testigos, el acusado habría confesado que mató a Araceli Fulles.

Otra de las cuestiones a tener en cuenta sobre el contexto en el que Badaracco habría realizado esa manifestación, que no tiene validez procesal, fue su estado descontrolado. Uno de los investigadores indicó que el imputado tuvo que hacer un esfuerzo importante para decir cómo se llamaba y carecía de la capacidad para hilvanar una frase coherente.

Voces en la despedida

Luego de que los restos de Araceli fueron velados en una cochería de San Martín, donde se debió interrumpir el tránsito por la gran cantidad de asistentes, el cortejo se dirigió al cementerio local donde fueron sepultados los restos de la joven asesinada.

"Todavía no sabemos por qué se ensañaron así, de esa manera. La maldad que tienen... no puedo entender esa parte. Tenemos tristeza en el alma y en el corazón por todo lo que pasó", expresó el padre de la víctima.

Al referirse a los siete detenidos dijo que "era algo positivo, pero es probable que falte la parte financiera que los ayudaba para que hicieran muchas cosas".

Durante el trayecto al cementerio de San Martín el cortejo pasó por la puerta de la casa de Araceli, acompañado por su familia, vecinos y amigos, quienes realizaron en el trayecto una pegatina con afiches y carteles para exigir el esclarecimiento del crimen en medio de aplausos.

Gisele, prima de Araceli, dijo que "no se merecía terminar como terminó sino que merecía seguir con vida, formar una familia y seguir su carrera", según consignó Télam.

"Pedimos que nos respeten y que la respeten, ella sobre todo era una mujer, queremos que nos dejen de matar, no somos cualquier cosa. Somos mujeres, madres, de dónde salieron esos hombres", expresó la prima de la víctima.

Además de Badaracco hay otros seis detenidos, que fueron identificados como Carlos Damián Alberto Cassalz, de 34 años, dueño del corralón donde trabajaba el principal imputado, quien fue miembro de una superbanda de secuestradores que actuó entre 2001 y 2002, y estuvo preso hasta 2005, cuando fue excarcelado.

Cassalz, los hermanos Jonathan y Emanuel Ávalos, de 29 y 25 años, respectivamente, y Marcos Ibarra, de 32, fueron acusados de homicidio agravado y los otros apresados son dos empleados del corralón de Cassalz, que fueron identificados como Hugo Martín Cabañas y Marcelo Ezequiel Escobedo, quienes están acusados de encubrimiento.

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