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Fuerte respaldo social para un cura amenazado por narcos

Vecinos del barrio Cuartel V, en Moreno, organizaron ayer una carrera para hacer visible su apoyo al sacerdote Farrell

Domingo 30 de abril de 2017
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PARA LA NACION
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Más de mil personas corrieron ayer en Moreno para apoyar a un sacerdote
Más de mil personas corrieron ayer en Moreno para apoyar a un sacerdote. Foto: Santiago Hafford

LA PLATA.- A un mes de la despedida de un cura amenazado por narcos en Moreno, los vecinos del lugar organizaron una maratón "por la vida". En la localidad de Cuartel V, esa consigna apunta contra la venta de drogas arraigada en esa zona del conurbano.

"A la violencia y a las drogas las enfrentamos creando espacios de vida", fue el lema bajo el que corrieron ayer más de mil vecinos e integrantes de organizaciones sociales. También participó el intendente Walter Alejandro Festa. Y en el lugar donde los vecinos exigen la construcción de un polideportivo para dar a los jóvenes un espacio alejado del narcotráfico, el jefe comunal pidió "perdón por la ausencia del Estado en Cuartel V".

El 26 de marzo pasado, más de 300 personas, creyentes o no, fueron a la parroquia Sagrado Corazón, en una de las zonas más pobres de Moreno, para homenajear y despedir al Padre Eduardo Farrell, quien tuvo que dejar a su comunidad en Cuartel V por las reiteradas amenazas de narcos. "El narcotráfico impide que nuestros hijos sean libres y felices. Por eso hay que dar batalla a capa y espada", dijo entonces una vecina, y la emoción y el aplauso fueron masivos.

"Cuartel V es un lugar donde el sacerdocio se vive a la intemperie. La dimensión geográfica, la dimensión poblacional, los conflictos, las dificultades, la tarea es tan enorme, tan vasta, que tenés que estar a la intemperie. El que está a la intemperie o se agarra de Dios o sonó", comentó el padre Farrell durante la despedida de su comunidad. También habló Fernando Maletti, obispo de Merlo-Moreno, y su discurso fue duro, con un mensaje en el que pidió que el narcotráfico no ingrese a la vida de los jóvenes. Entre los asistentes se pudo observar al diputado Fernando "Chino" Navarro, del Movimiento Evita, y a funcionarios del gobierno municipal, pero no al intendente.

Los que conocen al sacerdote reemplazado creen que todo empezó el 16 de diciembre del año pasado. Ese día se hizo una marcha del silencio. En el comunicado que publicó la Iglesia diciendo que debían retirar al sacerdote de su comunidad, firmado por el obispo auxiliar, el vicario general y el obispo diocesano, se indicó como un hecho significativo "la pacífica marcha del silencio realizada hacia la comisaría del barrio para manifestar por el asesinato de César Méndez, un militante social, en la cual el único orador fue el padre Eduardo, párroco del lugar".

El párrafo termina de manera contundente: "A partir de ese momento comenzaron las intimidaciones".

Hacía nueve años que el sacerdote Farrell trabajaba en la zona. "Insistía siempre que los chicos no anden solos, cuando era de noche nos acompañaba a nuestras casas. Levantabas una piedra y salía el Padre, siempre estaba", cuenta José Luis Cervantes, uno de los jóvenes que recibían los consejos del cura en la capilla Santa Brígida.

En el comunicado del Obispado de Merlo-Moreno se consignó: "Queremos compartir con todas las comunidades de la Diócesis, y, especialmente con las de la parroquia Sagrado Corazón de Cuartel V - Moreno, la obligada decisión de que, por su integridad física ante reiteradas amenazas e intimidaciones, será trasladado el querido sacerdote, el padre Eduardo Farrell".

Bajo constante presión

"Fueron en varias modalidades: escritas, telefónicas", indicó el obispo Maletti a LA NACION.

Las amenazas fueron varias, pero se insistía en que el sacerdote Farrell dejase de hacer "esas marchitas". El cura recibió notas con advertencias que fueron dejadas en la parroquia. Incluso se acercaron a él durante una misa para presionarlo. Hizo la denuncia en una comisaría durante una procesión.

"Siempre triunfa el mal, no hay vuelta que darle", dice, indignada, Mariana Pereyra, la madre de José Luis. Y sigue: "Uno iba con una pena o un dolor y nunca decía que no".

En una carta publicada en su Twitter el 13 de marzo de 2017, el intendente del Frente para la Victoria, Walter Festa, escribió: "Los morenenses sabemos de la inclaudicable pelea de Farrell a favor de la vida y del futuro de nuestros jóvenes. También conocemos su lucha contra la violencia, la droga y «la cultura del descarte», tal como la llama Francisco. Es esta pelea la que lo llevó a estar en la mira de los ambiciosos que toman las vidas humanas como meros medios para su acumulación de poder y riquezas".

Marta, una vecina de Cuartel V, tenía dos hijos que se suicidaron por consumo de drogas frente al comedor donde ella da de comer a más de 280 personas cada día. Por ese dolor, ella se enfrenta, casi sin titubear, a los narcos. "Yo les digo a los nenes que no agarren el consumo, que cuando vean a alguien que les ofrece no prueben", cuenta la mujer y sabe que la situación empeoró desde diciembre. "No se tiene que meter porque corre bala", le dijeron los narcos. Ella no se dejó presionar.

Ahora está enojada. No quiere que el sacerdote se vaya porque cree que así les están "dando el gusto" a los que venden la droga en la zona: "Siempre nos harán lo mismo si no los paramos. ¿Por qué se tiene que ir el bueno y quedarse los malos?"

Los adictos pasan por ahí a pedirle comida, y ella les da. Ahora, sabe, es más que nunca que su barrio es una zona liberada. "Desde que se fue el padre Farrell, ellos sienten que tienen el poder", dice Marta.

Algunos vecinos creen que si el tema no hubiera llegado a oídos del obispo, no lo habrían sacado a Farrell de allí. Según el obispo Maletti, fue el propio cura quien contó que lo habían amenazado. Y ahora los vecinos se preguntan qué podrá hacer su reemplazante.

Homenaje a un policía federal

La ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, encabezó ayer en el cementerio de la Chacarita la despedida a Alan Dolz, el policía federal asesinado en la villa Loyola, en San Martín. El agente, de 21 años, cumplía tareas encubiertas cuando fue ejecutado por narcos. El Gobierno decretó un día de duelo nacional por esa muerte.

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