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No creas todo lo que dicen

Domingo 30 de abril de 2017
PARA LA NACION
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A la gente le gusta hablar. Y le encanta crear rumores que se convierten en postulados populares. Sucede en todos los temas, y las cuestiones del ejercicio físico no son excepción. Por eso, en mi libro recurrí a la ayuda del doctor Máximo Soto, médico del Hospital de Clínicas y autor del Mitos en salud con aclaraciones médicas. Comparto los más clásicos para desmitificarlos.

Para empezar, te reitero que si transpirás haciendo ejercicio, no quiere decir que adelgaces más. Simplemente te deshidratás y hasta te puede bajar la presión al levantar la temperatura corporal. Eso que perdiste lo vas a recuperar apenas tomes líquido (cosa que deberías hacer enseguida). Tampoco es cierto que si no duele, no sirve. El dolor es un mensaje del cuerpo que debería ser escuchado, y a la larga puede generar situaciones desagradables. Sólo es recomendado para deportistas que saben bien lo que hacen y con qué objetivo. Más ejercicio no siempre es mejor (y ese es otro mito que se cae). Cuando entrenás lunes, miércoles y viernes, el cuerpo se pone lindo en el descanso, o sea martes y jueves. Ahí regenera toda la rotura que hiciste con el esfuerzo. Si necesitás entrenar tres horas todos los días, y no sos atleta de alta competencia, sería bueno un refuerzo con terapia, porque hay algo que te está faltando.

En el otro extremo, en cambio, están los que piensan que dejar de entrenar hace que los músculos se transformen en grasa. Y es absolutamente erróneo porque un tejido no puede transformarse en otro. Lo que sí sucede entonces es que aumenta el tamaño del adipocito, la célula donde está la grasa, al tiempo que el músculo se achica. Pero si volvieras a entrenar, la respuesta sería inmediata: el cuerpo tiene memoria, y enseguida aumentás la masa muscular y quemás calorías.

Finalmente, algo que quizás sea una mala noticia: la panza no se baja con abdominales, sino con un buen plan nutricional. Como se suele decir, los abdominales se hacen en la cocina, porque lo que hacés con ejercicio es tonificar la pared abdominal que está debajo de esa grasa. Para bajar la panza hay que mantener la dieta (fibras, frutas y verdura), hacer ejercicio aeróbico (caminar, correr) y luego sí, hacer abdominales. No busco el cuerpo perfecto y tallado, con que te muevas me alcanza. Porque con una vida plena, seguro hay panza.

El autor es personal trainer certificado por el national council on strength and fitness y autor del libro las excusas engordan

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