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A esta altura de mi carrera, si el equipo gana por 25 puntos y yo anoto cero, lo firmo

Lunes 01 de mayo de 2017 • 09:40
LA NACION
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Manu Ginóbili y Gregg Popovich, una sociedad de 14 años de éxitos
Manu Ginóbili y Gregg Popovich, una sociedad de 14 años de éxitos. Foto: AFP

Fue una serie friccionada y dura la que resolvimos con los Grizzlies, sabíamos que iba a ser así. Pero después de los primeros dos juegos que hicimos, creíamos que podíamos hacer algo más en los dos partidos siguientes en Memphis. En el tercero no jugamos bien, aunque en el cuarto pudimos haberlo ganado. Ellos tuvieron una gran serie desde el partido tres y no pudimos jugar fácil en ningún momento. Su defensa física y dura nos incomodó. La pintura estaba siempre colapsada de gente. Kawhi [Leonard] tuvo que remar muchísimo, los grandes lucharon con Zach [Randolph] y con Marc [Gasol], que resultó durísimo. Con todas esas dificultades pudimos darlo vuelta, resolverlo en el sexto y tener un par de días de descanso antes del cruce con Houston. Fueron muy importantes estos días para recuperar un poco los cuerpos con golpes y planificar la serie que viene.

Todo va a ser muy diferente. Memphis es un equipo físico y que apuesta mucho a la pintura y Houston es un equipo de velocidad, vértigo y triples. Son muy complicados de defender, por la dinámica, por los tiradores, por Harden [James], por cómo abren el campo. Básicamente por su estilo. Va a ser una serie de menos roce, pero con un gran desgaste hacia atrás, para defender, ajustar. Los jugadores bajos van a tener que defender a los grandes y los grandes a los chicos. Debemos estar atentos a los pick and roll, vamos a tener que saber cerrar las coberturas de los lanzamientos largos y demás. Implica un alto desgaste, pero diferente. Son un equipo muy peligroso, terminaron terceros en la temporada regular y si bien les ganamos tres partidos en la serie regular, fueron todos complicadísimos y muy duros de definir.

Sabemos que estamos ya en semifinales de la Conferencia Oeste, pero no nos preparamos para lo que viene por la instancia, sino por el rival. Sabemos que tenemos que mentalizarnos para un equipo opuesto al que nos medimos en la primera serie de playoffs. Nos enfrentamos contra un equipo más talentoso y con más recursos ofensivos. Tenemos que estar atentos al plan de juego. Y en lo personal, tampoco me preparo de una forma especial. Trataré de hacer lo que pida el juego. Tenemos que ver cómo va a defender el pick and roll de Kawhi, si va a ayudar en la defensa y dejar a los tiradores libres o si va a dejar que juegue dos contra dos en el pick. Desde ahí uno ve cómo colaborar. Después buscaré hacer lo que hago siempre, darle energía al equipo, que ofensivamente la pelota se mueva de un lado al otro. Que la segunda unidad tenga ese vértigo necesario. Hoy por hoy no cambia mi juego, lo que se modifica es cómo lo hace el equipo.

Y en esta serie todos vamos a tener que aportar lo mejor para seguir adelante. Como sucedió en los partidos cinco y seis con Memphis, en los que Tony [Parker] por su rendimiento resolvió la serie para nuestro lado. Lo de Kawhi siempre es determinante, pero en los playoffs cada posesión cuenta más. Por eso que aparezca un jugador como Tony es determinante. Esa es la posibilidad que te da tener un equipo tan profundo. En los dos partidos fundamentales, en uno lo resolvió Patty [Mills] y en el otro, Tony. Tener esa cantidad de recurso son los que te abren más posibilidades para avanzar en los playoffs.

Sé que fue una serie rara la última para mí. En el primer partido, entre el golpe que recibí y la diferencia que sacamos, es como que no le presté atención a si anotaba o no. Aunque, a esta altura de mi carrera, si ganamos por 25 puntos y yo anoto 0, firmo. Así que no pasó nada. El partido dos resultó similar. Y sinceramente no tuve muchas opciones, y las pocas que tuve no las metí. Pero no sentí que la había pateado. Simplemente no se me dio y el equipo estaba perfecto. Lo que sí me preocupó un poco más y me afectó fue lo que pasó en Memphis, porque ahí sí el equipo necesitaba de todos un poco. Esos dos partidos me afectaron más. En el quinto partido volví de alguna manera a las raíces, a tranquilizar el juego, a ser más agresivo y no esperar tanto a que sucedan las cosas. Y se me dio de entrada. Cambió desde ese lugar. Metí la primera y se me abrió el panorama. Y en el sexto choque, tuve pocas chances, porque hay defensas que te ofrece menos oportunidades que otras. Y la realidad es que yo no soy más una opción principal en la ofensiva. Tengo que tomar tiros y determinaciones si se da el juego, si no sucede, tengo que buscar al compañero mejor ubicado. Es mi rol en el equipo.

Me enteré lo que había dicho Fitzdale [entrenador de Memphis], pero no lo tenía tan claro. Creía que se estaba quejando de mí por algo y dije que en realidad yo lo estaba ayudando a él por cómo estaba jugando. Después escuché que había dicho que lo tenía harto, pero con buena onda. Y la realidad es que nos teníamos harto todos, ya nos habíamos visto demasiado las caras. Fueron casi seis partidos entre marzo y abril. Y creo que Fitzdale estaba saturado de nosotros, como nosotros de ellos.

También se dio la particularidad que apareció una foto de Pop riéndose después del golpe que me di por luchar una pelota con Carter [Vince]. Me mostró la foto mi mujer y sinceramente no me acordaba de que Pop se me había reído así. Entonces, le fui a mostrar la foto y le pregunté de qué se reía. Y me dijo que en realidad, no se burlaba de mí, que su cara era de dolor por la situación. Es lo que me dijo él, pero no lo sé... Esa fue su declaración, tendría que revisar el video nuevamente, pedir el telebeam, para corroborar si se estaba riendo del golpe que me di o no…

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