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Guillermo Barros Schelotto: "Pelear el torneo genera un nerviosismo que hay que saber llevar"

Boca parece funcionar mejor cuando juega bajo presión y Barros Schelotto siente que el factor mental jugará su partido en la recta final

Martes 02 de mayo de 2017
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LA NACION
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Guillermo Barros Schelotto
Guillermo Barros Schelotto. Foto: Télam

En Boca se viene dando una constante. Cuando sus perseguidores le meten presión y lo obligan a ganar para recuperar la soledad en la cima de las posiciones, sus actuaciones son convincentes y suma de a tres. Por el contrario, cuando los resultados de los rivales le juegan a favor y la mesa está servida para que el líder del campeonato amplíe su ventaja en lo más alto, aparecen las dudas y los errores, que se traducen en tropiezos y pérdida de unidades ante rivales accesibles que pelean por el descenso.

Anteayer, ante Arsenal, volvió a darse el primero de los escenarios. Un día antes Newell's se había puesto el cartel de líder del torneo con su triunfo por 1 a 0 ante Huracán, en Parque Patricios. Sin embargo, la ilusión rosarina sólo duró 25 horas y 19 minutos, hasta que Darío Benedetto marcó el primer gol contra su ex equipo y allanó el camino hacia una nueva victoria xeneize en la Bombonera.

No es la primera vez que ocurre. En la reanudación del torneo, por la fecha 15ª, Boca salió a jugar como visitante ante Banfield poco después de que San Lorenzo venciera 2 a 1 a Belgrano en el Bajo Flores, resultado que lo ubicó temporalmente en la misma línea que el conjunto de la Ribera. Los de Boedo volvieron a alcanzar a los conducidos por los Barros Schelotto dos semanas después, cuando por la jornada 17ª golearon 3 a 0 a Quilmes un día antes de que el líder venciera 2 a 1 a San Martín, en San Juan. En los tres casos, el líder ganó con claridad y expuso los argumentos que lo erigen como el máximo candidato a quedarse con el título.

Pero cuando pudo despegar...

En contraposición, el club xeneize se encontró en varias oportunidades ante la posibilidad de ampliar su ventaja sobre sus perseguidores y prácticamente cerrar el campeonato, pero no lo supo aprovechar. Sucedió frente a Talleres, cuando gracias a la derrota de San Lorenzo ante Godoy Cruz (2-0), en Mendoza, pudo haber sacado seis unidades de diferencia, pero cayó 2 a 1 en la Bombonera. Y se repitió en la antesala del choque con Patronato, también como local, cuando el empate sin goles entre Newell's (segundo) y Estudiantes (tercero) le abrió la puerta a la posibilidad de alejarse a siete puntos de los rosarinos, pero Boca no lo definió a tiempo, se durmió una siesta eterna y el agónico 1 a 1 de los de Paraná dejó todo como estaba en lo más alto.

Es extraño. Pareciera que saber que los que luchan por el título también ceden puntos en el camino le juega en contra a los dirigidos por los Barros Schelotto. Ante la clara posibilidad de afirmarse como líder, incluso contra rivales a priori más accesibles, los xeneizes tropezaron. En tanto, cuando estuvo en situaciones límite, ante exigencias más intensas, y en donde para mantener la distancia en la tabla había que ganar o ganar, la ecuación resultó distinta. Boca expone su mejor versión en tanto y en cuanto hay más en juego, situación que se dio también a fines de 2016, cuando venció en la seguidilla de clásicos a San Lorenzo (2-1), Racing (4-2) y River (4-2), respectivamente.

El día después del éxito ante Arsenal, en un breve diálogo con la nacion, Guillermo Barros Schelotto analizó esta constante, aunque cree que todo es una consecuencia del factor suerte: "Yo creo que circunstancialmente se dio esta situación. En el partido con Patronato, ellos no hicieron nada para empatar y lo igualaron con un pelotazo, y con suerte, en la última jugada. Y Talleres tampoco había hecho mucho y terminó llevándose de acá los tres puntos. Considerando que habíamos jugado mejor y habíamos generado más situaciones de gol que estos dos equipos y no pudimos marcar esa diferencia (y así poder alejarnos un poco más de los que vienen detrás de nosotros), no le encuentro una explicación clara a esta situación."

El DT de Boca también descartó que su equipo se relaje ante adversarios más accesibles: "A veces puede darse que vos jugás mal porque sos displicente y subestimás un partido o un rival porque sabés que los que te persiguen perdieron puntos. Pero en nuestro caso no fue así. No tuvimos suerte en algunas jugadas defensivas y las terminamos pagando con el resultado."

A medida que se acerca la definición del campeonato, las presiones aumentan y factor mental juega su rol. Al respecto, Guillermo también explicó: "No hay una preparación específica para estas instancias. Podés charlar, buscar ejemplos y hacerles entender que esto es lo que uno eligió, y que se convive con el stress de ganar, perder o empatar. Hoy ganaste y te alejaste, mañana perdés y te acortan la distancia. Hay que saber convivir con eso, que es lo más lindo que hay y que te acompaña durante toda la carrera. Es difícil de explicar qué se siente, pero pelear el torneo genera un nerviosismo que hay que saber llevar."

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