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Rally Argentina 2017: son juguetes caros para salir a correr por los caminos

El coche ganador del Rally de la Argentina cuesta 30 veces más que la versión normal

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LA NACION
Martes 02 de mayo de 2017
El Hyundai i20 de Neuville en El Cóndor (Córdoba)
El Hyundai i20 de Neuville en El Cóndor (Córdoba). Foto: AP
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El Hyundai i20 cupé que el belga Thierry Neuville llevó a la victoria en el 37° Rally de la Argentina se arma en el taller del equipo, en Alzenau (Alemania). Allí se produce una transformación increíble: el auto, que para cualquier usuario europeo cuesta menos de 20 mil euros en las concesionarias, se transforma en un pura sangre de rally que cuesta no menos de 600 mil euros, es decir, 30 veces más que su versión de serie. Su performance justifica el fabuloso aumento: 380 HP y velocidades superiores a los 180 km/h ¡en caminos de tierra y piedra!

Neuville venció por apenas 7 décimas de segundo al galés Elfyn Evans, una diferencia entre ganador y escolta que es record en el Rally que organiza desde 1980 el Automóvil Club Argentino: la marca anterior (2s4) databa de 1999. Un trago difícil para Evans, que llegó a amasar más de un minuto de ventaja con su Ford Fiesta, que también cuesta 30 veces más que cualquier unidad del mismo modelo que puede comprarse en el país.

Aunque la versión final del chasis cueste alrededor de 120 mil euros, con suspensiones y amortiguadores brutales; que la carrocería, con un kit especial de soluciones aerodinámicas muy desarrolladas, valga unos 80 mil euros; y que el motor 1.6 turbo no baja de los 200 mil euros, la ventaja inusual que Evans había conseguido con su Ford no oficial estuvo directamente relacionada con un elemento bastante menos costoso: era el único de los pilotos de punta equipado con los neumáticos Dmack, un proveedor británico financiado con capitales chinos.

Los demás pilotos usaban las tradicionales Michelin francesas, cuyo compuesto blando no se agarraba tanto al suelo arenoso: un juego de gomas más sus correspondientes llantas de carrera están valuadas en "apenas" 5.000 euros. Al final, Evans perdió el rally en un suspiro, al pegarle al pretil de uno de los 7 puentes colgantes construidos un siglo atrás en el tramo de El Cóndor a Copina, el más tradicional de la prueba argentina, con hasta 150 mil espectadores.

Gracias a la tracción superior (una transmisión completa 4x4, con tres diferenciales, ronda los 80 mil euros) y la mayor estabilidad dada por la carrocería ancha, los alerones y el difusor trasero, estos nuevos autos del Mundial de Rally doblan más fuerte y alcanzan velocidades tremendas: en el tramo de Tanti se midieron más de 180 km

h cuando el promedio de las pruebas especiales no debe superar, por reglamento, los 130 km/h. Para acelerarlos, usan combustible especial de 5 euros el litro; para frenarlos, precisan equipos de doble circuito que no valen menos de 16 mil euros.

Tan costosos son los autos que el noruego Mads Ostberg perdió el difusor trasero de su Ford en un vado cercano a Tanti, y pidió por una radio cordobesa que los espectadores se lo devolvieran. No tuvo éxito.

El triunfador equipo Hyundai, que ganó por segundo año consecutivo en Argentina, posee acento cordobés. El ingeniero Javier Ciabattari, que comanda el equipo oficial Citroen en el SuperTC2000, es asesor técnico de la escuadra; otro ingeniero, Matías Bustos, trabaja en el diseño de las suspensiones del i20 cupé. "Es una felicidad muy grande -aceptó Ciabattari- Estamos contentos porque este éxito es una forma de representar de la mejor manera en el mundo a la universidad pública argentina".

Dos vuelcos y 8 vueltas, la increíble historia de Kris Meeke

"No hay problemas" dijeron en el equipo Citroen cuando el C3 del piloto norirlandés volvió roto al parque de asistencia (los boxes del rally) después de volcar camino a San Agustín: habían traído de Francia 7 toneladas de repuestos. Los mecánicos lo compusieron en tres horas de frenético trabajo y lo dejaron listos para largar el sábado. Meeke les devolvió la atención con otro vuelco, más espectacular, en la zona de Los Gigantes, en el que su auto dio siete vueltas y media de campana y quedó fuera de combate: Ya no había manera de reparar el daño.

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