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Los déficit que no tapó la apuesta exitosa de Guillermo

Martes 02 de mayo de 2017
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Más allá de las victorias, hay defectos que el Boca de Guillermo todavía no puede disimular
Más allá de las victorias, hay defectos que el Boca de Guillermo todavía no puede disimular. Foto: FotoBAIRES

Guillermo Barros Schelotto no suele tomar decisiones bruscas. Ni a la hora de hacer los cambios durante un partido, tampoco de un domingo al otro. Casi nunca suele jugar con línea de 3 en el fondo, por ejemplo, ni cuando va perdiendo. Por eso sorprendió al incluir al juvenil Maroni como titular ante Arsenal. Está claro que la apuesta del Mellizo fue positiva. El chico demostró personalidad, atrevimiento para encarar, velocidad para acelerar y cumplió el sueño de presentarse, además, con un gol. Pero ahora regresaría Pablo Pérez y no sería tan sencillo que el enganche siguiera desde el arranque ante Estudiantes, aunque eso no debería desanimar a Maroni. Sería una forma del cuerpo técnico de llevarlo de a poco.

El punto es qué llevó a Guillermo a poner de titular a Maroni. Primero, le vio condiciones, por supuesto, con características –desde el tranco y la aceleración– más parecidas a Pablo Aimar que a Riquelme. Hace un año que el DT lo viene siguiendo y ante Arsenal sintió que coincidía su momento con el del equipo. Segundo, analizar que la generación de ataque del equipo no era tan clara. Tercero, ni Zuqui, ni Junior Benítez ni Solís (los que tuvieron la posibilidad de reemplazar al lesionado Centurión) marcaron la diferencia ni se hicieron notar, más allá de aportar alguna asistencia o un gol. Y si bien Barros Schelotto remarca que “todos tienen que estar listos para cuando les toque jugar”, la titularidad de Maroni fue un mensaje para el mismo enganche como para el resto, que viene flojo de sustento como posible recambio.

Hubo aspectos que Boca mantiene en el debe, falencias como equipo que la inclusión de Maroni no tapó: lo logran lastimar sin demasiado esfuerzo (como la chance que al minuto tuvo Sánchez Sotelo), también de pelota parada (el gol anulado por offside), Gago le devolvió jerarquía al equipo y él solo recuperó 11 pelotas, mientras que entre toda la última línea xeneize sumaron 19 quites; y los centrales siguen lejos de ofrecer garantías hasta en jugadas simples. Además, el arquero Rossi empezó a dudar y a tomar decisiones arriesgadas. Guillermo debe sentirse feliz porque su apuesta le dio resultados, aunque eso no modificó algunas cuestiones de la estructura del equipo que hasta hace un par de días le preocupaban.ß

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