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Trump les tiende la mano a dos líderes incómodos

En pleno conflicto con Pyonyang, dijo que "sería un honor" reunirse con Kim Jong-un e invitó a su par filipino a la Casa Blanca

Martes 02 de mayo de 2017
Trump, ayer, al llegar al jardín Kennedy de la Casa Blanca
Trump, ayer, al llegar al jardín Kennedy de la Casa Blanca. Foto: AP / Evan Vucci
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WASHINGTON.- En apenas tres días, Donald Trump sorprendió al mundo con sus declaraciones en materia de relaciones exteriores: dijo que se sentiría honrado de poder reunirse con el mandatario norcoreano, Kim Jong-un, y defendió la invitación al cuestionado presidente de Filipinas, Rodrigo Duterte, para que visite los Estados Unidos.

Mientras que ayer la Casa Blanca salió a respaldar la decisión del presidente norteamericano de invitar a Duterte a Washington, al decir que su cooperación era necesaria para mantener en jaque a Corea del Norte, al mismo tiempo se daba a conocer una entrevista con la agencia Bloomberg, donde Trump sostenía que si fuera apropiado reunirse con el líder norcoreano, lo haría.

"Me sentiría honrado de hacerlo. Siempre y cuando ocurra en las circunstancias correctas. Pero lo haría", dijo.

"La mayoría de los políticos jamás lo diría -añadió-. Pero yo les digo que en las circunstancias correctas me reuniría con él."

Trump señaló ya en su campaña electoral que estaba dispuesto a reunirse con Kim Jong-un. Pero en las últimas semanas se intensificó el conflicto en torno del programa atómico norcoreano y el presidente estadounidense amenazó en varias ocasiones con posibles intervenciones.

El sábado, el aislado régimen comunista realizó una nueva prueba con un misil, que resultó fallida. Trump advirtió sobre las nuevas provocaciones. "No quedaría contento si él llevara a cabo una prueba atómica", dijo en una entrevista con la cadena CBS. Cuando se le preguntó si con eso se refería a una reacción militar, se limitó a decir: "No sé. Veremos".

Con la intención de contener el régimen de Kim, Trump tuvo una conversación telefónica muy amistosa con su par filipino, Duterte, acusado por grupos internacionales de derechos humanos de apoyar una campaña de ejecuciones extrajudiciales de presuntos traficantes de drogas en Filipinas.

La invitación a Duterte se presentó en un momento en que Trump busca ganar aliados en el sudeste asiático para ayudar a controlar los programas nucleares y de misiles de Corea del Norte.

"No hay ninguna amenaza mayor para este país y la región que lo que está sucediendo en Corea del Norte", dijo el jefe de Gabinete de la Casa Blanca, Reince Priebus, a la cadena de noticias ABC

A pesar de varias resoluciones de la ONU, el gobierno norcoreano sigue adelante con su programa atómico y desarrolla misiles que, además de Corea del Sur y Japón, también podrían alcanzar la costa estadounidense.

La administración de Trump apuesta cada vez más al apoyo de China y, de hecho, quiere que Pekín intensifique la presión sobre Pyongyang.

Ayer, Corea del Norte sugirió que continuará con sus pruebas de armas nucleares, al asegurar que reforzará su fuerza "al máximo", de manera "consecutiva y sucesiva" y "en cualquier momento", ante lo que denomina agresión e histeria estadounidenses.

Priebus insistió en que el acercamiento a Duterte "no significa que los derechos humanos no importen, pero sí que las cuestiones que nos enfrentan a Corea del Norte son tan serias que necesitamos cooperación con tantos socios en la zona como sea posible para asegurarnos de que tenemos todo bajo control".

Desde que llegó al poder el año pasado, Duterte criticó a menudo a Washington, el aliado de su país durante mucho tiempo. En tanto, trató de mejorar las relaciones con China y habló de reforzar los lazos con Rusia.

Consultado ayer acerca de la invitación de Trump, Duterte se mostró evasivo: "No puedo hacer una promesa definitiva, se supone que debo ir a Rusia y a Israel", dijo, refiriéndose a visitas ya programadas. El vocero del Ministerio de Relaciones Exteriores, Robespierre Bolívar, dijo que una vez que recibiera la carta oficial, se aceptaría la invitación.

"Estados Unidos tiene la obligación de pedir cuentas a Duterte por las numerosas víctimas de su guerra contra las drogas en lugar de extenderle la alfombra roja", criticó el vicejefe de Human Rights Watch para Asia, Phelim Kine, y lamentó que Trump no abordase con el presidente filipino las acusaciones de abusos de los derechos humanos.

Agencias DPA y Reuters

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