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Tony Blair regresa a la arena política para luchar contra el Brexit

"Estoy de regreso", anunció el ex premier, de 63 años, en una serie de entrevistas

Martes 02 de mayo de 2017
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LA NACION
El ex primer ministro británico, Tony Blair
El ex primer ministro británico, Tony Blair. Foto: Archivo

PARÍS.- Veinte años después de haber llegado al poder gracias al Nuevo Laborismo, el ex primer ministro británico Tony Blair anunció ayer su intención de volver a la política para emprender una campaña contra el Brexit. Un regreso plagado de interrogantes, teniendo en cuenta el escaso capital de simpatía que tienen hoy en el país.

"Estoy de regreso", repite el ex primer ministro en una serie de entrevistas concedidas a medios británicos y extranjeros con motivo de los 20 años de la histórica victoria de los laboristas en 1997.

Frente a la perspectiva de un Brexit que detesta, Blair se confiesa dispuesto a "poner las manos en la masa". "El Brexit me llevó directamente para implicarme más en la política", afirma el ex premier, de 63 años.

Motivo suplementario de ese come back según los analistas: las dificultades actuales del laborismo, su partido, bajo la dirección del ultraizquierdista Jeremy Corbyn, que lo conducirán probablemente a una derrota histórica en las próximas elecciones anticipadas del 8 de junio.

Pero nadie sabe muy bien cuáles serán las características de ese regreso. Blair precisa, en todo caso, que no piensa presentarse como candidato a diputado en los próximos comicios ni, mucho menos, intentar una reconquista de su partido. Insiste, sobre todo, en la acción que desarrollará desde su instituto político, creado en diciembre de 2016 para propiciar "un cambio global" a fin de ayudar a los responsables políticos centristas a "luchar contra los populismos".

A su juicio, el derrumbe de los partidos socialdemócratas en Europa responde a la incapacidad de sus dirigentes de modernizarse.

"Todo lo que se parece a una forma de conservadurismo de la izquierda no puede avanzar porque las fuerzas progresistas sólo ganan cuando comprenden el porvenir y dan muestras de optimismo. Si la izquierda se repliega en una especie de aislacionismo antinegocios, sólo puede perder", explica.

Blair es perfectamente consciente de que su retorno a la arena política es casi imposible, después de la impopularidad que cosechó en su país a causa de su apoyo irrestricto al presidente George W. Bush en la guerra de Irak en 2003. Pero su convicción de que el Brexit será una catástrofe para el Reino Unido lo obliga -afirma- a lanzarse en la batalla.

"Aun con las cacerolas que arrastro, mis convicciones sobre el Brexit son sólidas. Sobre todo cuando pienso en el futuro que espera a las nuevas generaciones. Es un enorme error que mi país se separe del continente. Me produce una gran tristeza", insiste.

Desde que partió del 10 de Downing Street, en 2007, su popularidad no dejó de caer, debido a sus actividades lucrativas con bancos y gobiernos dictatoriales, como Kazakhstán, que lo ayudaron a amasar una fortuna personal estimada en decenas de millones de libras. Según un sondeo de YouGov publicado en noviembre, Blair obtiene 74% de opiniones desfavorables contra apenas 14% positivas.

Blair sabe asimismo que las elecciones del 8 de junio no cambiarán en nada el proceso del Brexit.

"Si los sondeos son correctos, los conservadores ganarán y Theresa May seguirá siendo primera ministra. Pero es necesario lograr una oposición suficientemente sólida para obligarla a rendir cuentas. Ya sea el laborismo, los liberales demócratas o cualquier otro", explica. A su juicio, dos razones impulsaron a May a convocar esas elecciones: "El estado de mi propio partido y porque es el mejor momento para que obtenga un mandato fuerte, antes de que el pueblo tome conciencia de adónde nos llevarán las negociaciones sobre el Brexit", dice.

El ex primer ministro no cree posible oponerse al voto popular y tratar de dar marcha atrás. Pero está convencido de que, cuando los británicos se enteren de los detalles del Brexit, "comenzarán a dudar".

"Por ahora, dicen, «los expertos predecían una catástrofe que no se produjo». La realidad es que la caída de la libra debería habernos hecho reflexionar. El Brexit todavía no se materializó. Sus verdaderas consecuencias comenzarán a aparecer en seis meses o un año. Entonces será muy difícil", advierte.

"La gente no tiene idea de la diferencia que existe entre pertenecer al mercado único y el estatus de simple país dotado de un acuerdo de libre comercio", como el que desea May, agrega.

Blair está seguro de que una vez que esa realidad aparezca habrá un nuevo debate en el país. "La salida de la Unión Europea ganó en el referendo por 52% contra 48%", señala. "Bastaría que el 15% de esa gente cambie de opinión..."

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