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La historia de los hermanos Ball, futuras estrellas de la NBA: por qué un padre desafiante los pone en riesgo

Las grandes marcas no quieren patrocinar al talentoso jugador de UCLA, porque LaVar, su papá, no se detiene en sus cruces con LeBron James y las comparaciones con Curry y Jordan

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LA NACION
Lunes 08 de mayo de 2017 • 13:25
Lonzo Ball, y su padre LaVar
Lonzo Ball, y su padre LaVar. Foto: AP
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Lonzo, de 19 años, LiAngelo, de 17, y LaMelo, de 15, sueñan con triunfar en la NBA . Como muchos de los chicos que crecen en los Estados Unidos con un balón de básquet debajo del brazo. Los sacrificios son innumerables y saben bien que su crecimiento depende lo que puedan hacer en su etapa de preparación para llegar a la elite. Sin embargo, en el camino pueden aparecer algunas alarmas que resultan imposibles de manejar: en este caso, el papá. Sí, los hermanos Ball tienen en LaVar, su padre, el principal de los problemas. Verborrágico, controvertido y desafiante, papá Ball se propuso convertir a sus hijos en estrellas y se volvió un peligro: más que ayudarlos, es una fuente de escándalos.

LaVar parece dispuesto a instalar su apellido en los medios de comunicación. No porque el mayor de sus hijos, Lonzo, como figura de UCLA, tenga buenas chances de ser el N° 1 del Draft de 2017, sino porque "su boca" es tan grande que acapara la atención. Arrancó sin términos medios y aseguró que Lonzo es superior a Stephen Curry : "Para mí es mejor. Pon a Steph Curry en UCLA ahora mismo y pon a mi chico en Golden State a ver qué pasa", dijo. Y como no le alcanzó, después LaVar ofreció una entrevista en Sports Illustrated y se comparó con Michael Jordan : "En mi apogeo habría acabado con él en un uno contra uno". LaVar, a finales de los 80 jugó casi sin ningún tipo de éxito en las universidades de Washington State y Cal State Los Angeles.

Ah, y como a LaVar, le quedaban más batallas por dar, eligió hacerlo con un tal LeBron James y dijo que los hijos de The King jamás serían estrellas de la NBA. "Saca el nombre de mis hijos de tu boca. Saca a mi familia de tu boca. Esto es de papá a papá, Ahora es un problema", le dijo LeBron a ESPN.

Muchos se preguntan si esta estrategia obedece a una cuestión de marketing. Sin embargo, no parece ser la mejor de las opciones. Por el momento, el resultado de esta campaña agresiva sólo logró que marcas como Nike y Under Armor desistan de patrocinar a Lonzo. Y hace apenas unos días, Adidas tomó la misma determinación. Sólo And 1 se habría mostrado interesada. LaVar explicó que quiere un contrato de patrocinio deportivo de 1.000 millones de dólares para sus tres hijos. Incluso, fue claro en su mensaje cuando habló con ESPN: "Desde el principio hemos dicho que no estamos buscando un contrato de patrocinio. Estamos buscando los intereses de nuestra marca (Big Baller Brand), un socio para ella. Pero de momento no hemos podido llevar a cabo esta idea, ya que Nike, Under Armour y Adidas no están preparados para este nuevo modelo de producción. Pero bueno, la industria del taxi tampoco estaba lista para la llegada de Uber".

Para demostrar que el desembarco de los Ball a la NBA tiene estrategias agresivas y que LaVar está empecinado en poner a sus hijos en el centro de la escena, hace apenas un puñado de días se conoció que lanzaron con la marca Big Baller un modelo de zapatillas con el nombre de Lonzo, con un valor de... ¡US$ 495! Ah y en la versión autografiada asciende a US$ 995. Se vendieron 5000 pares y se las entregarán a partir del 24 de noviembre. En los Estados Unidos despertó todo tipo de polémicas, ya que las LeBron XIV, de Nike, cuestan unos 200 dólares, mientras que el calzado de Under Armour, Curry 3, se pueden conseguir entre los 135 y 180 dólares.

Los medios especializados se plantearon en más de una oportunidad qué sucederá con Lonzo y si podrá quedarse con el N° 1 del Draft. Incluso, algunos creen que podría caerse de los tres primeros lugares. Hay palabras muy significativas de personajes influyentes que potencian el debate. Steve Kerr, el entrenador de Golden State Warriors , se pronunció respecto de este tema: "Sigue acaparando titulares (por LaVar) y supongo que es lo que quiere. Pero creo que así no ayuda a sus hijos. Lo mejor para ellos sería estar jugando y divirtiéndose y no tener que estar escuchando ciertas cosas a todas horas".

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Lonzo es un escolta con 2,01 metros de altura, fue líder en asistencias (7,7) en su primera temporada universitaria y fue parte fundamental del equipo con mayor anotación en la División I Universitaria. Lonzo es el tercer mayor anotador de UCLA con 14,6 puntos por partido, sin embargo no se trata de un egoísta dentro del campo, ya que su juego se apoya en pasar el balón primero y pensar en lo que es mejor para el equipo. Eso favorece su futura elección en el Draft y la mirada en general de los especialistas en los Estados Unidos aseguran que se mantendrá entre las tres primeras posiciones.

"Él ha sido así durante toda mi vida (por LaVar). Esto no es nada nuevo para mí. Tiene una cámara enfrente ahora, así que ustedes lo están viendo en acción por primera vez... Él nunca va a cambiar solo para la televisión. Él ha sido así durante toda su vida", reconoció Lonzo.

Los pequeños de la dinastía

Para LaVar, el negocio con sus hijos es global. No sólo defiende de forma muy particular los intereses de Lonzo, sino que también los de LiAngelo y LaMelo. Incluso, en las negociaciones con Nike, les pidió una suma ridícula para que sus tres hijos usen el calzado de la marca deportiva.

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LiAngelo está en el último año de la Chino Hills High School y jugará en UCLA. Es el que menos llama la atención de los hermanos. Es un muy buen tirador, marcó 72 puntos en un partido, pero todavía no está bajo la lupa de la NBA. De todas formas, papá LaVar asegura que su hijo llegará a las grandes ligas.

LaVar ha entrenado a sus hijos desde que eran muy chicos, tanto en su casa como en los torneos amateur de la AAU, en los que les ha tocado enfrentarse a rivales de mayor edad. La mayoría de los críticos aseguran que los dos más chicos de los Ball, son bastante egoístas en su juego y sólo piensan en anotar para sobresalir.

El más pequeño de la dinastía, LaMelo, está en segundo año de High School y ya tiene una beca para jugar en UCLA, compromiso que se acordó cuando el más chico de los Ball tenía 13 años. LaMelo se convirtió en una sensación viral en las redes con sus tiros desde la mitad de la cancha y un partido de esta temporada en la que anotó 92 puntos. Los vídeos con sus actuaciones esta temporada tienen millones de visualizaciones en YouTube y su cuenta de Instagram tiene más de un millón de seguidores.

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