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La historia detrás de la expulsión de Pablo Pérez en la práctica

Le pegó una patada a un juvenil y el DT de Boca lo echó; derivó de los llamados "martes calientes", entrenamientos al ritmo de partidos

Miércoles 03 de mayo de 2017
Pablo Pérez
Pablo Pérez. Foto: Archivo
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Si bien pareciera ser así, en Boca no hay ningún nerviosismo. Podría haberlo, claro. Por el hecho de tener a Newell's al acecho. También, por los encuentros cruciales que se le avecinan: Estudiantes, River y el mismísimo equipo rosarino. Asimismo, por lo que genera ser líder del torneo y, en consecuencia, estar obligado a ganar prácticamente todos los (pocos) compromisos que faltan para lograr la coronación. Podría estarlo Pablo Pérez, a partir de lo conforme que quedaron los Mellizos con el medio campo de la goleada a Arsenal: Fernando Gago y su orden; Rodrigo Bentancur y su papel fundamental en su equipo; Wilmar Barrios y tres actuaciones impecables; Gonzalo Maroni y su alentador debut.

El contexto de la patada que le dio el sub-capitán del plantel al juvenil Tomás Fernández (categoría 98) durante la práctica de ayer, y que derivó en la expulsión del volante, su ida del predio rápidamente y en la finalización de la jornada, es otro. Porque el volante estuvo suspendido el último fin de semana, lo que le impidió poder enfrentar al conjunto de Sarandí. Por eso, le tocó ser protagonista de una vivencia que hasta el momento no había experimentado: los martes calientes de Casa Amarilla.

¿De qué se trata? Se denomina así a la práctica de fútbol del arranque de la semana que tiene a 11 suplentes (Tobio, Bou, Silva, Zuqui, Jara, Solís, entre otros) enfrentando a la Reserva de Rolando Schiavi. Y, de verdad, el transitar del partido no invoca en absoluto un ambiente amigable. Ayer el foco estuvo puesto sobre el jugador rosarino, pero a varios metros del campo de juego es habitual oír los roces fuertes de las piernas y los brazos, se evidencian los enojos a través de insultos y hasta se observan algunas miradas desafiantes.

Claro que los juveniles que están a un paso de la Primera son incapaces de actuar de manera semejante con los experimentados, pero sí tienen la aptitud de hacerles un partido de igual a igual. Se sabe: nada les incomoda o enoja más a los profesionales que el hecho de que los chicos, casi subestimándolos, les saquen una pelota, les hagan goles o los dejen en ridículo en alguna jugada y ante las cámaras de televisión. Entonces, las disputas son ruidosas. Aún más si se tiene en cuenta que a esos pibes los prepara un tipo con la fiereza de Schiavi.

Por eso, a Pablo Pérez se le escapó lo que se le escapó. Cuando estuvo más frío de cabeza, supo reconocerlo: "Me calenté porque el chico me encaró 50 veces y no lo podía parar. Me estaba volviendo loco. Fue una patada de viejo cascarrabias". Tanto sufrió el ritmo -y las ganas de ganar- de los juveniles que el N°8 ni siquiera se acercó a Fernández, algo que ocurrirá antes de que se dé inicio a la práctica de hoy y en donde Pérez incluirá al CT y el resto de sus compañeros para pedir disculpas por la imagen que brindó.

Los martes son los domingos de quienes no gozan de la titularidad: quieren dejar todo en la cancha y ganar su partido. Por eso, una de las premisas que Guillermo Barros Schelotto inculcó al principio de su ciclo en Boca puede estar yéndose de las manos: "Quiero que se entrenen con la misma intensidad con la que juegan un día de partido", dijo. A través de ese concepto, en los últimos meses, ocurrieron otras situaciones innecesarias en la vida boquense. Una de ellas (casualmente durante un martes) fue la pelea a golpes de puño entre Juan Insaurralde y Jonathan Silva en febrero; la otra, de un tono más bajo, fue el encontronazo entre Wilmar Barrios y Lisandro Magallán durante una jornada de octubre en la que al defensor no le gustó nada que el colombiano le ganara la posición con el cuerpo y lo revoleó con un agarrón al césped: una vez caído, el Tolimense le dio una patada que no pudo disimular demasiado.

De todas maneras, lo sucedido no influirá en lo que pase el próximo sábado en el estadio Único de La Plata: Pablo Pérez será tenido en cuenta en su vuelta al equipo y hasta será titular ante el Pincha, en lo que será el primer duelo clave de la recta final del torneo.

El mensaje es claro, pero algunos jugadores parecen no entenderlo y se exceden: hay una diferencia abismal entre estar igual de concentrados, mostrar la misma seriedad e intentar jugar de la misma forma, al hecho de no llegar a ser conscientes de que el compañero puede salir perjudicado. Los hermanos Guillermo y Gustavo Barros Schelotto advirtieron a todos al echar a Pablo Pérez de la práctica, pero habrá que ver si los "amistosos" de los martes tendrán continuidad.

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