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3 formas de manejar al jefe que escribe por WhatsApp fuera del horario laboral

Cómo administrar la respuesta (o ignorar el mensaje) de manera elegante, hoy en el consultorio digital

Martes 02 de mayo de 2017 • 19:14
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Cómo lidiar con los mensajes fuera de hora sin tirar el teléfono a la basura
Cómo lidiar con los mensajes fuera de hora sin tirar el teléfono a la basura. Foto: Shutterstock

Estimada Consuelo,

Mi consulta es la siguiente, ¿cómo manejar los mensajes de WhatsApp una vez finalizado el horario laboral?. Cómo administrar la respuesta o la no respuesta, sin que se tome como una conducta de poco compromiso en mi relación con mi jefe.

Desde ya, muchas gracias

El empleado aplicado (28)

Estimado aplicado:

Tu consulta es ligeramente parecida a la de el economista culposo, pero con una diferencia crucial: a él el que lo molestaba con mensajes laborales fuera de hora era un par, y a vos el que te atosiga es tu jefe. Ignorar esa asimetría es muy de persona que nunca tuvo un trabajo de verdad, y por suerte o desgracia no es el caso de esta servidora: a un jefe no se le habla con la misma franqueza que a un colega, salvo en condiciones muy especiales. Así que la situación es más delicada, pero te voy a recomendar algunas alternativas.

La primera: recurrí a tus compañeros, a aquellos con los que tengas confianza. Ellos conocen a tu jefe y seguro tienen estrategias distintas para lidiar con este problema. Lo más fácil sería copiar alguna; tal vez te cuentan que si le contestás el lunes no pasa nada, que él no se enoja ni insiste, uno nunca sabe.

La segunda: el mensaje impersonal. Cuando yo era niña, mi maestra de quinto grado tenía una estrategia muy especial para avisarle a una familia sutilmente que su chico tenía piojos. Ponía en los cuadernos de comunicación una nota sin nombrar a nadie, que decía que había pediculosis en el grado y que era importante que revisaran las cabezas de sus hijos, pero no la ponía en todos: solamente en los cuadernos de los chicos que ella sabía que tenían las cabezas superpobladas. Los chicos no nos dábamos cuenta de que eso no iba a los cuadernos de todos, así que no nos sentíamos avergonzados, pero los padres sí (a mí mi mamá me lo explicó de grande) y así sabían que iba en serio. Por qué te cuento esta historia: porque confrontar a tu jefe de forma directa es demasiado, pero si hay un grupo de WhatsApp podés mandar un mensaje abierto preguntando sobre el tema sin ser impertinente. Algo como: “Hola a todos: quería consultar sobre la política de la empresa en relación con los mensajes los fines de semana. Me interesaría saber qué hacer para evitarme malentendidos y no molestar a nadie de más. Saludos y gracias”. De este modo, tu jefe se ve obligado a explicitar su política sin sentirse interpelado o acusado de nada.

Y si todo falla, se puede probar con un entusiasta mensaje de aplazo: “hola Jorge, perfecto, entendido, ¿te parece si lo veo el lunes?”. Lo más probable es que te diga que sí. Si no, ya cae fuera del ámbito de influencia de esta columna.

Un cariño,

Consuelo

Consuelo estará disponible para resolver todos los conflictos digitales que lleguen a la casilla modalesdebolsillo@lanacion.com.ar, como comentario a esta nota o a la cuenta de Facebook de LA NACION. Si la consulta es comprometedora, cuidará el anonimato del remitente.

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