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Amazon Prime Video, el destino menos pensado para descubrir el cine de Bollywood

Ya sean comedias disparatadas con coloridas secuencias de baile y media docena de tramas encadenadas o duros policiales centrados en las injusticias sociales, el cine indio ofrece múltiples posibilidades en este servicio de streaming

Miércoles 03 de mayo de 2017 • 09:46
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Amir Khan es el detective Shekhawat
Amir Khan es el detective Shekhawat. Foto: Amazon Prime Video

Palabra salida de la unión de Bombay y Hollywood, Bollywood se convirtió en una industria impresionante, repleta de títulos y superproducciones. Esa mezcla explosiva que promete el sobrenombre que se ganó el cine indio, usa elementos de género clásicos justo al lado de elementos muy propios, canciones y coreografías que salen de la galera para sorprender a toda clase de espectadores.

Amazon Prime Video llegó a la Argentina con un catálogo de películas algo tímido si se lo compara con el de Netflix . Sin embargo, entre títulos muy conocidos como Hombres de negro, Jerry Maguire, Closer o Ted, hay una interesantísima selección de películas de Bollywood. Con algo más de 20 títulos (algunos sin subtítulos disponibles todavía y otros tantos subtitulados en inglés, algo que tendrán que ajustar para el público local), el servicio de streaming propone una pequeña ventana a una meca del cine más bien inexplorada, que parece tomar todas las normas del cine mainstream, juntarlas, mezclarlas y agregarles un toque local para rearmar las fórmulas del éxito.

Aquí, tres historias diferentes para asomarse a un cine poderoso y en permanente crecimiento.

Sultan

Con un presupuesto de 700 millones de rupias (casi 11 millones de dólares), Sultán es un maremoto de casi tres horas. Como si la saga completa de Rocky pudiera entrar en una sola película a toda velocidad y se diera el lujo de combinarse en el camino con personajes y situaciones salidos de otro universo.

A Sultan Ali Khan le dicen que ya está algo grande para seguir persiguiendo barriletes por los techos con el mejor estilo parkour, mientras él asegura que está esperando el momento perfecto para tomar las decisiones importantes de su vida. Pero cuando se cruza repentinamente con la mujer de sus sueños se topa también con lo que se convertirá en su carrera: la lucha libre. La tarea de este hombre que, en definitiva, batalla contra sí mismo una y otra vez, lo lleva por olimpíadas, campeonatos mundiales, tragedias personales, publicidades y toda clase de desafíos.

Pero lo más interesante es cómo se desarrolla toda esa narración que va pasando como postas un plot point tras otro y cuando termina el film parece que acaba de terminar una maratón de una serie entera. Bailes y canciones -mucho más coloridos al principio, y algo más oscuros al final cuando la trama se pone más tensa-, coreografías a plena luz del día, un encuentro entre el pop más internacional y los sonidos más locales salen de instrumentos, voces y caderas de los protagonistas y un staff de espontáneos bailarines.

Hilvanando con destreza algo de novela televisiva con batallas a pura piña, patada y salto, y gags del estilo Bud Spencer y Terrence Hill, el actor Salman Khan -con más de 100 títulos en su currículum- protagoniza una historia de amor para siempre en la que tirar la toalla no es una alternativa para él.

Talaash

Aamir Khan es una de las caras de 3 Idiots, un éxito de Bollywood que arrasó con los premios de la academia india, entre otros galardones. Pero en Talaash, Khan abandona el tono de comedia para interpretar a un inspector sumergido en un caso oscuro.

Todo empieza entre taxis, destellos nocturnas que ocultan más de lo que muestran, música suave, drogas, prostitución, niños pidiendo dinero, revistas y lencería eróticas. El comienzo es arrollador y oscuro, aunque el tono cansino y grave de todo aquello para nada anticipa que, solo unos segundos después, un auto hace una maniobra inexplicable que lo arroja y lo deja sumergido en el agua.

Una estrella de cine salió de su rodaje extrañamente solo, manejó ¿a su casa? y su auto voló por los aires, nadie entiende bien por qué. El caso es difícil y está repleto de atención. Todos quieren saber qué pasó con el galán y el brillo de la farándula marea el curso de la investigación. Pero para el detective Shekhawat la tarea que le toca se encargará, además, de dar vuelta por completo su vida.

Shekhawat perdió un hijo, que murió ahogado un tiempo atrás, y su hogar y su matrimonio están repletos de preguntas. Cuando una mujer desconocida le asegura que el niño quiere comunicarse con ellos, todo eso que estaba en silencio y contenido explota casi a la par que el lujoso auto de la estrella de cine. Una y otra trama (al igual que Sultán, acá hay varias líneas narrativas que se entremezclan) parecen llegar a un punto de saturación del que nada bueno puede salir. Pero entonces aparece Rosie, una prostituta que trae una nueva perspectiva.

Junto a Rosie, Shekhawat redirecciona el caso y cuestiona su vida, en una película que no da tregua y se topa con mil y un misterios en su recorrido por el costado más oscuro de Mumbai.

Fukrey

Comedia de adolescentes preuniversitarios con giros de drama y romance por igual, Fukrey contó con un presupuesto de 160 millones de rupias (2.5 millones de dólares). En sus 139 minutos (sí, el estándar parece reírse de la posibilidad de que un film pueda durar una hora y media), el director Mrighdeep Lamba presenta un coming of age que tiene lugar para secuencias animadas, bailes callejeros, canciones de amor, persecuciones, cárceles y personajes a caballo, y promete la secuela Fukrey Returns anunciada para este año.

Aquí las historias son varias pero se juntan por un terreno más o menos común: la vida universitaria. Hunny y Choocha son dupla de amigos cuya única razón para terminar el colegio es lo que se imaginan que podrán vivir en la universidad. Sin escrúpulos y con el particular don de ganar apuestas (uno sueña y el otro interpreta el número que juegan con seguridad), van por la vida comprando exámenes y soñando con ser los reyes del college. Lali estudia por correspondencia pero quiere ingresar a la universidad junto a su novia, que parece dejarlo algo de lado frente a sus nuevos compañeros de aula. Y por último, completa el cuarteto Zafar, que ya fue el líder de su facultad y ahora extiende la pista de despegue de su carrera musical con excusas poco claras, y necesita dinero para el tratamiento médico de un familiar.

Los cuatro le proponen un trato a la persona menos adecuada, la mujer estrella de todos los negocios turbios de la ciudad. Y como por supuesto eso nunca puede terminar bien terminan atrapados en una trama de drogas, policías y futuro incierto. A la fuerza, van a intentar recuperar algo de todo eso que soñaban, dando cuenta de destrezas que desconocían y un estilo que alberga humor de todo tipo para recorrer desde el mundo juvenil varias clases de corrupción adulta.

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