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Maduro activa el plan constituyente en medio de una brutal represión

Entregó al CNE el decreto para convocar la Asamblea y pidió al chavismo "unir fuerzas"; un manifestante de 17 años murió y unos 200 resultaron heridos

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PARA LA NACION
Jueves 04 de mayo de 2017
Un manifestante, entre las llamas tras la explosión de un tanque de combustible de un vehículo policial, en Caracas
Un manifestante, entre las llamas tras la explosión de un tanque de combustible de un vehículo policial, en Caracas. Foto: AP / Juan Barreto
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CARACAS.- El presidente venezolano, Nicolás Maduro , avanza en su plan de imponer una Asamblea Nacional Constituyente a su medida para mantenerse en el poder. Y en medio de una violenta represión, lo hace sin convocar el obligado referéndum previo y jugando con una calculada ambigüedad, la misma con la que redactó los dos artículos del decreto entregado ayer al Consejo Nacional Electoral (CNE).

Sería una Constituyente de "profunda participación popular", cuyos integrantes serán elegidos "en ámbitos sectoriales y territoriales" con "voto directo", pero sin partidos políticos. Maduro invocó a las Unidades de Batalla Bolívar Chávez, a los CLAP (comités que entregan comida racionada) y a los consejos comunales para "la batalla territorial que gane la Asamblea".

"Tenemos que unir nuestras fuerzas para tener una fuerza determinante", señaló Maduro.

Ironías de la vida, destacó el politólogo John Magdaleno: "Un proyecto que reivindicó la democracia participativa y protagónica, y ahora evade el voto universal". El presidente pretende con ello conseguir que la mayoría de los 500 constituyentes sean revolucionarios, precisamente cuando el apoyo a su gestión registra el mínimo histórico (10,9%), según la encuesta publicada ayer por la consultora Hercón. Y se ampara sin rubor en la figura de su padre político, cuya "niña bonita", la Constitución Bolivariana de 1999, quiere cambiar ahora a pesar de que el "comandante supremo" repitió hasta la saciedad que duraría más de 100 años.

Muchas son las comparaciones surgidas estos días en un país golpeado por el giro inesperado de la revolución: el modelo cubano con votaciones de segundo grado, los soviets de la antigua Unión Soviética e, incluso, la Italia de Benito Mussolini, una afirmación que provocó un ataque de ira del presidente en una de sus apariciones televisivas.

"¡Que viva el proceso popular constituyente! Le entrego el poder a ustedes para que el pueblo decida cuál es el destino de la patria. El pueblo debe decidir si quiere guerra o paz. Nosotros somos la Constitución y la legalidad, ellos son la violencia terrorista", insistió Maduro, que volvió a acusar a Julio Borges, presidente del Parlamento, de dirigir a los encapuchados que se enfrentan a la policía.

El mandatario endureció su discurso para asegurar que ordenó operaciones de búsqueda de los "alzados en armas", porque "ha surgido desde las filas de la oposición una insurgencia armada fascista", algo que enardeció a sus seguidores (empleados públicos y miembros del Partido Socialista Unido de Venezuela) durante el pequeño mitin montado junto a la sede del CNE. Maduro terminó el acto con un baile y elevó la Cruz de Mayo, cuya festividad se celebraba ayer.

A esa misma hora, sus fuerzas policiales arremetían con brutalidad contra la marcha opositora encabezada por cerca de 80 diputados, como si se tratase de un capítulo más de la misma novela de represión. El bombardeo de gases lacrimógenos y perdigones emboscó desde dos puntos distintos a miles de personas con tal fiereza que hasta los propios militares se ahogaban con sus gases.

Una vez aplastada la marcha pacífica empezó un aquelarre violento que, al final de la tarde, causó la muerte de Armando Cañizales (17 años), que sufrió un "trauma penetrante en el cuello que le produjo shock y paro cardiorrespiratorio", según informó Gerardo Blyde, alcalde de Baruta.

Los servicios hospitalarios contabilizaron cerca de 200 heridos y afectados, entre ellos por lo menos cinco diputados y un joven que fue embestido por una tanqueta de la Guardia Nacional.

Con Cañizales se eleva a 38 el número de muertos en el marco de las protestas contra el gobierno. Las tres anteriores se habían producido en Valencia, en el centro del país, durante otra noche de ira: uno de ellos fue tiroteado por el dueño de un comercio en medio de un saqueo, hubo más de una decena en las últimas horas, y otros dos murieron al chocar su ómnibus contra una barricada.

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