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Un líder joven con estilo gerencial que deberá romper prejuicios

Con apenas dos años de trayectoria en la arena política, su capacidad para armar equipos y consensuar lo puede ayudar a paliar su falta de experiencia

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PARA LA NACION
Jueves 04 de mayo de 2017
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Edad: 39 años. Partido: En Marcha. Origen: Amiens, Alta Francia

Su capacidad para armar equipos

Su partido político, En Marcha, tiene apenas un poco más de un año. Anteriormente, el joven candidato fue asesor del actual presidente, hasta que François Hollande le propuso tomar el mando del Ministerio de Economía, donde estuvo dos años. "Es una persona que seguramente sabe consensuar y sabe armar equipos, si no no hubiera podido haber hecho todo lo que hizo en tan poco tiempo", analiza Alejandro Carrera, profesor de Política en el IAE Business School. "Su estilo de gestión será el de un directivo; va a saber conciliar con todos los actores, pero siempre sosteniendo sus principios europeístas, liberales, de apertura económica y de tolerancia hacia la inmigración. Además va a contar con el apoyo del establishment económico y político", agrega.

Un antisistema que sabe jugar en el sistema

Con una carrera profesional construida en el mundo de los negocios, Macron llegó al poder por su pasado exitoso como ejecutivo. "Su experiencia bancaria le ayuda a entender las necesidades y aspiraciones de la comunidad empresarial, incluidos los jóvenes creadores de startups. También le da una perspectiva global y el lente de la economía para resolver problemas sociales", explica Alessia Lefebure, profesora de la Universidad de Columbia. Sin embargo, dice que por más que Macron afirme ser un antisistema, es un producto puro de ese mismo sistema que critica. "Afirma estar deseoso de cambiar y reformar un sistema educativo que le permitió convertirse en lo que es ahora. Su debilidad es que carece de credibilidad para llevar a cabo las reformas que se necesitan."

Un outsider que necesitará asesores

En las últimas elecciones presidenciales, Macron todavía no figuraba en el ambiente político; de hecho nunca tuvo cargos electivos. Es relativamente nuevo y por lo tanto los votantes no están todavía seguros acerca de su potencial. Los más optimistas le van a dar una oportunidad, aunque sea solamente para votar en contra de su rival. "De ser elegido necesitará que lo aconsejen. Va a tener que negociar y tratar con los partidos tradicionales, ya que buscará en ellos algunos de sus ministros. Además tendrá que acoger a toda una coalición diversa que votará por él para detener a Le Pen", analiza Lefebure. También indica: "Por el momento, su relativa falta de experiencia le jugó a favor. Es percibido como una nueva opción y la gente se olvida que fue ministro durante dos años".

Conectar con las clases bajas, su punto débil

El candidato pasó un mal momento cuando la semana pasada visitó una fábrica de electrodomésticos en su ciudad natal de Amiens. Considerado un hombre de elite, los trabajadores lo silbaron y corearon el nombre de Marine Le Pen, que en una audaz jugada política decidió sorprender a todos y visitó la misma fábrica minutos antes. "Macron no es un rival callejero, pero intentó ir a la calle a hablar con las personas en una fábrica local. Fue un desastre, lo criticaron y la situación lo desbordó. Él se siente más cómodo cuando habla con las elites y con las personas más preparadas, que son las de su ambiente. El desafío para él es intentar ser «normal», como son la mayoría de los votantes", dice Jonah Levy, profesor de Ciencias Políticas de la University of California, Berkeley.

La cara de una renovación generacional

De ser electo presidente, Macron se convertirá en el presidente más joven de Francia desde la época de Napoleón Bonaparte. "Con Macron va a haber un cambio de guardia, una renovación generacional, con nuevo estilo. Los jóvenes llegan con menos carga ideológica, con menos compromisos y con más frescura, pero suelen irrumpir de forma explosiva e inesperada, como en este caso", dice Carrera. Con apenas 39 años, Macron logró romper con el bipartidismo tradicional característico de Francia, posicionándose como un candidato que no es ni de derecha ni de izquierda. "A pesar de que sea elegido presidente, puede tener que cohabitar con un primer ministro de otro partido. Por su perfil, Macron puede convivir con un ejecutivo de distinto signo político", agrega.

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