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Los colegas del fiscal reaccionaron antes que los funcionarios políticos

Varios ofrecieron colaborar con la pesquisa; silencio del Poder Ejecutivo provincial

Jueves 04 de mayo de 2017
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Al fiscal Fernando Cartasegna le advirtieron con la violencia de un golpe en la cabeza que su investigación molestaba. Él hizo pública la amenaza y envió su mensaje a través de los medios de comunicación: "No me hago el valiente, pero no tengo miedo". Menos de veinticuatro horas después fue atacado otra vez. Ahora, en su propio despacho en los tribunales de La Plata. Una intimidación excepcional, de la que sólo puede encontrarse un antecedente similar en 1994, con la agresión al entonces fiscal porteño Pablo Lanusse durante la investigación de la llamada Mafia del Oro. O en enero de 2015, con la muerte del fiscal Alberto Nisman de un tiro en la cabeza justo el día antes de exponer ante el Congreso sus acusaciones contra la ex presidenta Cristina Kirchner por el eventual encubrimiento del atentado contra la AMIA.

"Es algo inédito en la justicia argentina, dado la gravedad institucional. Lo podrían haber matado tranquilamente", reflexionó anoche el fiscal platense Marcelo Romero. Y agregó: "Esto no nos amedrenta; si esa es la intención no lo van a lograr". También señaló Romero que "varios fiscales" tienen la intención de colaborar con las investigaciones llevadas adelante por Cartasegna. Anteayer, cuando se conoció la primera agresión, el pleno de los fiscales penales de La Plata se abroqueló en apoyo a su colega. En la misma línea se mostró la Asociación de Fiscales y Funcionarios de la Nación.

Mutismo oficial

A pesar de la gravedad institucional del ataque, el Poder Ejecutivo bonaerense permaneció ayer en silencio. La gobernación, el Ministerio de Justicia y el de Seguridad, consultados por LA NACIÓN, se abstuvieron de dar declaraciones públicas. En el entorno de los ministros insistieron con que no iban a hablar y que había que remitirse a lo que dijera Julio Conte Grand, el procurador, que aunque fue propuesto por María Eugenia Vidal representa al Ministerio Público y es jefe de Cartasegna.

"La verdad es que no sabemos bien por qué y cuál de las causas es la que motivó este ataque. Hicimos lo que teníamos que hacer, le ofrecimos custodia, pero él la rechazo. No sabemos quién lo amenaza ni por qué, por lo que no podemos hacer especulaciones", comentó uno de los pocos funcionarios bonaerenses que anoche aceptaron dar, al menos, su opinión bajo la condición de no ser identificados.

Tras la agresión de ayer, Cartasegna contará con una custodia de la Policía Federal asignada por el Ministerio de Seguridad de la Nación luego de un pedido de Conte Grand.

Las primeras reacciones política llegaron desde el radicalismo. El presidente del interbloque de Diputados de Cambiemos, Mario Negri, dijo que el ataque a Cartasegna es "un hecho gravísimo que toda la sociedad argentina debe condenar".

El diputado nacional Miguel Bazze (UCR-Cambiemos) expresó "el más enérgico repudio por la nueva agresión sufrida por el fiscal Cartasegna y por el gravísimo nivel de impunidad propio de grupos mafiosos que los autores del hecho exhiben al actuar de la manera que lo hicieron".

El fiscal general ante la Cámara Nacional del Crimen, Ricardo Sáenz, fue directo con un mensaje en Twitter: "¿Vamos por otro Nisman? ¿Quién nos custodia?"

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