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Seguridad vial: inconsciencia y falta de acción de las autoridades ante las picadas

Correr picadas en la ciudad no es una travesura y debe ser penado

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LA NACION
Sábado 06 de mayo de 2017
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Antes de la primera carrera organizada de la historia, la París-Rouen de 1894, las competencias se circunscribían a "picadas" entre algunos de los escasos propietarios de "carruajes sin caballos", como se denominaba por entonces a los automóviles. Como se observa, las picadas no son nuevas. Pero una cosa era hacerlas en aquellas épocas pretéritas y otra muy distinta en la actualidad: hoy resultan, simplemente, un acto criminal. Como el que realizaron los conductores de un Porsche Cayenne y una pickup Dodge RAM 1500, dos vehículos tan poderosos como letales si se los conduce sin precaución. Ir a 240 km/h, atravesar a toda velocidad la avenida 9 de Julio, invadir el carril del Metrobus, cruzar semáforos en rojo, encerrar a otros vehículos, atropellar una barrera de peaje y ser perseguidos por la policía está lejos de ser una "broma de jóvenes" o una acción para "sentir la adrenalina". Estos conductores son criminales que, más aún, se jactan de su vandalismo subiendo el video de la tristemente famosa "picada" a una red social, creyéndose "vivos".

Lamentablemente no son los únicos. Hay demasiados de estos delirantes corriendo picadas en la vía pública sin tomar conciencia de que están a un volantazo, una acelerada o una frenada tardía de causar una tragedia en la que pagan, con sus vidas o su salud, víctimas inocentes a las que la mayoría de las veces dejan abandonadas a su suerte.

El caso es que estos "muchachos" son irrecuperables. ¿Qué hacer con ellos, entonces? Sólo cabe que las autoridades (policiales y judiciales) realicen una investigación exhaustiva del hecho y de los videos (para eso está la tecnología), los detengan y los pongan donde deben estar: en la cárcel, el lugar para que este tipo de criminales reflexionen y no queden impunes.

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