Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

Reseña: Familias de cereal, de Tomás Sánchez Bellochio

Relatos con una cuota siniestra

SEGUIR
PARA LA NACION
Domingo 07 de mayo de 2017
0

Tomás Sánchez Bellocchio (Buenos Aires, 1981) construye en Familias de cereal doce relatos perturbadores, donde rige lo extraño. Comienza con el cuento que da título al libro, en el que un niño se fascina con el mundo de la publicidad. Con un grupo de amigos filman anuncios de elementos insólitos como un frasco con orina para picaduras de aguavivas. El protagonista descubre que la cámara genera un comportamiento raro en sus padres e interrumpe sus peleas. Pero los videos finalmente serán motivo de aislamiento y destierro familiar.

"Yo no entendí hasta mucho tiempo después que eso era mi infancia terminando. La infancia termina cuando los otros te ven como un adulto. Alguien capaz de generar tanto dolor ya no podía ser considerado un chico", dice el narrador de "Familias de Cereal".

Las historias toman un rumbo inquietante y en ellas se cuelan reflexiones sobre la locura, la imagen, la relación con el dinero, con una mirada fuerte y ácida. En "Interrupción del servicio", madre e hijo visitan la casa de la empleada doméstica, tras varias ausencias de ella. La anfitriona los recibe con gran esmero. El entorno se vuelve escalofriante cuando descubren que ese hogar es una réplica de su departamento. La relación de la clase media con la otredad también se observa en "Ciudad de cartón". Una familia pide a Ramón, un cartonero de catorce años, que ayude a su hijo Manuel a combatir sus miedos. Así, emprenden una recorrida por los contenedores de basura del barrio hasta que encuentran algo horroroso que interrumpe la excursión.

En "Hacedor de dinero" se muestra el extremo opuesto: lo protagoniza un hombre rico y poderoso en su lecho de muerte.

Los personajes se enfrentan a un mundo aparentemente normal, pero amenazante. En "Animales del imperio", un hijo lee la locura de su padre en sus textos con un homenaje explícito a Cortázar y Borges. Dos chicos obesos se suman a un estricto plan de adelgazamiento en "Cuatro lunas". En "Historia de la caca", el suicidio adolescente aparece en un cuento a primera vista anodino. La muerte también atraviesa "Disco rígido", donde un padre busca furiosamente reencontrarse con su hijo en los archivos de su computadora; así como "La nube y las muertas" en el que una joven ayuda a su abuela y su grupo de amigas a utilizar Internet. En el camino, descubrirá una faceta de los mayores que nunca había imaginado.

Con ecos de Horacio Quiroga (y más contemporáneamente de autores como Samanta Schweblin), Sánchez Bellocchio se mueve con destreza en esa intersección entre el realismo y el fantástico. Son cuentos incómodos, con una cuota siniestra.

FAMILIAS DE CEREAL

Por Tomás Sánchez Bellocchio

Candaya. 191 págs., $ 450

Te puede interesar

Enviá tu comentario

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.
Las más leídas