Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

La experiencia de hacer el zapato propio

Sin oficio y por puro interés amateur, una periodista se anima a hacer un taller de calzado para fabricar una pieza única personal... y también, compartir su vivencia

SEGUIR
PARA LA NACION
Sábado 06 de mayo de 2017 • 00:00
Las chatitas bitono, el trabajo terminado.
Las chatitas bitono, el trabajo terminado.. Foto: LA NACION / Gabriela Cicero
0

BARCELONA.- Como muchas mujeres, tengo debilidad por los zapatos. Me resultan irresistibles. Nunca tengo suficientes. Miro los zapatos de las vidrieras y los que andan por la calle. Después de muchos años escribiendo en este suplemento, y entrevistando a nuestros notables zapateros, hoy me encuentro dentro de un taller de calzado, con un delantal largo, tomando lecciones. Así, sin más, sin ser diseñadora, sin tener un mínimo de experiencia, me anoté -de lanzada que soy- a un curso de construcción de zapatos básicos, de 18 horas, en el que te enseñan a confeccionar tu propio par.

Varias razones, más allá del fanatismo, me llevaron a inscribirme. Me gustan las manualidades, y el hecho de construir algo tan precioso como resistente, me resultó aún más interesante. Y lo bien que se siente aprender un oficio milenario cuando el mundo pareciera encaminarse hacia la dirección contraria, la automatización, la robotización del trabajo, donde se tiende a prescindir de toda labor humana. Los productos hechos a mano serán una curiosidad y ya son un lujo. Afortunadamente, hoy se reivindica el handmade -motivo de orgullo de las marcas de lujo- ¡y que puede hacerlo uno mismo!

Son maestros, como el mío, Christian Romero, que transmiten el oficio silenciosamente en rincones a veces escondidos de la ciudad, por donde pasa mucha gente con distintas inquietudes.

Durante las 18 horas coincidí con diseñadores que hacían sus piezas completamente a mano, como el ruso Artem Khudoroshkov; emprendedores que aspiraban conocer a fondo su negocio, amigas que compartían actividades bien variadas. Y conocí a Yolanda, cuyo marido le había regalado el curso, por su obsesión zapateril. Ella llegaba al taller, un campo minado de clavos, sobre unos tacones muy elegantes. Nada más coherente que sus pies en ese lugar.

El proceso fue largo, todos los pasos involucraron grandes dificultades por ser novata, pero no hubo imposibles. Con paciencia y siguiendo atenta las instrucciones, cumplí la misión. Hubo días en que me fui con las manos llenas de pegamento y otras manchadas de cera. No me importó ensuciarme. Ver cómo, en cada clase, mis zapatos iban cobrando forma fue una experiencia incomparable, que recomiendo a cualquiera. Incluso a niños, bajo estricta supervisión.

Paso a paso

Diseño sobre horma
Diseño sobre horma. Foto: LA NACION / Gabriela Cicero

1. Diseño: Dibujé, para mi sorpresa, sobre una horma enmascarada. Usé una horma de mi talle. En esta etapa se diseña el modelo teniendo como referencia medidas importantes para el desarrollo del patronaje, como la línea metatarsiana y la altura del talón.

Moldería del calzado diseñado
Moldería del calzado diseñado. Foto: LA NACION / Gabriela Cicero

2. Patronaje: El diseño 3D que se hace sobre la horma se vuelca en una cartulina. De ahí salen los patrones para el corte (exterior del calzado), forrería (interior), enfranque (es la parte más estrecha de la suela del calzado, entre la planta y el taco) y el tacón.

Corte de los materiales elegidos
Corte de los materiales elegidos. Foto: LA NACION / Gabriela Cicero

3. Corte: Elegí los materiales en un mueble cargado de cueros de diferentes grosores, texturas y colores. Con los moldes sostenidos bajo una antigua pesa, corté con una filosa cuchilla. Y rebajé los cueros a mano para facilitar la costura (y entonces subió el nivel de dificultad).

Confección y aparado del modelo
Confección y aparado del modelo. Foto: LA NACION / Gabriela Cicero

4. Aparado: Fue lo que más me gustó. Siempre quise aprender a dar puntadas en una máquina de coser. Tuve que aprender a llevarla bien despacio para evitar que las puntadas se fueran de control... para otra parte.

Montado del calzado sobre horma
Montado del calzado sobre horma. Foto: LA NACION / Gabriela Cicero

5. Montado: Requiere de mucha paciencia. Se trata de unir el corte y la forrería en torno a la planta. Se usa pegamento, tenaza para tensionar bien el cuero, clavos y martillo de zapatero, de cantos redondeados, que no lastiman el cuero. Después le agregué corcho, que sirve de aislante entre la planta y la suela. Y por último, pegué, con cuidado, la suela a la planta y un pequeño taco de goma. El momento más emocionante fue cuando tuve que desmontar el zapato y agregarle la plantilla. ¡Y listo para probarlos! Eso sí, tienen que pasar 24 horas para que se sequen y poder usarlos.

Dónde tomar cursos

-Escuela Bizcaina, de la escuela del maestro zapatero Fernando López Bizcaíno, que se desarrollan por etapas, permiten en un corto plazo diseñar y construir calzado. El Salvador 4578, 4831-5893; Para más información, hacé click acá.

-Taller de calzado. Se dictan cursos de todos los niveles, desde lo más básico, como una ballerina, hasta el más avanzado, que puede ser una bota de caña alta o un blucher. Dispone de todas las herramientas manuales y maquinarias necesarias y los materiales están incluidos en el precio. Un curso de 24 horas para hacer una ballerina cuesta $ 3600 y el de un oxford, que insume 36 horas, cuesta $ 5400 (precios en efectivo). Matrícula de $ 400. Av. Libertador San Martín 63, Tigre Centro; Más información, en su web.

-Espacio Buenos Aires. Ofrece un taller de calzado bajo la modalidad regular o intensiva. La primera dura 4 meses e involucra todos los procesos para desarrollar sandalias y zapatos cerrados. El intensivo de un mes cuesta $ 4900 (en esta modalidad no incluye calzado acordonado). Matrícula anual de $ 600.Florida 835 3º, 4311-8484; Más info acá.

En esta nota:
Te puede interesar

Enviá tu comentario

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.
Las más leídas