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Los vascos salvan a Rajoy en plena ola de casos de corrupción

Los nacionalistas le garantizaron al líder del PP la gobernabilidad

Viernes 05 de mayo de 2017
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MADRID.- Experto en supervivencia, el presidente del gobierno español, Mariano Rajoy , tejió un pacto con los nacionalistas vascos para aprobar el presupuesto de 2017 y alejó así la posibilidad de una crisis que podía desembocar en un final precipitado de su segundo mandato.

El acuerdo da oxígeno a Rajoy en un momento muy delicado, con el Partido Popular (PP) embarrado por una nueva ola de casos de corrupción y con la izquierda cada vez menos dispuesta a ayudarlo en la gobernabilidad.

Rajoy gobierna en minoría desde noviembre, cuando logró superar la investidura presidencial después de dos elecciones generales y 10 meses de parálisis política. El fracaso en el debate de los presupuestos era una alarma encendida sobre su futuro.

Tenía el apoyo del PP, de los liberales de Ciudadanos y de la única diputada de Coalición Canaria (CC), pero aún le faltaban cinco votos para evitar una derrota. En el máximo sigilo, el PP negoció durante semanas con el Partido Nacionalista Vasco (PNV), dueño de cinco bancas en el Congreso. Rajoy, con el poder en juego, dejó de lado su resistencia a pactar con dirigentes nacionalistas.

El PNV es la fuerza dominante del País Vasco desde la restauración democrática. Pragmático, de centroderecha, coloca la independencia entre sus ideales. Pero su conducción -a diferencia de lo que pasa en Cataluña- prioriza la obtención de un mayor autogobierno y ventajas en el reparto de fondos.

El presidente vasco, Íñigo Urkullu, le arrancó a Rajoy enormes beneficios. Consiguió la devolución en cuotas de 1400 millones de euros y redujo en 500 millones la cuenta de lo que deberá entregar cada uno de los próximos cinco. Además, se incluyeron partidas para desarrollo de infraestructuras, incluida la culminación del tren de alta velocidad que unirá las tres capitales vascas: Vitoria, Bilbao y San Sebastián.

Los votos del PNV le permitieron ayer al PP superar el mayor escollo en el debate presupuestario. Así, el proyecto del gobierno sigue su trámite parlamentario. Para la sanción definitiva, necesita todavía un voto más que rompa el empate. Le apunta al único diputado de Nueva Canaria, Pedro Quevedo, que ya anunció su voluntad de oír ofertas para su comunidad autónoma.

El último presupuesto aprobado por Rajoy fue el de 2015. El tiempo corría. Y en medio de las gestiones para conseguir el apoyo o al menos la abstención de los socialistas estalló en abril el caso de corrupción que llevó a la cárcel a Ignacio González, ex presidente de la Comunidad de Madrid. La relativa paz del segundo gobierno de Rajoy se enturbió.

Los vascos salieron al rescate de Rajoy. Le dieron el acuerdo sin poner sobre la mesa los temas más delicados en su relación con el PP, vinculados con los presos de ETA y con cesiones de competencias políticas.

Rajoy se asegura un buen horizonte de estabilidad. Incluso si no pudiera repetir el pacto para las cuentas de 2018, podría permitirse prorrogar las de 2017 y llegar sin contratiempos al menos a la mitad de su mandato.

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