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Trump celebra a lo grande una sufrida media sanción para derogar el Obamacare

Tras semanas de internas entre los republicanos, la Cámara de Representantes aprobó con lo justo una reforma extrema del sistema de salud que había impulsado Obama

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LA NACION
Viernes 05 de mayo de 2017
Trump, ayer, junto con Pence y congresistas republicanos tras la votación contra el Obamacare
Trump, ayer, junto con Pence y congresistas republicanos tras la votación contra el Obamacare. Foto: Reuters / Carlos Barría
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WASHINGTON.- Celebró como más le gusta: a lo grande, como si se tratara de un triunfo histórico y no una victoria ajustadísima, a medias, armada a las apuradas y denostada por la mitad del país.

Tras semanas de negociaciones, los republicanos lograron dar el primer paso para cumplir con una promesa que hicieron una y otra vez durante los últimos siete años: desarmar la reforma del mercado de la salud implementada por los demócratas durante el gobierno de Barack Obama, conocida como Obamacare.

La Cámara de Representantes del Congreso de Estados Unidos aprobó con 217 votos a favor -el mínimo- y 213 votos en contra -toda la bancada demócrata- un controvertido proyecto de ley que le brinda más poder a los estados y libertad a las prepagas para fijar las condiciones para acceder a una cobertura médica. El proyecto, ungido por el gobierno de Donald Trump, fue bautizado Trumpcare.

El nuevo plan republicano, que ahora será tratado en el Senado, licua la intervención del gobierno federal en el mercado de la salud, al eliminar o modificar el grueso de las regulaciones y las asistencias financieras estatales diseñadas por los demócratas para ampliar la cobertura, sobre todo a familias de bajos ingresos y a las personas más vulnerables.

"Vamos a tener una gran, gran cobertura médica para todos", celebró Trump, ayer, tras la votación, en el Jardín de las Rosas de la Casa Blanca. Estaba rodeado por toda la cúpula republicana de la Cámara baja del Congreso y unos 60 congresistas más, además de funcionarios de su gobierno.

Foto: LA NACION

Varios de ellos, incluido Paul Ryan, el líder republicano en el Congreso, lo cubrieron de elogios y le agradecieron su liderazgo para conseguir los 217 votos necesarios para darle media sanción al proyecto y pasarlo al Senado, donde ya prometen darlo vuelta.

Trump, ansioso por conseguir un triunfo para revitalizar su presidencia y avanzar con una de las promesas más importantes de la campaña, tuvo que claudicar ante el ala dura de los republicanos y respaldar un proyecto más agresivo. El proyecto pasó sin mucho debate, y antes de que estuviera listo el análisis de la Oficina de Presupuesto del Congreso, que había advertido con la versión previa del proyecto que 24 millones de personas perderían cobertura.

El eje de las negociaciones que llevaron a la última versión de Trumpcare fue la eliminación de una provisión de Obamacare que Trump había prometido mantener: prohibirle a las prepagas limitar el acceso a la cobertura médica a las personas que tengan una condición médica preexistente, ya sea negando o reduciendo la cobertura, cobrando más o con listas de espera.

Trump había dicho que quería preservar esa reforma: puede llegar a afectar a alrededor de 130 millones de personas en Estados Unidos, desde gente con asma, depresión o diabetes, sobrevivientes de cáncer o mujeres embarazadas que dieron a luz por cesárea, o fueron violadas o sufrieron violencia doméstica. Con la nueva ley, la decisión quedaría en manos de los estados.

El proyecto sí preserva dos medidas de la reforma demócrata: los jóvenes menores de 26 años pueden utilizar el seguro médico de sus padres y las prepagas no pueden limitar lo que deben pagar para brindar servicios médicos.

"Muchos de nosotros estamos acá porque prometimos este voto, derogar y reemplazar a Obamacare", dijo Ryan en el piso de la Cámara baja, antes de la votación.

"Nah, nah, nah..., hey, hey, hey..., good byeee", le cantaron los demócratas en el piso a los republicanos tras la aprobación del proyecto. Para muchos fue el puntapié de la campaña hacia la elección legislativa del año próximo.

Pocos debates políticos revelan con tanta claridad la polarización política.

Los republicanos, incluida el ala dura, argumentan que una mayor libertad regulatoria y una mayor competencia ayudará a bajar el precio de los seguros médicos. Los demócratas, y todos los actores del mercado de la salud, salvo las prepagas, han defenestrado el proyecto. Su argumento: el plan favorece a empresas, gente sana y a los más ricos, y perjudica a los más vulnerables, gente con enfermedades, discapacitados o de bajos ingresos, incluidos muchos votantes de Trump.

El plan republicano reemplaza subsidios para gente de bajos ingresos por créditos impositivos, y otorga recortes de impuestos a los más ricos y revierte la expansión del programa Medicaid, el plan federal que le permite acceder a cobertura de salud a familias de bajos ingresos, pobres, ancianos, mujeres embarazadas y discapacitados.

El proyecto enfrentará una dura resistencia en el Senado, donde la bancada republicana, mucho más moderada, lo modificará, y si logra aprobarlo, lo enviará de nuevo a Representantes.

"Un proyecto de ley -finalizado ayer [por anteayer], no ha sido medido, no permitió modificaciones, debate final de tres horas- debe ser visto con cautela", escribió en Twitter el senador republicano Lindsey Graham, un histórico del Senado.

La religión entra en la política

El presidente Donald Trump firmó ayer, en el Día Nacional de la Plegaria, un decreto que le permite a entidades religiosas involucrarse de forma más activa en actividades y asuntos políticos. El argumento es que se trata de una decisión destinada a impulsar la libertad religiosa mediante la flexibilización de ciertas restricciones de impuestos contra las actividades políticas de las organizaciones religiosas exentas de tasas, incluidas las iglesias.

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