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Intentaban rescatar anoche a la montañista argentina

Un avión sobrevolaba la zona para constatar si podían acceder al campamento donde está atrapada Natalia Martínez

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PARA LA NACION
Viernes 05 de mayo de 2017
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MENDOZA.- Atrapada y sola, la andinista mendocina Natalia Martínez, de 37 años, resiste, como puede, en medio del monte Logan, la montaña más alta de Canadá, situada en el territorio de Yukón. Con sus guantes casi congelados por el frío y la nieve, espera que el clima mejore para poder ser rescatada por un helicóptero. Al cierre de esta edición se realizaba un operativo para intentar llegar hasta su campamento, que se encuentra a más de 3000 metros de altura, después de quedar varada por dos fuertes sismos y avalanchas que se produjeron el lunes. Si todo marcha según los pronósticos, esta mañana podría bajar a tierra y reencontrarse con su pareja, Camilo Rada, la única persona con la que mantiene comunicación a través de un teléfono satelital.

Desde Vancouver, el novio de Natalia, también experto en montañismo, confirmó que viajará hoy a la zona de montaña. "Es probable que yo llegue al lugar después que Natalia; es lo más probable, eso espero -dijo Camilo-. Nati está bien, sana, pero muy agotada. Está enfocada en recuperar fuerzas comiendo e hidratándose. El rescate se ve poco factible esta tarde [por ayer], pero se intentará."

Él estaba a la espera del informe del avión que ayer sobrevolaba la zona para analizar si el helicóptero podía acceder al lugar, donde hay luz solar hasta las 10 de la noche de allá, donde hay cuatro horas menos que en la Argentina. Mientras, en San Rafael, donde Natalia nació, los familiares no dejaban de mostrarse confiados, aunque preocupados. "Gracias a Dios Nati está bien, muy cansada, pero lo bueno es que ha ido bajando la intensidad de los vientos. Se tiene que despejar un poco para poder volar, por lo que entendemos que mañana a la mañana [por hoy] será el rescate. Sólo queda esperar una buena noticia", dijo Graciela, su hermana.

Camilo recordó lo vivido por Natalia durante estos tres días, luego de los sismos: "Ella no sabía lo que estaba pasando, me llamó preocupada porque el piso de la carpa se le movió. Cuando salió vio que había caído una avalancha de hielo y nieve. Son cosas que a veces pasan en la montaña. Ella estaba en un lugar seguro y no le pasó nada". Pero con el segundo terremoto Natalia ya se asustó. "Ahí se dio cuenta de que pasaba algo muy malo, pero era imposible saber que era un terremoto. Ella pensó que pasaba algo con el glaciar."

Quienes la conocen destacan cómo ha manejado la situación, ya que estaba preparada para todo. "Pero un terremoto es algo que uno no espera", dijo Camilo.

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