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Entre T.S. Eliot y Kim Kardashian

Juana Libedinsky

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LA NACION
Sábado 06 de mayo de 2017
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NUEVA YORK .- "Abril es el mes más cruel", escribió T.S. Eliot en el comienzo de su célebre poema "La tierra baldía". Aunque después del invierno en el noreste de EE.UU. la llegada de la primavera debería despertar todo tipo de optimismo, para muchos ocurre lo contrario, y esas líneas se vuelven una cita constante. En las clases de literatura en la escuela siempre se explica que el arranque de "La tierra baldía" ilustra cómo los pimpollos que brotan y la renovada vida en las calles recuerda implacablemente a quienes están solos cuán solos están. En un nivel más prosaico, abril también es el tiempo de las alergias y la temida fecha límite para pagar los impuestos.

En general, la gente aquí envía sus declaraciones impositivas por correo, y durante varios años la Academia Nacional de Poesía lo aprovechó como una buena oportunidad de difusión del género literario: distribuían copias gratis de "La tierra baldía" en oficinas postales de todo el país a quienes entraban corriendo a entregar sus formularios en el último segundo habilitado.

Pero para muchos comentadores culturales este abril fue particularmente cruel porque Kim Kardashian mostró su célebre trasero... con celulitis.

El tema puede parecer una nimiedad, pero fue un escándalo que dividió las aguas hasta en los estudios de género. Algunos lo llamaron un triunfo del feminismo, porque Kim es el símbolo último de lo plástico animándose a mostrarse como una mujer real. Otros dijeron que el feminismo no tenía nada que ver con esto, si bien reconocieron el papel de Kim en que no sólo el look anoréxico sea el aspiracional para las chicas. A este último punto lo validó una de las columnas más leídas de la semana en The Guardian. Su autora, Hadley Freeman, escribió que lo peor del asunto no era la celulitis de Kim sino los personajes públicos que se manifestaron contra la celulitis de Kim (porque fue tema, una vez más, de análisis exhaustivo en los medios a ambos lados del Atlántico: "Ni la crisis del proceso de paz de Medio Oriente fue examinada en tal detalle", escribió Freeman).

Por supuesto que tras la aparición de Kim en la fiesta del Met esta semana ya hay otra teoría y es que el tema de mostrarse "como uno", o en la versión Kardashian de lo que "como uno" significa, es una nueva reinvención de su ser que garantiza prensa y, por supuesto, millones.

A diferencia de años anteriores, Kim fue con un look "campesina", de Vivienne Westwood, vestido blanco de mangas largas con un cordón a modo de cinto, sandalias, poco maquillaje y nada de alhajas. Su marido, el rapero Kanye West, se quedó en casa con los chicos. Unos días antes, en una entrevista, Kardashian había explicado que, tras el famoso robo que sufrió en París, se había vuelto "menos materialista" y que estaba feliz de que sus hijos (y millones de seguidores y comentadores) pudieran ver ese aspecto de su ser. Pero claro, para entonces ya había comenzado mayo. En el hemisferio norte, éste parece ser el mes donde los shocks de abril se analizan, aunque todavía no se haya escrito el gran poema que hable sobre esto.

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