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Rescataron con vida a la montañista argentina atrapada en el monte Logan, en Canadá

Cómo fue la odisea de Natalia Martínez, de 37 años, tras pelear cuatro días contra el viento y la nieve, a 3000 metros de altura

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PARA LA NACION
Sábado 06 de mayo de 2017
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MENDOZA.- Ya está sana y salva. Natalia Martínez, la montañista argentina de 37 años, que quedó atrapada el lunes en el monte Logan, el más alto de Canadá, logró ser rescatada en la madrugada de ayer, en un riesgoso operativo en helicóptero, cuando las nubes finalmente abrieron paso.

Una vez en la base del cerro en el territorio del Yucón, su cuerpo comenzó a aclimatarse tras las gélidas temperaturas. Lo primero fue brindar con una taza de café con uno de los rescatistas. Su sonrisa lo dice todo. Las imágenes hablan por sí solas.

Después de cuatro días de pelear contra el viento y la nieve en un campamento a más de 3000 metros de altura y de apelar a su experiencia e instinto de supervivencia, la experta en andinismo y esquí logró superar el desafío más grande que ha tenido en su vida, después de que dos terremotos y un par de avalanchas la dejaran el lunes cercada en la altura, en una montaña de casi 6000 metros.

Su objetivo era hacer cumbre en los nueve días que duraba la travesía, pero quedó a mitad de camino. Todo indica que superó esta prueba por haber estado preparada con equipos, insumos, alimentos y medios de comunicación, porque el cansancio comenzó a vencerla para poder descender por sus propios medios en las últimas horas. Su pareja, Camilo Rada, también andinista y especialista en Geología, la pudo monitorear con su teléfono satelital, desde Vancouver, donde viven desde hace 3 años, lo que permitió actuar de manera coordinada para llegar al rescate, que estuvo a cargo de la firma organizadora de los ascensos Icefield Discovery Tours.

"Ninguna cumbre me podría haber hecho tan feliz", dijo emocionado Camilo, en diálogo con LA NACION, antes de partir en busca de su novia. Fueron horas de mucha tensión en la previa del rescate. La ansiedad, la confianza y la angustia se mezclaban en los últimos días, hasta que durante la tarde del jueves recibió la confirmación de que el cielo se despejaría por unas horas para que la aeronave pudiera ir en busca de su mujer, lo que finalmente ocurrió entre las 21 y las 22.30 de Canadá (2.30 de la Argentina). Mientras, él sacó un pasaje en avión hasta Whitehorse, la capital del Yucón. Una vez en la ciudad, tuvo que manejar hasta la zona montañosa donde se encontraba Natalia. Al cierre de esta edición, Camilo estaba a punto de reencontrarse con su mujer, con la tranquilidad de saber que lo peor ya había pasado.

"La aventura en el Logan terminó con un final feliz. Natalia está con una tremenda sonrisa, sana y salva en el helicóptero con el equipo de rescate", dijo el profesional a LA NACION.

El operativo se tuvo que abortar en varias oportunidades por las inclemencias del tiempo, sobre todo por los fuertes vientos blancos. Rada indicó que el rescate estaba programado para la tarde del jueves, pero fue cancelado luego de que un piloto viera muchas nubes en el lugar, "pero luego aterrizó en otro campamento y vio cómo las nubes se disipaban, así que conversó de vuelta con el equipo de rescate y decidieron partir".

"De un momento a otro se revirtió la situación y le avisaron a Natalia que debía estar lista porque la buscaban en una hora y media o dos", contó Rada cerca de las 21. Las redes sociales de ambos comenzaron a "explotar" de comentarios alentadores y luego de felicitaciones por haber logrado concluir el periplo de manera profesional y sin problemas mayores.

La mendocina, oriunda del departamento de San Rafael, abrazó el montañismo desde chica. De hecho no terminó la carrera de Educación Física para dedicarse de lleno al andinismo a los 21 años. Cada año, Natalia viene a la Argentina para visitar a sus familiares y fomentar un proyecto en el monte Sarmiento, en el sur de Chile. La iniciativa consiste en recorrer las montañas de la zona, nombrarlas y llevar un registro de los que se animan a ascender los cerros más altos.

La familia de Natalia, en el sur mendocino, siguió con gran preocupación y expectativa lo que ocurría en el norte del continente. Fueron días y noches muy largos, a la espera de la noticia. "Ya habló con mi mamá, y se cansó de decirle que estaba bien. Eso sí, le dijo que se despertó con muchísimo hambre. Afortunadamente salió todo bien. Estamos muy felices de que Nati esté sana y salva. Les damos las gracias a todos los que se preocuparon", dijo, Graciela Martínez, hermana de Natalia.

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