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Mauro Guevgeozian: "Tenemos tanta ilusión que, capaz, hasta nos metemos en alguna Copa"

El N°9 de Temperley se ilusiona con la permanencia en primera división

Sábado 06 de mayo de 2017
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PARA LA NACION
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Foto: LA NACION

Las horas de las tardes pasaban una tras otra mientras en la televisión se sucedían los programas sobre el fútbol argentino. Cuatro amigos se juntaban cada día en Montevideo sin perder detalle de lo que sucedía en las canchas al otro lado del Río de La Plata. Los fines de semana no se perdían ninguno de los partidos que aparecían en la pantalla. Y la frase se volvía recurrente: "Algún día tenemos que jugar en la Argentina". Años más tarde, uno de ellos lo consiguió. Se trata de Mauro Guevgeozian, que con sus goles ilusiona a Temperley con mantenerse en primera división.

El futbolista de 30 años, que con su apellido pone a prueba a relatores y comentaristas, había visto esfumarse en más de una ocasión la posibilidad de llegar al fútbol argentino. La chance surgía repentina y desaparecía del mismo modo en diferentes mercados de pases. Hasta que ese desafío profesional, motorizado desde la ilusión adolescente, se concretó en enero pasado. Temperley tomó nota de los once goles que el armenio había marcado en 23 partidos con el Atlético Bucaramanga, en Colombia, y entendió que ese poder de fuego sería un arma importante para aumentar el asfixiante promedio.

Las ganas de jugar en Buenos Aires hicieron que durante más de un mes se alojase en la concentración del Gasolero, en el piso superior de la sede. Almorzaba y cenaba en el restaurante del club mientras su esposa y su hija recién nacida se quedaron en Uruguay. Cuando -con la ayuda del club- consiguió una vivienda de acuerdo a sus requerimientos familiares, otra vez puedo tener cerca a sus afectos.

En la cancha se acomodó con mayor rapidez a "una competencia muy física y dinámica, que para un número 9 es muy exigente en la disputa con los centrales rivales". En un equipo solidario y convencido, marcó cuatro goles en los ocho partidos que lleva con la camiseta de Temperley. "Sinceramente, por lo que venía, pensaba que me iba a costar un poquito más la adaptación al fútbol argentino; pero por suerte me pude acomodar bien gracias al esfuerzo del equipo". El centro delantero auguraba que podría marcar diferencia con el juego aéreo; pero, contrariamente, lo consiguió pivoteando para después buscar la descarga por abajo, aunque a Racing el primer tanto se lo anotó de cabeza, tras un centro de Figueroa.

Con 14 puntos en ocho fechas, Temperley es uno de conjuntos que más sumó desde la reanudación del torneo. Convencido del modo en que utiliza los recursos de los que dispone, el elenco que dirige Gustavo Álvarez se fortalece en una sociedad de conjunto que no escatima energías ni empeño en cada jugada. "Estamos todos convencidos de lo mismo, el plantel y el cuerpo técnico, y ese acuerdo es una gran fortaleza. Tenemos un entrenador muy metido en los detalles, que trabaja mucho en cada práctica y en la información para planificar cada partido", asegura en su charla con la nacion, sentado en un banco de concreto a la sombra de los árboles en el sector de parrillas del club.

Protagonista principal en los triunfos ante San Lorenzo, por su esfuerzo, y Racing, con un par de goles, el impulso del atacante oriental fue sustancial para que Temperley salga de la zona de descenso. Y hoy intentará dar un nuevo golpe, nada menos que ante River. "Tengo muchas ganas de jugar en una cancha como el Monumental. Ellos tienen jugadores que marcan diferencias, pero si logramos mantener lo que venimos haciendo podemos conseguir un buen resultado para nosotros", afirma.

Lejos de sentir ahogo por la puja para mantener la categoría, Guevgeozian disfruta jugar por un objetivo inmediato. "Para mí lo bueno es jugar por algo, y ahora lo estamos haciendo por algo importante". Pero la ambición del goleador va más allá. Entonces, además de prestar atención a la tabla de los promedios, se anima a mirar la disputa por la clasificación a los torneos internacionales. "Tenemos tanta ilusión que, capaz, hasta nos metemos en alguna copa", arriesga con una sonrisa mientras acomoda con precisión la bombilla en el mate. No es tan descabellado lo que dice Guevgeozian: la distancia entre la posición de Temperley y la última plaza clasificatoria a la Copa Sudamericana es de siete puntos.

La impronta de la institución del sur del Gran Buenos Aires le recuerda a Fénix, donde comenzó su carrera en el fútbol charrúa, porque "son dos equipos chicos, con gente humilde y laburadora y que están identificados con el barrio". Esa cercanía con el club también forma parte de su día a día, porque decidió instalarse a pocas cuadras del estadio Alfredo Beranger. "Es una zona linda y tranquila. Me gusta vivir acá".

Cuando un entrenador de baby futbol lo movió del medio al ataque, se convirtió en un centrodelantero al que sus goles lo llevaron de un lugar a otro. Ahora es Temperley el que se ilusiona a partir de sus festejos. "Estoy contento y disfrutando de esta oportunidad. Hace tiempo que quería jugar en el fútbol argentino".ß

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