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Eliud Kipchoge abrió las puertas hacia otra dimensión: corrió el maratón más rápido de la historia

Si bien no logró el objetivo de máxima del proyecto Breaking 2 que era correr los 42,195km en menos de 120 minutos, el keniata completó la distancia en 2h00m25s para demostrar por qué es el mejor maratonista de la actualidad; "no soy una máquina, di todo lo que tenía mi cuerpo", contó

Eliud Kipchoge
Eliud Kipchoge.
Sábado 06 de mayo de 2017 • 11:15
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PARA LA NACION
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Mucho show. Mucho marketing. Y mucho atletismo también. Eliud Kipchoge es un atleta de otra dimensión. Corrió la distancia del maratón en 2h00m25s, más de 2 minutos y 32 segundos más rápido que el récord del mundo oficial de su compatriota Dennis Kimetto (2h02m57s). De esta forma, Kipchoge engrandece su leyenda que, en los 42,195km, cuenta con 7 triunfos sobre 8 carreras oficiales disputadas.

Kipchoge llegó con una sonrisa ladeando los brazos. Sabía que el objetivo de máxima se le había escurrido como agua entre los dedos. Sin embargo estaba feliz. Tenía motivos para festejar. Cortó la cinta que estaba en manos de Joan Benoit (primera campeona olímpica de maratón de Los Ángeles 1984) y Allyson Felix (múltiple campeona del mundo y olímpica de en pruebas de velocidad), se recostó unos segundos sobre el asfalto del Autódromo de Monza y sonriente se levantó para recibir el saludo de todos. Incluso del propio Bernard Lagat, leyenda viviente del atletismo mundial, quien a sus 42 años dejó su estela dorada de lado y ofició de liebre principal dentro de un selecto grupo de 24 atletas que cobijaron a los tres seleccionado durante todo el proyecto denominado Breaking2. "Le agradezco a todo el equipo de pacers por su trabajo para que podamos hacer nuestro ritmo de carrera. Con más planificación y entrenamiento, esos 25 segundos desaparecerán. Estamos más cerca de la barrera", dijo. Y añadió: "Estoy muy feliz con el tiempo logrado. Si bien no logré correr el maratón en menos de 2 horas, logré la mejor performance de mi vida. Esto no pasa todos los días, por eso al final sonreí porque tenía mucho para celebrar". Al keniata, según detalló, le costaron mucho los últimos 5km, tiempo en que mermó su rendimiento y no le dio margen para recuperar los segundos perdidos en las dos últimas vueltas. "Para mí no existen los límites. No soy una máquina. Intenté mantener lo más posible el ritmo de carrera pautado (a 2m50s el km). Di todo lo que tenía mi cuerpo", explicó.

Kipchoge no ganó una carrera, es cierto. Ganó muchísimo más. No quedan dudas. El keniata de 32 años, con su implacable andar a 2m51s el km, abrió las puertas físicas y mentales hacia el futuro. Esta carrera, cuyo circuito fue homologado por la Federación Internacional de Atletismo Asociado (IAAF), tuvo el control de los jueces de la Federación Italiana de Atletismo y se le realizaron pruebas antidopaje a los tres atletas. Si bien la marca que sería récord del mundo en cualquier maratón convencional no será aceptada como tal (por el cambio constante de las liebres, el coche guía tan próximo, la hidratación que llevada y entregada por los pacers, entre otras razones), lo concreto es que Kipchoge nunca se entregó. Ni cuando Lelisa Desisa, primero (terminó en 2h14m10s), y Zersenay Tadese, después (terminó en 2h06m51s), no pudieron aguantar el ritmo demoledor. Allí, Kipchoge se quedó en soledad, pero en la perfecta protección de 6 liebres fijas en carrera que se iban intercambiando y un vehículo eléctrico que iba a poco más de 21km por hora con una luz verde láser, en la parte trasera, para indicar el ritmo. Todo marchó bien hasta el km 35, cuando perdió los 26 segundos que le hubieran permitido consumar la hazaña. Hasta ese momento, el objetivo se iba a cumplir. Incluso pasaron (aún corría en compañía de Tadese y de un intermitente Desisa) el medio maratón en 59m57s, casi 6 segundos más rápido de lo que estaba planificado por los entrenadores.

No hay reproche alguno para Kipchoge. Volvió a correr como siempre: parejo, sostenido y con un tranco elegante como si no hubiera sentido el rigor de los kilómetros. Kipchoge corrió por encima de lo que el hombre soñó alguna vez. Quedó a un paso, a un pasito, del objetivo de máxima: correr un maratón en menos de 120 minutos. En Monza, Kipchoge enseñó cómo es posible empujar más allá los límites de lo imposible. En Monza, Kipchoge también ganó.

Un 6 de mayo, también

Un 6 de mayo pero de 1954, Roger Bannister corrió la milla (los 1609 metros) en 3:59.4 minutos. De aquel asalto a este nuevo ataque pasaron 63 años y un océano de cambios en la ciencia, la tecnología y la fisiología aplicadas al deporte.

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