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Una marea de mujeres desafió a Maduro y exigió el fin de la represión

Miles de manifestantes marcharon en Caracas y otras ciudades en rechazo al gobierno, que movilizó a sus partidarios; Borges se reunió con un asesor de Trump

Domingo 07 de mayo de 2017
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PARA LA NACION
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CARACAS.- La marea blanca se desparramó por la principal autopista de la capital venezolana hasta que se topó con el "muro de Caracas", la valla metálica que forma parte del blindaje del presidente Nicolás Maduro y que divide al país cuando la protesta llega a la calle. Las mujeres primero decidieron sentarse; luego llenaron de flores y mensajes la muralla de la vergüenza.

Papelitos con las mismas leyendas que corearon durante horas: "No más represión", "No más dictadura", "No más muerte" y "Somos Venezuela". El objetivo del nuevo desafío opositor contra el gobierno era trasladar su mensaje pacífico hasta el Ministerio de Interior, situado en el centro de la ciudad, el coto privado del chavismo.

Miles de personas, vestidas de blanco, marcharon ayer por Caracas
Miles de personas, vestidas de blanco, marcharon ayer por Caracas. Foto: AFP / Federico Parra

En una contraprogramación a toda velocidad y a última hora, la revolución empujó a sus seguidoras a una obligada demostración de apoyo a Maduro, que sí recorrió su territorio sin ningún problema. La goleada fue una vez más monumental. Más de 20.000 mujeres, según la oposición -aunque los cálculos de distintos medios elevaban esa cifra a 50.000- acompañaron a diputadas opositoras, dirigentes y activistas sociales, de blanco, cada una con la flor que podía. Y con una determinación que helaba la sangre.

Entre ellas estaban varias de las líderes más conocidas de la oposición. La lista es larga: Lilian Tintori, mujer de Leopoldo López; la dirigente conservadora María Corina Machado; la líder universitaria Rafaela Requesens; las diputadas Amelia Belisario, Mariela Magallanes, Tamara Adrián y Milagros Oliva, entre otras.

El despliegue policial impidió el primer intento de caminata por la avenida Bolívar, lo que obligó a desviar la marcha por la autopista Francisco Fajardo, habitual punto de represión. "¡No tenemos miedo", gritaban al pasar por un túnel y divisar al fondo a las fuerzas de seguridad, cuya represión ya supera los 40 muertos desde el inicio de la rebelión hace un mes.

"Soy madre, no soy terrorista", respondió Maritza Martínez con su cartel al chavismo, que acusa a la oposición de haber comenzado una subversión armada. Esta enfermera de 38 años no tiene ninguna pinta de peligrosa subversiva. "También soy mamá y por eso estoy aquí. Nunca me rendiré", añadió.

Sor Adela (75 años), sor Teresa (64) y sor Rosalía (68) parecen inofensivas a primera vista. "Somos pueblo, por eso estamos aquí. Solo pedimos vivir en paz y justicia, y no con este sistema de hambre y violencia", dijo Teresa. Las tres pertenecen a las Hermanitas de los Pobres de Maiquetía y cada día luchan para alimentar su hogar de ancianos en un país quebrado.

Nubia Martínez no dejó en ningún momento de blandir el cartel con la foto de su hijo Ender, asesinado en octubre pasado por la policía cuando sólo tenía 18 años. El joven estaba en un departamento, con unos amigos, cuando los agentes lo invadieron a tiro limpio, mientras buscaban a unos presuntos secuestradores que nunca aparecieron. "Por eso vengo, para pedir justicia. Hasta ahora nadie me escuchó", se lamentó.

Dos horas después, en medio de una gigantesca sentada, una comisión de 11 parlamentarias conversó con la viceministra del Interior, Rosaura Navas. Un gesto sin precedentes, porque durante unos minutos la funcionaria escuchó las quejas de varias diputadas. A la cuarta, se cansó y se fue. Muy distinto de lo sucedido en Maracay, una de las principales ciudades del país, donde las mujeres fueron atacadas con gases lacrimógenos y piedras.

En otras capitales venezolanas como Maracaibo, Barquisimeto y Valencia, la marea blanca también tomó algunas de sus avenidas principales. En esta última, capital de Carabobo, todavía se vive con estupor tras la ola de violencia y saqueos que costó la vida de por lo menos cinco personas, incluida una beba de dos meses asfixiada por gases lacrimógenos.

En tanto, en Estados Unidos, la Casa Blanca informó ayer que el asesor de seguridad nacional del presidente Donald Trump, Herbert McMaster, se reunió anteayer con el presidente de la Asamblea Nacional, el opositor Julio Borges, y concordaron en que la crisis debe ser llevada a una conclusión rápida y pacífica.

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