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El sábado apostó todo a un póquer de ases europeo en la mitad de la Feria

De España, Ruiz Zafón y Pérez Reverte, el italiano Alessandro Baricco y el francés Pierre Lemaitre: pasión de multitudes

Domingo 07 de mayo de 2017
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LA NACION
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Ruiz Zafón, de aquí para allá: fue de la sala José Hernández al stand de LA NACION y firmó a sus fans en Planeta
Ruiz Zafón, de aquí para allá: fue de la sala José Hernández al stand de LA NACION y firmó a sus fans en Planeta. Foto: Santiago Filipuzzi

El segundo sábado de la Feria del Libro estuvo dedicado a los escritores europeos: los españoles Carlos Ruiz Zafón y Arturo Pérez-Reverte, el italiano Alessandro Baricco y el francés Pierre Lemaitre hablaron sobre sus recientes libros en salas colmadas de fervientes lectores. Cada uno tuvo su charla por separado. A las 20, coincidieron la entrevista pública a Lemaitre y la presentación de Falcò, la última novela de Pérez-Reverte. Baricco, por su parte, participó de la celebración del Día de Italia y firmó ejemplares de La esposa joven, en el stand de su país. Y Ruiz Zafón, acompañado de Jorge Fernández Díaz, también dio una charla en el stand de LA NACION, donde fue necesario reforzar la seguridad por la cantidad de público que se acercó a escucharlo.

Entre las grandes figuras de las letras europeas, Ruiz Zafón picó en punta: el catalán conversó con Fernández Díaz sobre El laberinto de los espíritus, desenlace de su exitosa saga. La charla estaba prevista para las 16, pero la gente se acercó temprano para asegurarse un lugar en la sala José Hernández. Con capacidad para mil personas, rápidamente el lugar se llenó y varios siguieron el diálogo parados en los pasillos.

"La literatura no se trata sólo de contar historias, sino de ver de qué manera uno puede contar lo que quiere contar: cómo se trabaja el lenguaje y los personajes. Eso es muy importante para mí y le dedico mucho tiempo", dijo Ruiz Zafón, que para la novela que cierra la tetralogía que lleva vendidos 37 millones de ejemplares en el mundo, creó a Alicia Gris: una especie de "detective de las sombras", la definió Fernández Díaz. "Si existe eso de que todos tenemos un lado masculino y uno femenino, Alicia sería mi lado femenino. Es la mujer que a uno le gustaría presentarle a los padres." La saga, calificada por el entrevistador como "obra monumental", está dedicada a los amantes de los libros. Explicó Zafón: "La concebí como un canto a la literatura, un homenaje al oficio de escribir y para invitar a los lectores a disfrutar de los libros y reflexionar sobre la creación literaria". Tras una hora de charla, Fernández Díaz le preguntó por su amor por los dragones. Señalando el pin que lleva en la solapa, el autor respondió: "Los colecciono desde niño. Barcelona, mi ciudad, es tierra de dragones. Yo soy uno de ellos".

Ya en el stand de LA NACION, la conversación se extendió por media hora más. El periodista quiso saber sobre su visión de Buenos Aires: "Es la segunda vez que vengo. La anterior fue hace 13 años y me pareció que estaba llena de historias y misterios. Ahora, me hizo recordar lecturas fundamentales de mi infancia, como Mafalda, uno de los puntales en mi formación como ser humano, y un tesoro de la sabiduría occidental". Muy aplaudido y fotografiado, el autor -que en el país lleva vendidos unos 500.000 libros- se dirigió luego al stand de Planeta para firmar ejemplares. Allí lo esperaban de nuevo cientos de admiradores, libro y celular en mano, dispuestos a conseguir el autógrafo y la selfie con su escritor favorito.

Otros ámbitos, otras voces

No bien terminó Ruiz Zafón, fuera de la sala José Hernández muchísimos invitados esperaban a Alessandro Baricco que, tras la conferencia, partió raudo al stand de su país para firmar ejemplares de sus novelas.

El prime time se dio a las 20, con las entrevistas públicas con los otros dos responsables de que ayer la feria fuera una pequeña Europa: Pierre Lemaitre y Arturo Pérez-Reverte. Francia versus España. Si el potencial ganador de ese partido imaginario surgiera de la cantidad de gente que formó fila con anticipación, el triunfo correspondió al español. Pero para hacer justicia, muchísimos lectores acudieron a ambas citas. Claro que la sala Storni, donde estuvo Lamaitre, tiene capacidad para unas 80 personas y la Borges, donde se presentó Pérez-Reverte, para mil. Mientras el francés hablaba sobre Recursos inhumanos y Tres días y una vida, el español presentaba su novela Falcó en diálogo, otra vez, con Fernández Díaz. La literatura, el periodismo y la amistad que los une fueron los ejes de una conversación distendida en la que no faltaron las bromas y las referencias a los personajes más conocidos, Alatriste y Falcó. Después de la charla, el autor firmó libros en el stand de PRH, hasta que bajó la persiana del sábado europeo de la feria.

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