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Primera vez en la FIL: el desafío de debutar en el encuentro mayor

Algunos sellos acceden a la feria de la mano de la Fundación El Libro en el Nuevo Barrio; para los independientes, el esfuerzo es superlativo; quiénes son y qué dicen "los nuevos" de este año

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LA NACION
Lunes 08 de mayo de 2017
En el Nuevo Barrio coinciden varios de los editores que hacen su debut en el encuentro literario
En el Nuevo Barrio coinciden varios de los editores que hacen su debut en el encuentro literario. Foto: Daniel Jayo
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Como dice el refrán popular: para todo siempre hay una primera vez. También para participar como expositor de la Feria del Libro. Este año, a los doce sellos invitados por la Fundación El Libro para difundir sus catálogos en el Nuevo Barrio se sumaron otros pequeños y medianos con stand propio o compartido.

La decisión de desembarcar en el encuentro anual más importante del sector editorial representa un gran desafío para los editores independientes: a los costos operativos básicos de la exposición se agregan la impresión de títulos para tener stock, la difusión para atraer compradores y los recursos humanos para estar durante las tres semanas.

Entre los recién llegados al Nuevo Barrio, dos son asociaciones extranjeras y agrupan a editores independientes de Ecuador y de Perú. El resto son editoriales nacionales: cinco porteñas (Ediciones En Danza, El Elefante Blanco, Lamás Médula, Vázquez Mazzini y Ediciones IPS), una de Morón (Macedonia), una de Martínez (Maizal), una de Rosario (Prohistoria) y dos de Córdoba... (Raíz de Dos y Tinta Libre).

Otras, como la novísima Quel Toupet!, especializada en libros para chicos con textos en castellano y en francés, o Modesto Rimba, que publica narrativa y poesía, decidieron asumir el riesgo de invertir en un stand propio. Están en el Pabellón Azul, donde también se ubican Topía (psicología y ciencias sociales), el joven sello Marciana (comparte espacio con el Frente Editorial Latinoamericano) y el stand colectivo Libro que te Quiero Libro, con las infantiles nacionales Iamiqué, Pequeño Editor y Limonero; la colombiana Tragaluz, y las españolas Kalandraka y Coco Books. Esta última, de Barcelona, llega al país con libros ilustrados de arquitectura, diseño y moda. Niño, otro sello infantil pequeño, que edita en el país la serie del italiano Munari, exhibe por primera vez en el stand de Calibroscopio y Libro de Arena. Además, en La Coop se suman tres debutantes: Evaristo, Clase Turista y Clubcinco.

"Quiero confrontar directamente al público y, en cierta forma, estar en la arena, en esa feria que visité tantas veces y que siempre me gustó. La FIL Buenos Aires tiene un eco formidable, tanto para los profesionales como para los visitantes. Para nosotros, joven editorial independiente, es interesante rozarnos con la realidad del mercado al lado de los viejos lobos de mar de la edición y de los grandes grupos. Y no nos da nada de miedo", dice Keren Benoliel, que fundó Quel Toupet! en 2016.

Para Mauro Lo Coco, director de Modesto Rimba, editorial con dos años de vida, "la feria es una gran oportunidad para acercar nuestros libros a los lectores, especialmente a aquellos que no están familiarizados con voces nuevas. Nos animamos a participar porque sentimos que era el momento para dar un salto en la difusión de nuestro catálogo". Para la Feria reeditaron Borges y la Cábala, de Saúl Sosnowski, y Todos estos años de gente, de Christian Kupchik.

"Visibilidad y posicionamiento estratégico como marca en el ambiente literario" es lo que llevó a Denis Fernández, dueño y editor de Marciana, a invertir en un stand. "Somos una editorial joven con presencia en varias librerías, pero todavía seguimos moviéndonos por recomendación de lectores, amigos y libreros. Éste es un gran paso para estar al lado de sellos con años de experiencia. Respecto de las ventas, esperamos que esto nos relance hacia nuevos lectores. Es muy importante para nuestro futuro." Claro que la presencia en la feria representa una importante inversión en un contexto difícil para la industria local. "Tenemos que reimprimir uno de los títulos para tener stock suficiente, pero proyectamos buenas ventas, al menos para reponer el dinero invertido. Lo positivo es que compartimos espacio con varios sellos y eso abarata el costo. Solos hubiera sido imposible estar presentes", explica Fernández.

En el caso de Topía, el apoyo económico llegó vía la Cámara Argentina del Libro. Cuenta Enrique Carpintero, director de la revista y la editorial del mismo nombre: "Gracias a las facilidades que da la CAL, podemos participar en el stand colectivo Leer es Futuro con un sector propio. Esta presencia nos permite un encuentro con un público amplio y heterogéneo. Topia tiene un sector dedicado a ofertas (de $ 50 a $ 100) de autores como Emilio Rodrigué, Vicente Zito Lema y Tato Pavlovsky.

Participar en Nuevo Barrio es gratis. La Fundación abre todos los años una convocatoria y selecciona según la calidad de los catálogos. Igualmente los sellos deben enfrentar los costos de personal, de difusión y logística. Quienes optaron por montar un stand propio a todo eso debieron sumarle el alquiler (unos 3000 pesos por metro cuadrado) y de armado. El de Quel Toupet!, por ejemplo, está decorado con los tonos pastel de las ilustraciones que hizo Cristian Turdera para la colección Lupita y tiene mesas pequeñas con sillas y lápices de colores para que los chicos se sienten a pintar. Todos los dibujos participan de un sorteo por libros. El ganador se anunciará el domingo 14, un día antes de que termine la feria.

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