Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

Una explosión de alivio en Europa y en buena parte del mundo

LA NACION
SEGUIR
Luisa Corradini
Lunes 08 de mayo de 2017

PARÍS.- "No sabían que era imposible; entonces lo hicieron", escribió Mark Twain. Anoche, Emmanuel Macron también realizó lo imposible. Contra todas las apuestas, protegido por las ninfas de la suerte, impulsado por la descomposición del sistema político tradicional y votado por un país profundamente dividido que no cree demasiado en él, el líder de En Marcha se convirtió en el presidente más joven de la historia de Francia, provocando una explosión de alivio en los demócratas de su país, de Europa y del resto del mundo.

"¡Qué símbolo! ¡Qué ejemplo extraordinario dio esta noche nuestro país al resto del mundo!", señaló emocionada la ex candidata presidencial Segolène Royal. "He aquí una sociedad dividida, fracturada, desorientada, según dicen la más pesimista del planeta, que tiene el coraje de decir no al repliegue y a la xenofobia. Y depositar su confianza en un hombre que representa la renovación", precisó.

Anoche, los franceses no hicieron sólo eso. Eligiendo a Macron -y como los holandeses pocas semanas antes-, demostraron que esta nación milenaria, rebelde y conflictiva, difícil de gobernar, es perfectamente capaz de recordar las enseñanzas de la historia y resistir a los populismos.

Anoche, Francia también renovó su contrato con Europa. Los europeos pueden respirar aliviados, viendo alejarse el fantasma de la descomposición prometido por Marine Le Pen, mientras Emmanuel Macron dispone ahora de una oportunidad única.

Primero porque, como nunca jugó al "euro-bashing", su capital de simpatía en el resto del bloque es enorme. Segundo porque son numerosos los dirigentes europeos que deploran el actual desequilibrio de la célebre pareja franco-alemana, motor de la UE, transformada con el tiempo en una suerte de carroza desvencijada, cuyas riendas económicas son controladas por Berlín. "Siempre defendí la idea de una Europa fuerte, agregando que deseo otra Europa: una Europa que proteja", repite Macron. "Y los que no lo comprendieron, no me conocen", advierte.

Para muchos, los grandes planes del futuro presidente de reformar la eurozona, crear un presupuesto común, así como un ministerio de Finanzas, un ministerio de Defensa y un bloque a velocidad variable es una quimera rechazada por los sucesivos gobiernos alemanes.

Pero esta vez, la profunda crisis que atraviesa el continente podría jugar en su favor. Entre el Brexit, la elección de Donald Trump, el poderío cada vez más desacomplejado de China o de Rusia, la amenaza terrorista, la cuestión migratoria, los debates bizantinos con los países de Europa del Este y el carácter inacabado y peligroso de la zona euro, pocos son los que niegan una evidencia: para la UE será la reforma hoy o la muerte mañana. En ese marco, la elección del líder de ¡En Marcha! podría constituir una suerte de "última llamada" antes del desastre final.

Es verdad, Marine Le Pen fue derrotada anoche, pero su masivo resultado reveló la amplitud del desamor que cantidad de franceses sienten por Europa en uno de los países que la fundaron.

La partida en todo caso se anuncia difícil. Para poder promover esa "Europa que protege", Emmanuel Macron deberá armarse de coraje. Si bien las conciencias maduraron sobre cantidad de ideas que defiende, la Europa del Brexit es también un continente que está en estado de alerta: son numerosos los países del norte que temen que la partida de Gran Bretaña se traduzca en una tentación proteccionista. Sobre todo, no tienen ninguna intención de hacerle regalos a una Francia siempre dispuesta a dar lecciones, pero no a reformarse en profundidad.

"Si Emmanuel Macron quiere conseguir sus objetivos, no sólo tendrá que dar muestras de audacia, sino también de ejemplaridad", afirma Ronja Kempin, investigador en el German Institute for International and Security Policy.

En todo caso, la profunda fractura del país que se apresta a gobernar el futuro presidente coloca a Alemania ante la responsabilidad de ayudarlo. Berlín no sólo debe pensar en mañana, sino en 2022. Si Macron fracasa, el Frente Nacional volverá a llegar a la segunda vuelta esta vez, quizá, para ganar.

"Y si Francia se derrumba -advierte Kempin -, Alemania quedará sola y Europa habrá dejado de existir."

Te puede interesar