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Messi brilló con Guardiola, pero podría haberlo hecho también con Mourinho

Lunes 08 de mayo de 2017
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Pudo haber sido y finalmente no fue, pero el ejercicio tiene su costado fascinante: olvídense de Leo Messi y Josep Guardiola e imaginen al rosarino dirigido por otro José, Mourinho. Aunque fue Guardiola el que llevó a Messi a sus momentos de brillo más explosivo en el Barcelona, esa dupla para la historia no estuvo tan lejos de tener otra conformación: el Pep-Leo bien pudo ser un Mou-Leo, porque Mourinho fue seriamente tanteado para dirigir al Barcelona en 2008. Tanto se ilusionó el portugués, que hasta envió un CD con su proyecto. Eran los albores de la presidencia de Joan Laporta, que enseguida se dio cuenta de que sus compañeros en la comisión directiva tenían la sintonía cambiada. Sandro Rosell, su entonces amigo y vicepresidente, con el que luego iniciaría una pelea sin retorno, apostaba por Luiz Felipe Scolari. Marc Inglá, otro vicepresidente, se fue un día a la ciudad española de Vigo, muy cerca de Portugal, para reunirse con Mourinho. Incluso Jorge Mendes, el poderoso agente portugués, llamó a Laporta entusiasmado. Finalmente fue Guardiola, líder de un Barcelona que hizo historia. Está claro que un eventual Barcelona de Felipao habría sido otra cosa. También uno de Mourinho, aunque en el caso del portugués cabe pregiuntarse si necesariamente menos exitoso.

Lionel Messi y José Mourinho
Lionel Messi y José Mourinho. Foto: Archivo

“A Mourinho le ha quedado la espina de haber querido entrenar al Barcelona, estoy convencido”, diría Laporta años después.

Con Mourinho entrenador, ¿habría sido otra la historia? Suele decirse que el técnico más sabio es el que se adapta a los jugadores que tiene para sacar lo mejor de ellos, y no el que apuesta por el mismo sistema vista quién vista la “10”. Mourinho, que de tonto tiene muy poco, difícilmente hubiera desaprovechado y destruido a Messi. Diferentes en estilos y en su imagen pública, Mourinho y Marcelo Bielsa comparten sin embargo una virtud: la abrumadora mayoría de los jugadores dirigidos por ellos dicen que se hicieron mejores futbolistas tras pasar por sus manos. Hablan, también, de hombres cercanos y empáticos en la intimidad. No sucede lo mismo con Guardiola, hiperpresente en el día a día con sus jugadores, pero enemistado con Gerard Piqué, Cesc Fábregas o incluso Messi en su salida del Barcelona.

Que Messi sume ya 1.558 gambetas en 13 años de Guardiola, Vilanova, Martino y Luis Enrique confirma que, por encima de entrenadores, el exitoso es Messi. Lo dijo el propio Guardiola en la noche de su despedida del Barcelona: “No podría haber hecho lo que hice sin él. Es él la razón de todo".

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