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Lucas Matthysse noqueó a Taylor y a la idea del retiro

Venció a un rival complejo y el pugilismo nacional recuperó una carta atractiva

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PARA LA NACION
Lunes 08 de mayo de 2017
Matthysse celebró en Las Vegas
Matthysse celebró en Las Vegas. Foto: boxeodecolombia.com
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El chubutense Lucas Matthysse (66,678kg.), ex campeón welter junior interino (CMB), aprobó con autoridad las asignaturas pendientes que condicionaban, a modo de examen final, su vuelta al boxeo tras 18 meses de ausencia y luego de resignar una porción valiosa de su carrera tras el decepcionante K.O. sufrido frente al ucraniano Viktor Postol, en California.

Necesitaba una victoria pomposa y explosiva en un escenario como el que el T-Mobile, de Las Vegas, expandió al mundo y ante los ojos de expertos y críticos de este negocio que todavía le prestan atención.

La cuenta de protección, estirada a los diez segundos del K.O, con los cuales el árbitro Jay Nady sentenció su 38º éxito profesional, a los 2m21s del quinto round, ante el norteamericano Emmanuel Taylor (66,678kg.), quien fue noqueado por primera vez en su campaña de 20 triunfos y cinco derrotas.

¿Qué fue lo más importante que dejó la victoria del argentino? El mantenimiento de su mentalidad de "boxeador vivo y vigente" fue lo más transcendente, sin dudas. Además, se vio y se notó con su andar en el ring y su disposición para imprimirle cuerpo y alma al combate. En modo ordenado, prolijo y contundente, lanzó sus impactos de poder con una precisión llamativa.

Matthysse tuvo la actitud del púgil que piensa en ganador y convenció a todos. Hizo fácil lo que parecía difícil; transformó a Taylor en un oponente frágil cuando en la lectura previa aparentaba ser un rival inapropiado y demasiado exigente para reaparecer.

Su aumento de peso y cambio de división (de 63,500 a 66,678kg.) no evidenciaron falencias. El argentino estuvo fuerte y veloz para pegar y asimiló bien los contraataques. Tuvo ritmo y mejoró su puntería. Derribó a su rival con un cruzado de derecha perfecto en el tercer round y no se amilanó por un corte, tras un cabezazo, que debió soportar en los primeros pasajes.

Su nuevo equipo respondió. El mexicano Joel Díaz lo ordenó bien en un rincón sereno. Le transmitió una claridad conceptual palpable en el ring.

Solitario, añorando el amor por su hija Priscila y el recuerdo de su perro Pirata, su mejor amigo que ya no está, Matthysse volvió a embolsar cifras tentadoras: 200.000 dólares (según el informe de la Comisión Atlética de Las Vegas) e ingresó en la agenda de Golden Boy Promotion como gran candidato a participar en el cartelera del 16 de septiembre próximo: Álvarez-Golovkin.

Con la vuelta de Matthysse, no sólo el púgil patagónico realza sus acciones y borra parte de su último traspié agriamente criticado; también el pugilismo nacional recupera una carta ganadora que volvió a entusiasmar como cuando liquidó al campeón mundial Lamont Peterson, en 2013. Y eso significa volver a las fuentes. Como si hubiese sepultado aquellos fantasmas que lo llevaron a meditar tanto tiempo entre seguir o jubilarse.

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