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Los contraataques y Rigoni, símbolos de la evolución Holan

Lunes 08 de mayo de 2017
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A riel Holan, en poco tiempo, le va dando su sello a Independiente. Todos los DT buscan lo mismo no bien asumen en un club: generar una reacción desde las decisiones; quién entra y quién sale; cuál es el mejor sistema táctico que se ajusta a las características de los futbolistas con los que cuenta; potenciar los rendimientos individuales, luego las posibles sociedades y plantear estrategias para que el plantel asimile rápido y se sienta cómodo desde las ejecuciones. Algo de todo esto se ve en Independiente. Hay encuentros en los que las cosas le pueden salir casi a la perfección, como ayer ante Newell's o ante Patronato; otros en los que la impaciencia del entorno y la falta de eficacia lo terminan ahogando.

Pero aún en la adversidad se ven aspectos distintivos que intenta aplicar el Independiente de Holan. Primero y principal: a partir de transiciones rápidas y de los cambios de ritmo de Rigoni, Barco y Benítez, no se pone colorado si tiene que jugar de contraataque: por esa vía hizo 8 de sus últimos 18 goles.

Desde los rendimientos individuales, no fueron decisiones fáciles. Holan apostó por Erviti y Gigliotti, jugadores de experiencia, pero también por Fabricio Bustos, que era el tercer lateral derecho, detrás de Toledo y Damián Martínez; también le hizo un lugar al juvenil Franco. Desde lo individual, recuperó al Benítez que supo brillar como falso 10 (y en el mismo esquema 4-2-3-1) con Pellegrino como DT de los Rojos. Le tuvo paciencia a Gigliotti, supo reconsiderar su análisis sobre Diego Rodríguez, pieza de recambio o titular. Sánchez Miño recuperó aunque sea la paciencia de los hinchas, que ahora esperan a ver qué puede hacer antes de juzgarlo. Y consiguió aumentar la confianza de un Barco que comienza a pisar con más fuerza la primera división. Uno de los puntos flacos: se quedó con poco recambio en la zaga central, situación más expuesta ahora por la sanción a Figal.

Pero si hay un jugador en donde se pueda resumir la corta gestión Holan es en Rigoni. El ambidiestro explota su velocidad y su decisión para encarar. Hoy arranca convencido de que sus piques terminarán, como mínimo, en algo peligroso. Rigoni es, desde las características, uno de los mediocampistas más completos del fútbol argentino. Desde la época de Zielinski, en Belgrano, que sus lagunas anímicas lo tiran para abajo y lo ausentan algunos partidos, pero tiene un poder de desequilibrio en el juego largo y en el corto también; es un buen ejecutor de pelotas paradas, aunque ayer se hicieron cargo de esa responsabilidad entre Sánchez Miño y Barco.

Es prematuro saber cuán lejos podrá llegar Independiente, pero (al menos) Holan lo puso de pie.

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