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La lluvia y el vendaval frenaron el juego en Sarandí

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PARA LA NACION
Lunes 08 de mayo de 2017
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Más que por una lluvia que ya era una niebla escandalosa, el árbitro Héctor Paletta debe de haber entendido que la suspensión era una de las formas de la justicia cuando Corvalán quiso frenar a Troyanski en la banda derecha y atrás suyo apareció Renzo Pérez, que se tiró a los pies del delantero de Olimpo como Ruggeri lo había hecho con Chilavert. La diferencia, en este caso, fue que la patada sucedió: el 5 levantó a medio metro del suelo a Corvalán. Después, Troyanski desbordó mientras se les reía y tiró un centro que se olvidará tan rápido como el primer tiempo que se jugó ayer.

Sólo por esa hermosa coreografía (el lateral en el aire, dando una medialuna; el mediocampista, tenso, volando debajo de él) se justificó el 0-0 parcial entre los equipos de Grondona y Sciacqua, que encontraron en el diluvio una explicación circunstancial a lo que casi siempre hacen, en realidad: los jugadores paraban la pelota y se les iba larga, los defensores jugaban a lanzar pelotazos a la espalda de los laterales, un volante se adelantaba y ya debía volver corriendo porque un compañero la había tocado mal. Caballucci activó un zurdazo cruzado que Santillo tapó bárbaro y Pizzini (hasta que la cancha fue un patio de arena movediza) fue el único jugador que entendió dónde pararse, cómo recibir solo, de qué manera jugar.

En otro gag ideado por la lluvia, Gabbarini despejó un centro con los puños y la pelota, que le dio en los nudillos, se fue para atrás. Ya en Bahía, Olimpo podría entregarle una plaqueta a Carlos Rodríguez, el que la reventó en la línea y el responsable de que no escribamos la certeza del insólito 1-0 de Arsenal.

Ya desde antes del comienzo la cancha estaba mala, así que ningún equipo presionó para jugar. Los últimos 45 minutos sucederán entonces cuando los dos sepan mejor el contexto de la lucha por el descenso, una ventajita de la que gozarán en el medio del vendaval.

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