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Imparable de visitante, ahora a Independiente le toca hacerse fuerte en Avellaneda ante Racing

En Rosario frenó con fútbol y goles a Newell's; es el mejor del certamen fuera de casa, con el 78 por ciento de los puntos, y el clásico del domingo le cae en un buen momento

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PARA LA NACION
Lunes 08 de mayo de 2017
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ROSARIO.- Lejos de Avellaneda, Independiente se suelta, se agranda, confía más en sí mismo, las cuentas le dan de maravilla y su campaña evoluciona, se acerca más a sus pretensiones. No sólo frenó a Newell's como perseguidor de Boca, sino que le hizo más goles que nadie en el torneo y le quitó la condición de equipo con el arco menos vencido. Los Rojos sumaron la quinta victoria consecutiva y en el global fuera de casa acumulan una eficacia del 78 por ciento, con ocho victorias, dos empates y una derrota, muy dolorosa por cierto, ya que fue por goleada ante Racing, al que recibirán dentro de una semana con muchas ansías de desquite y la intención de que la alta productividad también se mantenga en el Libertadores de América.

Independiente volvió a demostrar que de visitante es un equipo lleno de vigor, una trituradora de rivales. Newell's quedó apagado ante tamaña muestra de velocidad y precisión. Sostenidos por sus tres conectores (Rigoni, Benítez y Barco) y de su punta de lanza (Gigliotti), los de Avellaneda fueron una máquina. Aplastaron a uno de los equipos más fuertes en defensa. Lo golearon en su propio territorio.

El equipo rojo asimiló la contingencia de quedarse un día antes sin Figal por un positivo en un control antidoping. Como en otras ocasiones, el capitán Tagliafico se corrió como zaguero central y Sánchez Miño ingresó en el lateral. La fortaleza también se demuestra en no desarmarse por la falta de una pieza.

Newell's e Independiente llegaron al partido con antecedentes que invitaban al respeto. Mientras que el equipo de Holan resulta un caso particular por su marcada efectividad de visitante, el de Osella, que pelea el torneo, venía de cinco partidos sin recibir goles. Los Rojos, sin embargo, necesitaron poco menos de tres minutos para abrir fuego. Benítez trepó por la izquierda en el amanecer del duelo, lo vio a Bustos que venía al galope por la otra banda y le dejó una pelota mansa a la altura de la medialuna para que el juvenil marcara el primer gol de su carrera, con un remate que se desvió en un defensor y descolocó a Pocrnjic. Su arco caía después de 503 minutos.

Un manto de silencio cubrió al Coloso del Parque, que estaba de fiesta. El partido se activó muy rápido. Tuvo mucho ritmo, se transitó con rapidez por la zona media, el juego no estancaba, más allá de algunas imprecisiones, que impedían una mejor resolución de las jugadas.

La adversidad golpeó temprano a Newell's: en una de las primeras acciones, el lateral derecho San Román salió lesionado en una rodilla tras chocar con un contrario. Enseguida, por ese sector se gestó el gol de Independiente. Domínguez salió a cubrir esa banda y fue desbordado por Benítez, que envió el centro atrás que empalmó el juvenil Bustos.

Consciente de que tenía que recortar la diferencia con Boca, Newell's se tomó un minuto para pensar, vio los hilos del partido que le proponía Independiente y planificó su nueva estrategia. Supo que tenía que ser frenético para llegar al empate con urgencia y bajar así la inflamación del encuentro.

El conjunto de Osella se convirtió en una manada de lobos, a las órdenes de Maxi Rodríguez, el más sabio. En ese traqueteo, a los 18 minutos Erviti tocó la pelota con la mano: penal. Scocco marcó el empate. Y vuelta a empezar. Newell's recuperó su serenidad, se hizo ancho y acosó a Independiente, que, a pesar de estar un tanto perdido, no se olvidaba de atacar.

El conjunto rosarino es un caso raro del deporte, tal vez la confirmación de que el fútbol, a pesar de todo, sobrevive por el espíritu amateur de sus protagonistas. En medio de una furiosa crisis financiera, se las arregla para pelear el campeonato. Pero ayer se encontró con un rival eléctrico, rabioso, que lo puso en jaque ante su gente, justo en la noche en la que buscaba acercarse a un punto de Boca, el líder del campeonato.

El arranque del segundo tiempo fue una copia del primero. Iban dos minutos cuando Rigoni, el goleador de Independiente, a pura astucia y talento, conectó un remate plano, seco, para que la visita volviera a pasar al frente. Newell's, esta vez, se asustó en serio. Faltaba mucho pero él margen de error ya no estaba. De esa manera se perdió en el rigor del vértigo que propuso su rival. El equipo de Osella quedó abierto, a merced del veloz y preciso ataque de los Rojos.

La intensidad de la gente, que en la previa le dio clima de final a este partido, se le fue volviendo en contra a Newell's . El estadio Marcelo Bielsa se cargó de ansiedad.

El nivel de Benítez fue el de su mejor época, cuando explotó con Mauricio Pellegrino. Gambeteador y encarador. Gigliotti se va amigando progresivamente con el gol, definió de cabeza y por abajo. Y la actitud mezquina de no ceder a Barco al seleccionado sub 20 el dio beneficios a Independiente, ya que el juvenil fue uno de los tantos que perforaron a Newell's por los costados para definir por adentro.

Independiente infló el pecho y le dio aire a Boca, que anoche dio por bueno el empate en La Plata. Habrá que ver cómo reacciona Newell's, que en 15 días debe ir a la Bombonera. Obtuvo la que pudo ser su mejor victoria del torneo. Respira optimismo en el momento oportundo, cuando viene llegando Racing.

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