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El humor, la particular receta de Jackson Follmann, que perdió una pierna en la tragedia de Chapecoense: "Siempre fui un pata de palo"

El arquero suplente fue uno de los sobrevivientes del fatídico vuelo de noviembre último, en el que fallecieron 71 personas, antes de la final de la Copa Sudamericana

Lunes 08 de mayo de 2017 • 16:04
Jackson Follmann, uno de los sobrevivientes de la tragedia de Chapecoense
Jackson Follmann, uno de los sobrevivientes de la tragedia de Chapecoense. Foto: AFP
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El humor después del dolor. Así podría resumirse el presente de Jackson Follmann, que hasta no hace mucho tiempo se desempeñaba como arquero suplente de Chapecoense , pero que a los 25 años se vio obligado a colgar sus guantes, luego de perder su pierna derecha en la tragedia que sufrió el club brasileño a fines de noviembre de 2016, cuando el avión que los llevaba a Medellín, a disputar la primera final de la Copa Sudamericana ante Atlético Nacional, se estrelló en una zona montañosa del noroeste de Colombia.

En una extensa y conmovedora entrevista con VIVA, la revista dominical del diario Clarín, Follmann reconoció que el humor lo ayuda cada día, desde siempre. "Desde pequeño fui bromista. Positivo. Nunca me mostré triste. Nunca me quedé lamentando por mi pierna derecha. No tengo bronca con nadie. Todo lo contrario. Ni juzgo ni condeno. Le agradezco todos los días a Dios por esta segunda chance." Incluso, en la extensa charla, el ex arquero camina por la cornisa del humor negro, sobre todo cuando ante la pregunta de por qué en sus inicios había elegido el arco y no ser delantero, responde, con una sonrisa cómplice: "Siempre fui un pata de palo".

El optimismo constante se le para de frente a la depresión y le presenta batalla cada día, desde noviembre a hoy, cuando la tristeza aparece, de manera irremediable. Y comparte su escalofrío cuando vuelve a recordar la noche del 29 de noviembre: "Fue todo demasiado rápido. Venía durmiendo y, al despertar de golpe, sentí demasiado frío en la oscuridad. Yo no dejaba de gritar. Todavía mis amigos lo hacían. Cuando escuché llegar al equipo de rescate diciendo "Policía Nacional", me di cuenta de que se trataba de un milagro. Dios me tomó en sus brazos. Y me devolvió a la cancha."

Lejos de bajonearse, cada día se focaliza en su recuperación: "Primero debo quedar bien. Recuperarme. Principalmente el tobillo izquierdo, que todavía no pudo cicatrizar como se esperaba. Tengo todos los ligamentos rotos. Igual, la recuperación está siendo muy buena. Pronto regresaré a mi rutina para poder volver a trabajar, para ser independiente. Como antes del 29 de noviembre."

Y yendo un poco más allá, Jackson Follmann imagina, como optimista que es, un futuro mucho mejor: "No descarto ser atleta paralímpico, en fútbol o en voleibol. Aunque me encantaría continuar trabajando como embajador para la institución, llevar el nombre de la Chapecoense por todo Brasil y por ese mundo que lloró y rezó por nosotros. Y contar sobre mi historia de determinación, esfuerzo y voluntad. No quiero dar pena. Quiero que me sonrían porque yo siempre les estaré sonriendo con una palabra de aliento. Ojalá pueda aportarle algo a la vida de las personas. Las limitaciones sólo están en la cabeza."

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