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Monsengwo Pasinya: "El dinero ya no puede circular sin controles en el Vaticano"

El arzobispo congoleño, uno de los cardenales que asesoran al Papa en la reforma de la curia romana, hace un balance de las transformaciones recientes

Martes 09 de mayo de 2017
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LA NACION
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Cuentas claras y un manejo transparente. A pesar de las resistencias que no cesan, así se resumen los primeros logros del C-9, el consejo de cardenales que asesoran al papa Francisco en la reforma de la curia romana y, especialmente, en la administración de los recursos económicos de la Iglesia, según el arzobispo de Kinshasa, Laurent Monsengwo Pasinya, el único representante africano en ese reducido grupo de purpurados.

"Las cosas ahora están claras: el dinero ya no puede circular sin controles en el Vaticano", confió el cardenal congoleño en una entrevista con LA NACION. Pasinya llegó a la Argentina para recibir el doctorado honoris causa de la Universidad Fasta, la asociación de fieles de derecho pontificio que conduce el padre Aníbal Fosbery y envía misiones a la República del Congo.

"No nos asustan las resistencias. La reforma es valiosa e importante y el Papa sabe adónde va: quiere una Iglesia simple", reveló Pasinya, que acompaña con entusiasmo los cambios que impulsa Francisco. A los 77 años, no es la primera vez que confraterniza con el pontífice argentino. En 1995 tomó contacto con el entonces obispo auxiliar de Buenos Aires para pedirle el envío de sacerdotes argentinos para misionar en la diócesis de Kisangani, que él conducía.

-¿Qué avances hay en la reforma de la curia romana?

En el C-9 tenemos mucho trabajo en distintas áreas. Nosotros hacemos recomendaciones, pero las decisiones las toma el Santo Padre. Hubo avances, sobre todo en la reforma económica, a partir de la comisión que conduce el cardenal australiano George Pell, y particularmente en el Instituto de Obras Sociales (IOR), que tiene una nueva estructura y rigurosos controles. Se trabaja con minuciosidad, las cosas ahora están claras y el dinero ya no puede circular sin controles en el Vaticano. Los balances del IOR están supervisados y son públicos. Tenemos que saber el origen de los fondos y qué destino se les da, lo que antes costaba mucho.

-¿Antes no había un control exhaustivo?

Había poco control. Pero este trabajo de reforma económica y transparencia lo comenzó Benedicto XVI y lo continuó Francisco. Cada dicasterio tiene hoy una comisión de finanzas para vigilar la gestión.

-Además de las medidas para acentuar los controles ¿se evalúa a los responsables anteriores?

El hecho de que en alguna función haya que poner a otra persona pone en evidencia esa responsabilidad. Algo no funcionaba... No es fácil avanzar en una transformación. Hay personas que tienen costumbres antiguas y distintas para manejar las cosas.

-¿En qué otras áreas se pueden esperar reformas?

Se viene trabajando en la reforma de la Congregación para el Clero, se busca definir el perfil espiritual y pastoral que se necesita en estos tiempos. Estamos pidiendo mucha información sobre los seminarios para mejorar la formación de los sacerdotes en el aspecto académico y en el espiritual.

-¿Se trabaja en algún protocolo para prevenir los casos de pedofilia?

-En eso viene trabajando la comisión ad hoc que encabeza el cardenal Sean Patrick O'Malley, en la línea de la política de tolerancia cero, a favor de la protección de los menores. Los sacerdotes responsables de estos hechos tienen que abandonar el ministerio.

-¿El objetivo de la reforma de la curia es reducir la burocracia del Vaticano?

-Se avanza en el objetivo de disminuir el número de dicasterios. Por ejemplo, dos consejos pontificios, el de los laicos y el de la familia, se unificaron en un nuevo dicasterio para los laicos, la familia y la vida. La Comisión de Justicia y Paz, que encabeza el cardenal Peter Turkson, estaba un poco relegada. Ahora reúne varias áreas, incluida una sección especial dedicada a los inmigrantes y a los prófugos, que conforman una realidad que al Papa siempre le preocupa.

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