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Muratore, el argentino que es el dueño de la pelota en el planeta del básquetbol: "Yo he creado la Generación Dorada"

Comenzó como dirigente en Tucumán BB, fue titular de la Confederación Argentina por 16 años y desde 2014 preside FIBA; es al básquetbol lo que Gianni Infantino a FIFA y al universo del fútbol

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LA NACION
Martes 09 de mayo de 2017
Horacio Muratore
Horacio Muratore. Foto: LA NACION / Daniel Jayo
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En una esquina cualquiera de Buenos Aires podría haber sucedido el encuentro. Fue en Córdoba y Junín, en el bar de un hotel, aunque el protagonista en cuestión dice que sin problemas hubiera aceptado que fuese en un bodegón con una parrillada en el medio. Tiene una tonada que es una seña inconfundible y una cadencia que lo vuelve cercano. Aún cuando su dimensión dentro del mundo del deporte es central. Pero no se detiene en esas cuestiones. Para comprenderlo mejor, Horacio Muratore, el presidente de la FIBA desde 2014, es al básquetbol lo que Gianni Infantino a la FIFA.

Ahora bien, cuando revuelve su capuccino y cuenta cómo vivía en Tucumán, nadie puede pensar que allí, en ese bar, está sentado alguien tan influyente en mundo del básquetbol. "Si he logrado llegar hasta este lugar es por saber de dónde soy, por ser humilde y saber dónde he nacido. Pero claro que no me lo imaginé. Mi papá era el gran dirigente del club Tucumán BB, y luego sumarme a ser dirigente era todo un desafío", dice Muratore mientras juega con un sobre de azúcar que está sobre la mesa.

Está de paso por Buenos Aires, porque su intensa actividad no le da respiro. A los 67 años tiene una energía que le permite llevar adelante la presidencia de una Federación que está en pleno crecimiento y que tiene como único objetivo acercarse cada día más al espacio que tiene el fútbol. "Ser el presidente de FIBA tiene el mismo peso que ser el de FIFA. Nuestra presidencia se encarga de la política y tenemos al Secretario General, Patrick Baumann, que es el único cargo rentado, que es determinante para nosotros. Revolucionó el básquetbol en el mundo".

Y continuó: "Estamos en contacto con otros deportes y hablamos mucho con la FIFA para nuestro nuevo sistema de clasificación a los mundiales, que es por eliminatorias. Y además, copiamos mucho a la NBA para tratar de hacer crecer el producto de FIBA. Lo que es marketing para nosotros es muy importante, por eso tener a Mark Tatum, vice comisionado y jefe de operaciones de la NBA, que forma parte del Comité Ejecutivo y el Bureau Central, es medular para nuestro crecimiento".

Se apasiona con cada palabra, no detiene su relato. Habla de sus viajes por el mundo y la infinidad de tareas que tiene pendiente. Explica con lujo de detalles cómo será el nuevo sistema de eliminatorias que comenzarán en noviembre de 2017 y que tendrá cinco ventanas y que será un cambio muy importante para todo el deporte. "Este año se verá el comienzo de una nueva era para nuestro deporte. El nuevo sistema de la competencia es algo que hemos estado hablando desde 2010. El equipo nacional es el mejor producto que se puede tener en el deporte, por lo que el nuevo sistema de competencia representa el crecimiento del deporte en todo el mundo. Esperamos que resulte ser un gran éxito. Sabemos que van a parar todas las ligas del mundo, menos la NBA. Pero ojo, porque cuando no ganen como siempre, se van a preocupar para presentar los mejores equipos posibles".

Se dedica cien por ciento a la actividad. Aunque para llegar hasta la cima como dirigente, subió escalón por escalón: "No fue fácil meterme en este asunto. Yo era secretario académico de la facultad de ciencias económicas, era además profesor de contabilidad de primer año, tenía mi estudio y a la noche hacía dirigencia deportiva. Estuve 10 años de presidente de Tucumán BB. Dejé el club, porque mi mujer me dijo: 'el club o nosotros'. Después tuve que volver a convencer a mi familia para que me dejen asumir la responsabilidad de ser el presidente de la Federación de Tucumán, cargo que dejé cuando gané las elecciones en la Confederación Argentina. Me invitaban a trabajar a Buenos Aires, pero les decía que no, porque tenía mis cosas en mi provincia. Salía a las 2 de la tarde la facultad, iba a mi casa, comía, dormía media hora la siesta, después iba al estudio y de noche a Tucumán BB. Así arranqué".

Padre de Ramiro, Luciana, Silvina y Eliana, abuelo de siete nietos, esposo de Nelly, se convirtió en vendedor de seguros para poder sostener su carrera política: "En la Confederación nunca gané ni un centavo. Siempre mantuve todo en Tucumán. Intenté instalarme en Europa por los viajes de FIBA, pero mi mujer estaba más cómoda con nuestra gente. Mi mujer se transformó en mamá y papá y a mis dos hijas más chicas no las vi crecer. Me la pasaba entre Buenos Aires y Tucumán".

Antes de llegar a la FIBA, Muratore vivió un proceso de recambio en el básquetbol argentino. Tomó el control de la Confederación Argentina en 1992 y estuvo 16 años en el cargo. Parte de todo lo que sucedió en ese proceso resultó un trampolín interesante para su desembarco en la Federación Internacional.

-¿De alguna manera siente que lo que lograron jugadores como Ginóbili, Scola o Nocioni con la selección potenciaron su llegada a la presidencia de FIBA?

-Ellos engrandecieron a la selección de la Argentina. Pero siento también que yo he creado a la Generación Dorada. Los tuve desde chicos. Creo que les he dado la oportunidad para que crezcan. Fabricio, Manu, Luis, son chicos que vi cómo progresaban. Yo he llegado antes que ellos. Fui miembro del Central board desde hace muchísimo años. Hemos crecido juntos. Y creo que lo bueno de todo esto es que pudimos crear una Generación Dorada.

-Entonces, ¿lo ayudaron?

-Me parece que muchos pudieron darse cuenta de que Muratore no era una casualidad en la presidencia de la FIBA. Porque hay que tener en cuenta que si a nivel directivo la Argentina seguía como estaba, no se hubiera podido crear ese gran equipo. Quizá en los 16 años que estuve, si hubiera habido otro presidente, podría haber hecho mejor las cosas que yo. Todo es posible, no lo sé, pero como dirigente, siento que me hice solo. Desde el 93 que estoy trabajando. Estos chicos me ayudaron a que se vea el trabajo que se hizo en silencio.

-¿Qué le provoca verlos en la NBA o en Europa y que los consideren leyendas del deporte?

-Cuando veo que estos chicos ganan todo lo que ganan, que les rinden homenajes, que el mundo del básquetbol los ama, siento un orgullo increíble. Me parece que todo lo que lograron es porque todos trabajamos para que ellos puedan desarrollarse dentro del básquetbol. Fue una tarea que comenzó con Guillermo Vecchio y que se sostuvo en el tiempo con otros grandes entrenadores.

-Después de todo lo que hizo por la Confederación, ¿qué le provocó todo lo que sucedió con Germán Vaccaro y los 30 millones de pesos de deuda que generó su gestión?

- Me dolió mucho. Me costó mucho digerirlo. Y lo peor de todo es que me veían a mí en las reuniones de Consubasquet y en las de FIBA y me hablaban de lo que pasaba en Argentina y yo no sabía qué decir...

-¿Por qué siente que llegó hasta la presidencia de FIBA?

-Mi conclusión del éxito es el trabajo, la seriedad y tratar a todos por igual. El liderazgo es para todos los niveles y para valorar a todos de la misma forma.

-Después de ser presidente de FIBA, ¿se puede aspirar a más?

-Quiero terminar mi cargo y Dios dirá. En Tucumán me hablaron para proyectos políticos, pero no me gusta. Sé que el cargo que tengo en FIBA es político, pero entrar en la política nacional es otra cosa. La política del básquetbol me parece más pura. Ahora pienso que cuando termino, agarro mis cosas y me voy a mi casa a Tucumán. Todo lo debo a mi mujer y a mis hijos. Se merece ya mi familia que le dedique más tiempo. Voy a volver a cumplir con mi tarea de padre y esposo a los 67 años.

-¿Dudó en algún momento en tomar este cargo?

-Un poco sí. Aunque después de tantos años en FIBA pude conocer cómo es el trabajo y eso me dio seguridad para asumir el desafío. Si no hubiera contentado a todos en la región y en el mundo, no podría ser el presidente de FIBA.

La gran apuesta de la FIBA

Todo está concentrado en las eliminatorias. La intención de Horacio Muratore es que el nuevo sistema de clasificación apara el Mundial de China 2019 se convierta en una invitación al crecimiento de la actividad en América. Ingresarán 16 equipos a las eliminatorias y se formarán 4 grupos de 4 equipos cada uno. Se clasificarán 3 por grupo, que después formarán dos grupos de 6 cada uno. De allí se clasificarán 7 para el Mundial. De la Copa del Mundo participarán 32 equipos: China (anfitrión), 5 equipos de África, 7 de América, 7 de Asia (incluida Oceanía) y 12 de Europa.

Nueve conquistas de la selección bajo la gestión Muratore. El equipo argentino en los 16 años de Muratore como presidente de la Confederación Argentina, logró: Panamericano del 95, los Sudamericanos de 2001-04 y 08, el Premundial de 2001, la Diamond Ball 2008, la medalla dorada de los Juegos de 2004, la medalla de plata en el Mundial de 2002 y la medalla de bronce en los Juegos de 2008.

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