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Camila, la santiagueña que encontró manos nuevas en Tucumán

Había sufrido severas quemaduras cuando era bebé y le amputaron los dedos; hace unos días estrenó unas prótesis que su médico y un estudiante de la UTN armaron para ella

Martes 09 de mayo de 2017 • 13:33
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Camila y su mamá se reunieron en el consultorio del traumatólogo Claudio Brahim para orobar las prótesis nuevas
Camila y su mamá se reunieron en el consultorio del traumatólogo Claudio Brahim para orobar las prótesis nuevas.

Camila Cajal tenía un poco más de un año y medio cuando se quemó las dos manos en un accidente el 26 de septiembre de 2002. La trasladaron urgente al Hospital de Niños de Santiago del Estero, pero pese a todos los intentos tuvieron que amputarle los diez dedos. El 14 de octubre de ese mismo año se realizó la primera de un montón de cirugías.

"Ese 26 de septiembre creí que mi vida acababa -relata casi 15 años después su madre, Margarita-. Pero enseguida me di cuenta de que no podía bajar los brazos. Fue un proceso largo... De alguna manera lo sigue siendo", dice a La Gaceta de Tucumán.

Un año después del accidente, Camila y su madre Margarita fueron juntas por primera vez al hospital Garrahan, en Buenos Aires. "Seguimos yendo hasta que tenía siete años. De eso sí me acuerdo un poco; pero son como sombras borrosas", dice Camila.

Hoy Camila tiene 16 años y está cursando el último año de la secundaria. Se vale de lo que le quedó de la mano izquierda para casi todo: escribe, maneja el celular, se maquilla, come, se lava el pelo y muchas otras cosas más.

Hace cuatro años Margarita y Camila conocieron a Claudio Brahim, un traumatólogo, en el consultorio que tiene en Santiago. "Me impresionó cuántas habilidades había desarrollado en la mano izquierda, donde había sido posible formar una especie de pulgar que tenía movilidad (se llama mano metacarpiana)", explica el médico. "Pero el muñón derecho le había quedado en ángulo recto con el brazo y sin movilidad. Decidimos volver a operar para enderezarlo y armar una mano metacarpiana. Logramos lo primero, mejorando la comodidad de Camila, pero no lo segundo", añade.

El médico le inserta la prótesis a Camila, que perdió los dedos de sus manos en un accidente
El médico le inserta la prótesis a Camila, que perdió los dedos de sus manos en un accidente.

Hace unos días, 15 años después del accidente, Camila recibió la mejor de las noticias: Claudio Brahim y Lucas Abdala, un estudiante de 27 años de ingeniería electrónica en la Facultad Regional Tucumán de la Universidad Tecnológica Nacional, le construyeron prótesis electrónicas.

Como Margarita, él tampoco bajó los brazos: "nunca me resigné fácilmente a tener que decir la frase 'es una secuela, qué le vamos a hacer'", apunta. Lo primero que hizo fue construir una prótesis mecánica; compró una impresora 3D, estudió todos los tutoriales que encontró en Internet y poco tiempo después Camila pudo sostener con su mano hábil objetos de gran tamaño. "Empezó a usarla apenas se la puse", cuenta todavía sorprendido.

Pero no se quedó allí, y así nació la prótesis electrónica que construyó con Abdala. "Para el que no tiene nada, algo es mucho", sentencia mientras la ajusta al brazo de Camila, que ahora puede agarrar cosas con las dos manos. "Logramos lo que queríamos -añade radiante-; para comprar una extranjera hubieran hacho falta unos 30.000 dólares. Esta, en total, ¡no llegó a los 2.000 pesos!".

"Usamos planos que están disponibles para cualquiera en internet, free software y la impresora 3D de Claudio, y construimos la parte electrónica con elementos que se consiguen fácilmente en Tucumán -explica contento Lucas-. Lo más caro son las cinco pilas... ¡porque son recargables!".

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