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Jorge Moreira, un enamorado de River: el lateral que encontró el puesto de grande y admira el juego de Dani Alves

Desde que llegó a Núñez ya celebró dos títulos y ahora piensa en poder ganar el superclásico ante Boca en la Bombonera

Jueves 11 de mayo de 2017 • 12:00
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PARA LA NACION
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Jorge Moreira vive su estadía en River como quien está embelesado con su lugar de trabajo. Se entiende porque el año pasado, con menos de cuatro meses en el club, obtuvo dos títulos como titular: la Recopa Sudamericana y la Copa Argentina. Repasa sus tiempos en Libertad, de su Paraguay natal, y afirma que por entonces lo veía al River de Marcelo Gallardo , al que enfrentó por la Copa Sudamericana 2014, como "un equipo distinto, que ya pintaba para hacer historia". Si se le pregunta cómo es jugar en la entidad de Núñez, responde: "Es algo soñado porque este es uno de los clubes más grandes del mundo. Vestir esta camiseta representa un orgullo". Por almibaradas que suenen sus palabras para los hinchas, se advierten sinceras, ajenas a la demagogia. Que Gallardo haya puesto sus ojos en él también lo reconforta, pues dice: "Marcelo ya demostró ser un técnico de primerísimo nivel". El lateral derecho ya comienza a palpitar el superclásico que se jugará el domingo en la Bombonera con la certeza de sentirse un privilegiado. "Es un partido al que todo el mundo le presta interés. A uno lo pone muy feliz la posibilidad de jugar un clásico tan importante", afirma.

-¿Qué significaba River para vos cuando estabas en Paraguay?

-Siempre me pareció un gran equipo. Veía sus partidos, sus grandes jugadores. Y me asombraba que siempre jugaba con el estadio lleno. Por eso digo que se me cumplió un sueño al jugar con esta camiseta.

-¿Se te cumplió algún otro?

-Lo mejor de todo es que ya gané dos títulos, pero no me conformo con eso. Quiero ganar todo con River. Ese es mi mayor sueño, ganar la mayor cantidad posible de campeonatos.

-¿Hay algo en especial que te hace pensar que eso es posible?

-Lo más importante es que tenemos jugadores de excelencia. Estamos capacitados para jugarle de igual a igual a cualquier equipo. Y tenemos un entrenador que está en todos los detalles y que hace que todos seamos un poco mejores de lo que podemos ser.

Nacido hace 27 años en Villarrica, una localidad de poco más de 70.000 habitantes ubicada en el departamento de Guairá, a 172 kilómetros de Asunción, Jorge es el mayor de cuatro hermanos. Orlando, con 24, juega de marcador central en Deportivo Guastatoya, de Guatemala. Y Diego, el más pequeño, de 18, actúa como mediocampista por la banda derecha en Nacional, de Paraguay. Daniel, de 26, es el único que no les salió futbolista a papá Luis y mamá María.

Tuvo sus primeros contactos formales con la pelota a los 10 años, en el Club Atlético Carlos Pfannl, en Guairá. Su papá, Luis, hoy es dirigente de ese club. Y a los 15 pasó a la escuela de fútbol "Estrellas del futuro", desde donde llegó al Atlético Tembetary. Allí, el técnico del equipo, de apellido Franco, le puso "Clavito" de apodo "por la manera en que me cortaba el pelo". Su debut en la Primera División del fútbol paraguayo se produjo en 2009, con la camiseta del humilde 2 de Mayo, un club que hoy milita en la tercera categoría de ese país. Con 19 años, por entonces jugaba de mediocampista central. Al año siguiente pasó a Libertad, con el que ganó cinco títulos del campeonato paraguayo en los seis años que estuvo. Y su llegada a River tuvo lugar a mediados del año pasado, unos días antes de que Gabriel Mercado, su antecesor en el puesto, se fuera a Sevilla.

Como la de tantos otros futbolistas, su carrera tuvo un momento bisagra cuando Gregorio Pérez dirigió a Libertad. Habitual volante central, un día Moreira se vio jugando de lateral derecho por una lesión de Carlos Bonet, por entonces el 4 titular. "Bonet se lesionó y Gregorio me preguntó si me animaba a jugar de lateral. Le dije sin dudar que no tenía ningún problema y por suerte salió todo bien. Hoy siento que mi posición es la de lateral", sostiene.

Jorge Moreira, defensor de River
Jorge Moreira, defensor de River. Foto: LA NACION / Fabián Marelli

Desde que se gana la vida partiendo desde la banda derecha de la defensa, Moreira tiene un referente, un guía, alguien que representa lo que a él le gustaría ser dentro de una cancha: el brasileño Dani Alves. "Me gusta ver todos sus partidos porque para mí es el mejor en mi puesto. Pasa muy bien al ataque y tiene mucha técnica y un gran manejo de la pelota. También pasa bien el balón y tiene recorridos muy interesantes. Es lindo verlo jugar", elogia al hombre de Juventus.

-Si tuvieras que definirte como lateral, ¿qué dirías?

-Yo trato de ir siempre para adelante. Me gusta y además es lo que nos pide siempre Marcelo (Gallardo). Sé que tengo la exigencia de marcar por la posición en la que juego, pero mientras pueda voy a pasar siempre a posiciones ofensivas.

-¿Qué atributos se necesitan para ser lateral en este River de Gallardo?

-Por el juego y la dinámica que tiene el equipo, no queda otra que estar muy bien físicamente. Los laterales tenemos que hacer recorridos bastante largos porque Marcelo nos pide que pasemos mucho al ataque, pero también debemos marcar. Lo bueno es que sabemos que cuando nos proyectamos vamos a tener la ayuda y el sostén de los dos marcadores centrales y del volante de marca.

-¿Cuando jugabas de 5 qué clase de mediocampista eras?

-Era un 5 que corría, metía y llegaba al área rival. Marqué varios goles en esa posición, me iba bien porque me quedaba el arco de frente y eso me hacía sentir cómodo. Al principio extrañaba jugar ahí, pero ahora ya me acostumbré al lateral y no me gustaría volver a cambiar de posición.

Desde su desembarco en River jugó dos superclásicos: uno, oficial, le mostró la cara de la derrota al caer 4 a 2, en el Monumental, luego de ir ganando 2 a 1, la tarde en la que Carlos Tevez modificó el rumbo del resultado; y el otro, amistoso, le dio la chance de celebrar una victoria 2 a 0, en Mar del Plata, la noche de los goles de Sebastián Driussi, de penal, y de Arturo Mina. "Ojalá que en la cancha de Boca también tengamos la posibilidad de ganar. Sería muy bueno para nosotros porque queremos pelear el campeonato local hasta el final, más allá de que la prioridad es la Copa Libertadores", comenta.

-¿Qué pensabas del superclásico cuando vivías en Asunción?

-Lo que más me llamaba la atención era el espectáculo que se vivía en las tribunas. El colorido de la gente, los cantos... Por suerte, hoy día tengo la chance de vivirlo desde adentro y puedo afirmar que es algo impresionante, lo mejor que hay. Cuando se juega el superclásico, pasan los días y se sigue hablando de lo que ocurrió.

"Hoy día" no es el único modismo paraguayo al que echará mano durante los 35 minutos de charla. También dirá "lastimosamente", esa palabra tan paraguaya, al recordar el superclásico que Boca ganó en el Monumental por el actual campeonato local. Y agregará: "Parecía que lo teníamos ganado y se nos escapó por esas cosas que tiene el fútbol".

En Buenos Aires vive junto a su mujer y a sus tres hijos: dos nenas y un varón. "Ya se hicieron todos de River y les gusta ir a la cancha", comenta. Y asegura que "al menos dos veces por semana" come un asado, una costumbre que heredó de cuando vivía en su país: "Allá también se come mucha carne".

-¿Cuál asado es más rico: el argentino o el paraguayo?

-La realidad es que tienen sabores diferentes. Tienen otro gusto porque la carne no es la misma. ¿Querés que te diga la verdad? Me gustan los dos por igual, ja.

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