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Camilo Mayada, el silencioso y versátil hombre que Gallardo siempre quiere tener: "Si hubiera hecho las cosas mal, ya no estaría en River"

Transita su tercer año en el club de Núñez y, cada vez que se habló de una posible salida, el entrenador quiso mantenerlo en el plantel; su rol dentro del equipo, cómo convivir con poca continuidad, el mundo River y la Selección de Uruguay

Miércoles 10 de mayo de 2017 • 12:01
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-. Foto: FotoBAIRES
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La primera vez que Marcelo Gallardo vio a Camilo Mayada en un terreno de juego como entrenador fue el 10 de septiembre de 2011. Pocos meses atrás, había anunciado su retiro triunfal del fútbol profesional, tras haber conseguido el Campeonato Uruguayo con Nacional, al que automáticamente pasó a dirigir, reemplazando a Juan Ramón Carrasco. Aquella tarde en el Estadio Jardines del Hipódromo de Montevideo, en su quinto partido oficial como DT, el Bolso visitó a Danubio, donde jugaba un joven Mayada, que con tan solo 20 años hacía sus primeras armas en el fútbol de su país, y que meses atrás, se había enfrentado con el Muñeco.

Tal vez, ese fue el primer guiño del destino que recibió el futbolista. Porque tres años y cuatro meses después, en el verano de 2015, recibió el llamado de Gallardo con una seductora propuesta: cruzar el charco para jugar en River. "Fue una alegría enorme. No me sorprendió porque en ese momento sentía que estaba para dar un paso adelante. Esperaba salir del fútbol uruguayo, me había ido bien. Que te venga a buscar River y que me llame Gallardo, fue muy motivante y muy lindo. No lo pensé dos veces y me incliné por venir", cuenta Mayada en una extensa charla con LA NACION. En aquel entonces, Racing y Fluminense de Brasil también lo buscaban.


Gallardo y Mayada se enfrentaron como futbolistas el 21 de mayo de 2011 en el 1-0 de Nacional sobre Danubio. El Muñeco entró a los 10 minutos del complemento, y Camilo lo hizo a los 18.
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Hoy, en su tercer año consecutivo en el club de Núñez, se transformó en un jugador que tiene características únicas dentro del plantel. Debido a su rol polifuncional y su capacidad de adaptación, no hay otro futbolista que se acomode tanto en el terreno de juego como lo hace él: ha jugado de volante por derecha, de volante por izquierda, de lateral derecho o hasta de lateral izquierdo. Tal vez por eso, para Gallardo es un jugador más que necesario: cada vez que surgió la posibilidad de alejarse del club, el DT pidió por su continuidad. "Me puedo acomodar a varias posiciones y me siento cómodo en las dos bandas, ya sea en ataque o en defensa. Yo trato de aportar lo que pueda. Mi juego me da esa facilidad para poder adaptarme", agrega el charrúa de 26 años, quien renovó su vínculo a comienzos de año con la institución hasta junio de 2019.

Esta tarde desde las 19.15, será titular en el duelo ante Emelec por Copa Libertadores y ocupará la banda derecha dentro de una alineación alternativa, pensando en el Superclásico con Boca del próximo fin de semana. Para Mayada, una de las posibilidades para reemplazar a Ignacio Fernández en caso de que no llegue tras su desgarro, es una oportunidad importante que le llega en un buen momento: ante Temperley, ingresó faltando 12 minutos en lugar de Sebastián Driussi y marcó un golazo para cerrar la goleada 4-1.

-Cuando enganchaste antes de pegarle a la pelota, ¿pensaste que iba ahí?

-Era la idea de la jugada. Cuando entré, Marcelo me pidió que intente ir por afuera y por adentro. En esa, como entré por izquierda, decidí ir para adentro y terminar la jugada de derecha. Por suerte salió como esperaba y fue un lindo gol.

-Se viene Emelec, pero el domingo está Boca, ¿te ves jugando la Bombonera?

-Falta mucho todavía. Primero está el partido de Copa que es una gran oportunidad para sumar minutos. Obviamente a uno lo ilusiona la posibilidad de jugar el clásico. Lo hice el año pasado de arranque y me sentí bien y cómodo, es un partido al que todos les gusta jugar. Pero soy muy cauto porque le puede tocar a cualquiera y es decisión del entrenador. Yo hago el trabajo que me toca, desde adentro y desde afuera, tratando de aportar lo mío. Me hace feliz el reconocimiento de los compañeros, que se alegran y te felicitan cuando las cosas salen bien.

-Tienen un buen presente en la Libertadores y se acomodaron en el torneo, ¿River está para pelear todo?

-La ilusión de luchar el torneo hasta el final uno siempre la tiene. Sabemos que no depende de nosotros, pero hemos podido acortar puntos y todavía tenemos un partido pendiente, con varias fechas en el medio. Ahora debemos jugar con Emelec y es importante para asegurar la clasificación. No hay que perder el foco: la Copa Libertadores es muy importante.

-¿Qué te gusta del equipo?

-El juego asociado que viene mostrando y la intensidad a la que apuesta a lo largo de los 90 minutos. Y que trabajamos diariamente en acentuar las virtudes y corregir los defectos.

-Es tu tercer año en el club y hay una particularidad que se repite: Gallardo siempre te quiere tener. ¿Sentís ese apoyo?

-El cuerpo técnico me hace sentir muy cómodo. Siempre que me han necesitado, creo haber estado a la altura y haber respondido. Obviamente me gustaría ser titular y jugar todos los partidos, pero se en qué tipo de club estoy. Me siento bien en el grupo, renové mi contrato y eso a uno lo hace sentir importante. Es una muestra de que estás en consideración.

-¿Hablás del tema con Gallardo?

-No tengo demasiados diálogos sobre mi presente. Siempre charlamos de las cosas a mejorar durante la semana. También está bueno que cuando uno hace las cosas bien, el cuerpo técnico te lo remarca. Siempre me hacen sentir importante. Para ellos soy útil y por algo han decidido que me quede. Eso me da confianza para venir a entrenar todos los días y seguir mejorando.


Mayada lleva 77 partidos oficiales en River, de los cuales fue titular en 44. Tiene cuatro goles.
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-Podés jugar en distintos sectores del terreno pero, ¿cuál es tu posición natural?

-Hoy siento más natural la posición de lateral derecho, porque he entrenado más ahí en los últimos meses. Pero me da lo mismo, he jugado mucho tiempo de volante también. Me puedo acomodar a varias posiciones en ambas bandas, me lo permite mi juego y mis características.

-A lo largo de tu ciclo has tenido momentos de continuidad y momentos donde te tocó esperar un lugar, como ahora. ¿Nunca se te cruzó por la cabeza irte?

-No, yo estoy muy contento. No todos los jugadores tienen la posibilidad de llegar a un club, conseguir tantos títulos y poder mantenerse. No es para cualquiera estar tres años en River. Si hubiera hecho las cosas mal, ya no estaría acá. Yo siempre renuevo desafíos y ojalá este año termine siendo tan exitoso como los anteriores. Me encanta el desafío de salir a ganar todo, soy muy ambicioso como jugador y me gusta vivir con la posibilidad de ganar y ganar. Disfruto de estar acá y nada me convenció como para irme.

-¿Cómo afronta el jugador esos momentos en los que no le toca jugar?

-A veces uno se frustra un poco. Está claro que a todo futbolista le gustaría asentarse y ser titular siempre. Es el objetivo de todos los que entrenamos todas las semanas. Pero yo siempre lo digo: a mí me ha tocado ser titular, ser suplente o no estar ni siquiera dentro de los convocados, pero tengo bien en claro mi rol en el club. Me considero un profesional y siempre estoy con el mejor ánimo, tratando de potenciar ale equipo.

-¿Cuánto le aporta al equipo el trabajo diario de los compañeros que buscan un lugar?

-Los que no jugamos hacemos un trabajo silencioso que es muy importante para el resto del grupo. Siempre es buena la competencia para mantener en nivel a los que están jugando. Hay que seguir trabajando y dejar todo en los entrenamientos para que cuando a uno le toque entrar, jugar varios partidos y mantenerse en el equipo, estar bien. No en vano estoy acá hace dos años. Mi objetivo es siempre estar en la oncena titular, pero si no estoy, quiero aportar lo mejor desde mi sitio.

-¿Cómo es tu relación con el hincha?

-Siento mucho cariño de parte de la gente y me sorprenden todos los días. Cada vez que viajamos, los recibimientos que nos dan son impresionantes. Son cosas que te hacen ser feliz, por eso ojalá tenga la posibilidad de estar mucho tiempo en River.

-Debutaste a los 18 años, jugaste seis años en Danubio y pasaste a River, ¿es difícil ese salto?

-Es distinto a todo. No lo considero difícil, sino al contrario, uno lo disfruta. No es que me encante salir en los diarios y en la televisión, pero es un mundo nuevo. Salir a la calle y que la gente te conozca, nunca había tenido esa repercusión ni siquiera siendo partícipe de la Selección de Uruguay. Uno se adapta porque es lindo el reconocimiento de la gente donde te encuentre, en cada provincia. Soy muy feliz y lo disfruto.

La Selección de Uruguay, la vida en Buenos Aires, sus clases de inglés y las bromas en el plantel por ser uruguayo y no tomar mate

Mayada fue cuatro veces al banco en Uruguay e ingresó en un encuentro oficial; jugó seis amistosos
Mayada fue cuatro veces al banco en Uruguay e ingresó en un encuentro oficial; jugó seis amistosos. Foto: EFE

-Has participado en el Sub-20 y el técnico Tabarez te convocó dos veces a fines de 2015 para las Eliminatorias, ¿tenés ilusiones de volver a estar en la Selección?

-Uruguay está en uno de sus mejores momentos históricos, con jugadores de mucho renombre a nivel internacional y haciendo las cosas muy bien. He tenido la posibilidad de ser parte de este grupo y me encantaría poder estar en todas las convocatorias. A veces no toca porque quizá uno no tiene esa continuidad que demanda la Selección. Cuando la he tenido, he estado. Sé que si hago las cosas bien, seré llamado. Trabajo todos los días pensando en River y sabiendo que quizá de reojo me están mirando.

-¿Tenés amigos en el grupo?

-Con Carlos Sánchez tengo una buena relación, compartimos mucho en el año que estuvimos juntos en River. Y un amigo muy personal es Matías Vecino que juega en la Fiorentina de Italia, con quien todavía no pude compartir convocatoria: cuando a mí me llamaron, él no estuvo, y al revés. No nos cruzamos todavía. Ojalá pueda tener la posibilidad de compartir un momento así con él, es uno de esos grandes amigos que te da el fútbol.

-¿Cómo es compartir un vestuario con jugadores como Diego Godín, Luis Suárez o Edinson Cavani?

-Es un orgullo. Uno siempre siente admiración por ese tipo de jugadores. Los ves todos los fines de semana y dejan en alto la bandera uruguaya. Siempre cuando estoy al lado trato de escucharlos y sacar lo mejor de ellos. Los grandes emblemas no son referentes en mi posición, pero es un placer ver cómo se manejan en el grupo y la humildad que tienen.

-¿Te costó adaptarte a la vida en Buenos Aires?

-Es una ciudad muy distinta a Montevideo. Es más masiva, hay mucho más movimiento. Acá estoy solo y llevo una vida tranquila. Estoy mucho en casa, me junto a comer con mis amigos a veces, pero no soy una persona que se deja ver mucho y anda haciendo actividades al aire libre. A veces salgo a comer con los compañeros y no mucho más.

-¿Y qué te gusta hacer en ese tiempo ocioso?

-Miro mucho fútbol, que es lo que más miro en la televisión, aunque a veces puedo ver algo de tenis. Hace como seis mese que perdí el hábito de la Play Station, que antes jugaba un poco más. Y ahora estoy estudiando inglés para ocupar el tiempo libre en algo que sea productivo. Espero hacerlo como algo de rutina durante todo el año, es algo que suma y sirve para no tener tanto tiempo de ocio.

-¿Viajás seguido a Uruguay?

-Cuando tengo un fin de semana libre, me cruzo y paso un tiempo con la familia. Allá tengo a mis viejos y a mis dos hermanas y mi hermano. Suelen venir a visitarme, pero no con demasiada frecuencia, ellos estudian y trabajan allá. Lo hacen seguido en vacaciones.

-Lo que debe ser el grupo de WhatsApp de la familia cuando jugás...

-(Risas) Sí, tenemos un grupo de Whatsapp pero después me escriben todos por separado así que ni lo uso casi, ja. Hablo mucho con mi vieja, mi viejo. para la familia es un motivo de orgullo que pueda estar acá desempeñándome y después de haber conseguido tantas cosas lindas.

-¿Te traés yerba de allá o comprás acá?

-No vas a poder creerlo: no soy matero, soy un uruguayo trucho según me dicen mis compañeros (risas). Soy de los pocos que no lo hacen en el plantel y los chistes me los tomo con humor porque es un grupo precioso. Desde el primer día que me tocó llegar, me hicieron sentir parte. Se siente esa humildad que tienen todos. Cuando llega un compañero nuevo, me gusta acompañarlo y hacerlo sentir parte como me pasó a mí. Es muy lindo eso.

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