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El presidente electo de Corea del Sur promete aliviar tensiones con el Norte

Moon Jae-in se impuso tras el juicio político a Park Geun-hye por corrupción

Miércoles 10 de mayo de 2017
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El presidente electo de Corea del Sur Moon Jae-in
El presidente electo de Corea del Sur Moon Jae-in. Foto: DPA

SEÚL.- Sus seguidores lo consideran un político que tiene las manos limpias, mientras sus enemigos lo acusan de ser simpatizante de Corea del Norte: el político de centroizquierda Moon Jae-in, ganador de las elecciones presidenciales celebradas ayer en Corea del Sur, no es una cara nueva en un país con una profunda división ideológica.

Más de cuatro años después de su amarga derrota en las últimas elecciones contra la conservadora ex presidenta Park Geun-hye, destituida en marzo por acusaciones de corrupción antes de que pudiera finalizar su mandato, este político de 64 años se convertirá en su sucesor, según las primeras proyecciones conocidas.

"Espero que hoy se abra la puerta de una nueva República de Corea", dijo Moon, durante un discurso que parecía de aceptación. "Conseguiré reformas y uniré al país, las dos misiones que nuestro pueblo espera."

Las elecciones en Corea del Sur se desarrollaron en medio de temores por la sexta prueba nuclear realizada por Pyongyang: el tono conciliador y el enfoque diferente de Moon lo han puesto en la mira de los grupos conservadores, preocupados porque su actitud pueda beneficiar al Norte y provoque fricciones con Washington.

Moon, que recibió las felicitaciones de la Casa Blanca por su triunfo, no sólo criticó el acelerado despliegue de los sistemas Thaad, sino que anticipó que revisaría la cuestión si era elegido presidente.

Abogado especializado en la defensa de los derechos humanos y ex jefe de gabinete del presidente liberal Roh Moo-hyn, que terminó preso durante el gobierno de Park Chung-hee (padre de la ex presidenta), Moon venció en la carrera electoral con la promesa de una nueva etapa.

Su intención es la de remediar las ásperas turbulencias de los últimos meses que, como en una tormenta perfecta, fueron institucionales, económicas y diplomáticas, tanto por las relaciones tensas al límite del enfrentamiento militar con Corea del Norte como por la irritación de China sobre los sistemas antimisiles estadounidenses Thaad -ya desplegado en territorio surcoreano- o por el malhumor contra el proteccionismo de Estados Unidos, su aliado, tras la llegada a la presidencia de Donald Trump.

Según analistas políticos, el nuevo presidente se esforzará para aliviar las tensiones con Corea del Norte; poner en marcha medidas para reducir los marcados desequilibrios sociales y favorecer la igualdad de género, además de reactivar la economía y la lucha contra los daños a largo plazo.

En ese ámbito se propone reordenar el sistema de los "chaebol", los grandes conglomerados familiares que se manejan como un Estado dentro del Estado, y cuyo "campeón" es la firma Samsung, cuyo presidente de facto, Lee Jae-yong, terminó en la cárcel por estar involucrado en el escándalo de la ex presidenta Park.

Agencias DPA y ANSA

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