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El drama del Mediterráneo sigue creciendo y se vuelve más mortífero

En lo que va del año aumentaron un 38% los cruces con respecto a 2016; antes moría uno de cada 137 migrantes y en 2017 pierde la vida uno de cada 39; Italia, en estado de emergencia

Miércoles 10 de mayo de 2017
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LA NACION
La llegada de inmigrantes subsaharianos, ayer, al puerto de Salerno
La llegada de inmigrantes subsaharianos, ayer, al puerto de Salerno. Foto: AFP

ROMA.- La bebita, africana, tiene tan sólo días. Llegó a Italia junto a su papá, que sobrevivió al enésimo naufragio de una barcaza repleta de migrantes que se hundió en el mar Mediterráneo. Su mamá murió antes de emprender el "viaje de la esperanza", durante el parto, en una playa de Libia.

La imagen de la bebita recién nacida, ahora internada en buen estado en un hospital de Palermo, Sicilia, volvió a poner ayer sobre el tapete el drama sin fin de los cientos de miles de migrantes que siguen arriesgando su vida para escapar del hambre, los conflictos y la miseria en su tierra. Es un drama que se agrava cada año. En lo que va de 2017, ya llegaron un 38% de migrantes más que en el mismo período de 2016 y se espera que cuando termine el año se alcance una cifra récord de 20.000 cruces.

Más alarmante todavía es que subió exponencialmente la tasa de mortalidad de quienes intentan llegar a Europa, la tierra prometida. El año pasado se estimaba una muerte por cada 137 migrantes, y este año murió uno por cada 39, según cifras de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).

Desde enero se registraron más de 1300 muertes de personas tratando de cruzar el Mediterráneo, de las cuales 250 ocurrieron el último fin de semana en dos nuevas tragedias frente a las costas de Libia, según Carlotta Sami, vocera del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (Unhcr).

El aumento de la tasa de mortalidad está vinculado a la mayor persecución de los traficantes de personas por parte de las autoridades europeas, lo que, según la Acnur, llevó a emprender cruces en embarcaciones cada vez más precarias y sin equipamientos de localización como GPS o teléfonos satelitales, lo que a su vez dificulta su rastreo.

Esta tragedia, que se agudiza a medida que se acerca el verano europeo, significa una verdadera emergencia para Italia. Después de un fin de semana con una llegada récord de inmigrantes (por lo menos 3000 rescatados por diversas embarcaciones) se espera el arribo de 200.000 para lo que resta del año, lo que constituiría un nuevo récord tras las 181.436 que llegaron el año pasado. Desde el 1° de enero desembarcaron 43.245 personas, un aumento del 38% con respecto a 2016. La mayoría de los que llegan provienen de Nigeria, un país azotado por el grupo islamista Boko Haram, seguidos por ciudadanos de Bangladesh y Guinea.

El gobierno italiano se prepara para enfrentar esta nueva oleada, que se enmarca en la peor crisis migratoria desde la Segunda Guerra Mundial, con un megaplán que prevé que los migrantes sean recibidos a lo largo de toda la península. Según acuerdos ya estipulados, cada una de las 20 regiones de Italia deberá recibir un porcentaje de migrantes igual a la cuota de acceso a un fondo nacional destinado a políticas sociales. Quedan exceptuadas aquellas regiones golpeadas por los terremotos. En el seno de cada región, las municipalidades de hasta 2000 habitantes deberán hospedar a seis migrantes; las municipalidades más pobladas deberán recibir 3,5 migrantes cada 1000 habitantes. Y las ciudades más importantes, consideradas centros de tránsito de muchos refugiados, se limitarán a dos lugares cada 1000 residentes. El objetivo del Ministerio del Interior es involucrar a la mayor cantidad posible de alcaldes: actualmente, de hecho, de un total de 8000, sólo 2880 han abierto sus puertas a los refugiados.

Gracias a una nueva modalidad de contratación territorial, que implica que los migrantes no sean "catapultados" en los territorios, sino distribuidos luego de acuerdos con los administradores locales, algunos pequeños centros se animan a recibir inmigrantes. Sin imposiciones desde arriba, tal como destacó el diario italiano La Repubblica, últimamente 154 comunas se han presentado en forma voluntaria para adherir al denominado Sprar (Sistema de Protección para quienes piden asilo y Refugiados).

El plan del Ministerio del Interior prevé, por otro lado, la puesta a punto de once nuevos CPR, es decir, centros permanentes para la repatriación de aquellos migrantes que no tiene derecho a quedarse en Italia. Los CPR reemplazarán a los cuestionados CIE (Centro de Identificación y Expulsión).

Políticas

Por su posición geográfica y más de 7500 kilómetros de costas, Italia se ha visto "invadida" de migrantes en los últimos años, algo muy criticado por los partidos de derecha xenófobos como la Liga Norte. A diferencia de otros países de la Unión Europea (UE), Italia se destacó por una política migratoria distinta, abierta y humanitaria, algo que siempre subrayó el papa Francisco, defensor de refugiados y migrantes. Del total de migrantes desembarcados este año en Europa, Italia se ha hecho cargo del 84%, seguida por Grecia (11,5%) y España (4,5%).

En los últimos días arreciaron polémicas porque un juez siciliano relacionó a las ONG que se dedican a salvar desesperados con los traficantes de seres humanos que lucran con los "viajes de la esperanza".

"Hay una masa de dinero destinada a la acogida de migrantes que atrae los intereses de las organizaciones mafiosas", advirtió ayer el procurador de Catania, Carmelo Zuccaro, en una audición ante la comisión antimafia del Parlamento italiano. Zuccaro afirmó que son los traficantes de personas -que son el objetivo de sus investigaciones, no las ONG- los que están chantajeando a quienes trabajan por fines humanitarios, "exponiendo a los migrantes a riesgos cada vez más graves".

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