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"La parodia del culturismo que se mantuvo vigente"

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LA NACION
Jueves 11 de mayo de 2017
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Quino atiende el teléfono y toma la sopa. No es como su Mafalda: a él le gusta. Este mediodía, además, el dibujante está especialmente contento porque Les Luthiers obtuvo el premio Princesa de Asturias, el mismo que él ganó hace tres años. "¿¡Pasaron tres años ya!?", se sorprende. "Ellos estuvieron a punto de recibirlo varias veces -recuerda-. Representa un premio a la Comunicación, cosa que ellos hacen muy bien, como lo garantizan los años que llevan trabajando juntos, porque constituyen una especie de milagro: es raro que durante tanto tiempo un grupo así siga unido, sin peleas."

Como Mafalda en aquel 2014 de inagotables celebraciones, Les Luthiers está festejando sus 50 ahora, factor que no hace más que reforzar el carácter de reconocimiento a la trayectoria que tiene este galardón. También en coincidencia con Quino, el ahora sexteto tiene al humor como forma de expresión artística. "Ellos demostraron ser únicos. La clave de su éxito, de la carrera tan fructífera y larga que tienen, está en ese humor tan extraño para este país, donde existe la tendencia de hacer reír con cosas groseras. Les Luthiers siempre manejó una calidad excepcional, en lo musical también. Nunca se vulgarizaron ni bajaron su nivel. Además son muy modestos, no son fanfarrones. El premio es simpático y ellos son muy simpáticos también", insiste Quino en el juego de las coincidencias. Y les augura a los integrantes del grupo mucha diversión con este premio, que además de un cheque por 50 mil euros y una escultura de Miró -que Quino exhibe en su casa- entrega una serie de latitas con chiches. "Del dinero ni me acuerdo, me lo debo haber gastado -se ríe-. Pero me dieron unos ladrillitos de goma de colores para armar casitas, muy lindos."

Como medio siglo de carrera exige renovarse, para mantener la calidad y sobre todo la vigencia, personalmente Quino cuenta que cada día anota las ideas que se le van ocurriendo en una libreta. "Es muy difícil igual. Una de mis obsesiones fue evitar repetirme, y llegó un momento que me di cuenta de que lo estaba haciendo. El discurso de Mafalda estaba agotado y por eso dejé de hacerla, aunque los problemas que trata se van renovando y algunos están cada vez peor (ahora tenemos al señor Donald Trump que ha venido a traer un conflicto que hay que ver cómo lo resuelve este guapo..., que lamentablemente no es del 900). Les Luthiers, en cambio, se mantuvo muy bien a través de las décadas, con mucha altura. Se han preocupado por hacerlo seriamente, con esa especie de parodia del culturismo tan suya. De modo que estoy muy contento con este premio. Además se había generado algo medio feo: decían que se lo iban a dar a ellos y me le dieron a mí, así que hay final feliz para esa tonta rivalidad nuestra que se había creado."

A propósito de cumplir 50, hoy Quino estará en la Feria del Libro soplando las velitas por el medio siglo de De la Flor. "Estamos todos cincuentones", suspira, a sus 84. Y deja oír el ruido de la cuchara contra el plato.

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