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Un muerto por día, el saldo de la crisis sin salida venezolana

Ayer hubo un nuevo muerto en una marcha al Tribunal Supremo; suman por lo menos 39 en 40 jornadas de protestas

Jueves 11 de mayo de 2017
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PARA LA NACION
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Manifestantes opositores lanzan una bomba de excremento
Manifestantes opositores lanzan una bomba de excremento. Foto: Reuters / CARLOS RAWLINS

CARACAS.- Las fuerzas de seguridad apelaron ayer a una extrema dureza para reprimir la decimoquinta manifestación opositora en Caracas, última marcha multitudinaria en 40 días, que pretendía llegar hasta la sede del organismo encargado de hostigar judicialmente al Parlamento y a la Mesa de la Unidad Democrática: el Tribunal Supremo de Justicia. Como si unos y otros estuvieran atrapados en un laberinto nacional sin salidas, todas cerradas por el chavismo: a más protestas, más represión.

La batalla campal, que siempre se origina después de que policías y militares atacan a los manifestantes, provocó más de cien heridos y una nueva víctima mortal: Miguel Castillo (26 años), egresado la semana pasada como comunicador social en una universidad capitalina. El joven participaba en los enfrentamientos cuando fue alcanzado por un impacto "intercostal", según fuentes municipales. De nada le sirvieron los cientos de "escudos constitucionales" construidos con madera, cartón y metal por quienes protestan, que ayer una vez más contaron con el liderazgo de los diputados más jóvenes de la Asamblea Nacional. Las víctimas mortales en el marco de las protestas se elevan a 39 personas, según la fiscalía, y 46, según los cálculos del Observatorio de la Conflictividad Social, que suma los fallecidos durante los violentos saqueos de la semana pasada en el estado de Carabobo.

Y sólo en la represión de ayer hubo 180 heridos y asfixiados por el lanzamiento indiscriminado de gases lacrimógenos.

"Más represión. Más muertos. Más tristeza. Más duelo. Más rabia. Más peligro de violencia. Menos democracia. Una ecuación perversa", protestó amargamente Luis Vicente León, presidente de Datanálisis.

"Juego trancado", se dice en Venezuela en situaciones parecidas, pese a los movimientos que se suceden sobre el tablero político. El rechazo masivo contra la "fraudulenta" Asamblea Constituyente puesta en marcha por Maduro para mantenerse en el poder cuenta desde ayer con un nuevo defensor, procedente de las filas del chavismo: el general retirado Miguel Rodríguez Torres, uno de los favoritos de Hugo Chávez y ex ministro de Defensa, quien reclama un referéndum consultivo previo al proceso constituyente. Según la encuesta realizada por More Consulting, el 84,3% de los venezolanos exigen lo mismo.

La indignación corrió ayer como la pólvora en la Candelaria, barrio de inmigrantes europeos cercano al Palacio de Miraflores, en el centro de la capital, donde la policía reprimió duramente a los que allí se concentraban. La orden del chavismo es que los enfrentamientos no atraviesen la "frontera" invisible que separa el este de la ciudad (mayoritariamente opositor) del centro y el Oeste, donde se levantan los centros de poder y los antiguos bastiones bolivarianos.

En las parlamentarias de 2015, la Mesa de la Unidad Democrática también se impuso en gran parte de este territorio, en el que los famosos colectivos revolucionarios, mezcla de paramilitares y radicales que actúan con la connivencia de las autoridades, campean a sus anchas.

Videos grabados por periodistas y ciudadanos particulares confirmaron una vez más cómo las fuerzas del orden permitían que los colectivos dispararan sus armas de fuego para amedrentar a los manifestantes, e incluso que les robaran a los equipos periodísticos. La impunidad de los colectivos provocó, incluso, la indignación del nuevo director de la Policía Nacional Bolivariana, el general Carlos Alfredo Pérez, quien los definió como "vagabundos y sinvergüenzas", tras reconocer que habían disparado a los civiles. Unas declaraciones que se desvían del dogma oficial, que presenta a los colectivos como héroes de la lucha revolucionaria.

Allí, en la Candelaria, la policía detuvo con extrema violencia al profesor Sergio Contreras, cuyo presunto delito era hablar por un megáfono. "Condenamos una vez más las detenciones arbitrarias e indiscriminadas del régimen de Venezuela", respondió Luis Almagro, secretario general de la OEA.

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