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Lula convierte el interrogatorio de Moro en un trampolín para 2018

Rodeado de sus partidarios del Partido de los Trabajadores en Curitiba, el ex presidente declaró por primera vez ante el juez federal en una de las cinco causas en las que está procesado por el escándalo de coimas en Petrobras

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LA NACION
Jueves 11 de mayo de 2017
Lula llegó ayer a los tribunales de Curitiba con una bandera en la mano y rodeado de sus partidarios
Lula llegó ayer a los tribunales de Curitiba con una bandera en la mano y rodeado de sus partidarios. Foto: AFP / Ricardo Stuckert
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CURITIBA.- La máxima leyenda política de Brasil se resiste a ser apenas un ciudadano común. Durante cinco horas, en medio de un ambiente de gran expectativa y tensión, el ex presidente Luiz Inacio Lula declaró por primera vez ante el juez federal Sergio Moro en una de las cinco causas en las que está procesado por el escándalo de corrupción en Petrobras, aprovechó para politizar el interrogatorio y reforzó su candidatura para 2018.

"Estoy vivo y preparándome para volver a ser candidato a presidente de este país. Nunca tuve tantas ganas como ahora, ganas de hacer más y probar que si la elite no tiene talento para arreglar este país, un obrero metalúrgico sí lo tiene", resaltó anoche el ex jefe de Estado (2003-2010), con la voz ronca, ante una multitud de seguidores llegados de distintos rincones de Brasil, que durante todo el día lo esperaron en la plaza Santos Andrade, en el centro de Curitiba.

"Si un día cometí un error, no quiero ser juzgado sólo por la justicia; quiero ser juzgado por el pueblo brasileño", agregó entre los más de 50.000 fieles seguidores que ocuparon la ciudad y lo vivaban al ritmo de "olé, olé, olé, olá, Lula, Lula".

El líder del Partido de los Trabajadores (PT), de 71 años, había llegado temprano a Curitiba a bordo de un jet privado prestado por un amigo empresario. Después de reunirse en el aeropuerto con la destituida presidenta Dilma Rousseff y numerosos legisladores petistas que vinieron a expresarle su solidaridad, se presentó ante el tribunal federal Moro.

En el tribunal, rodeado afuera por un inmenso operativo de seguridad, respondió a puertas cerradas a las acusaciones de corrupción pasiva y lavado de dinero en torno a un departamento tríplex en el balneario paulista de Guarujá que habría obtenido a cambio de favores a la constructora OAS, una de las principales involucradas en el petrolão. Según la fiscalía, también habría recibido de la empresa otras "ventajas indebidas", como la reforma y la decoración de ese inmueble y el pago del depósito para guardar sus pertenencias desde que dejó el Palacio del Planalto. Los sobornos en especie equivaldrían a US$ 1,2 millones.

Aunque Lula siempre ha negado que el departamento sea de su propiedad -sigue a nombre de OAS-, el propio ex presidente de la constructora Leo Pinheiro, ahora convertido en colaborador de la justicia, declaró lo contrario. Afirmó que Lula le había pedido no poner el inmueble a su nombre hasta que se diluyeran las investigaciones anticorrupción de la operación Lava Jato, y también le había requerido destruir todas las pruebas de coimas al PT.

"Nunca tuve la intención de adquirir el tríplex. Yo no lo solicité, no lo recibí ni lo pagué; no lo tengo", resaltó el ex mandatario.

Lula contó que su recientemente fallecida esposa, Marisa Leticia, había visitado el departamento en cuestión y consideraba comprarlo, que ambos lo visitaron, pero que no quedaron satisfechos con el inmueble y desistieron de adquirirlo. Además, negó varias veces que hubiera pedido o incluso sugerido al ex presidente de OAS que se deshiciera de documentos que pudieran incriminarlo, y acusó a la prensa y sectores del poder judicial de lanzar una persecución política en su contra.

"Estoy siendo víctima de la mayor caza jurídica que un político brasileño haya tenido. Cuando fui elegido, tenía un compromiso de fe", aseguró Lula. Apuntó que no puede ser responsable por los delitos que cometieron otras personas indicadas por él en su gobierno o en la estatal Petrobras. "Un presidente debe tener confianza y cuando él compone su gabinete lo hace con personas en las que confía, delega poder", resaltó en su declaración indagatoria.

Hasta último momento anteayer, la defensa de Lula había buscado postergar e incluso frenar la audiencia. Los abogados temen que Lula sea declarado culpable en esta instancia con Moro. Eso dejaría al ex presidente a un paso de tener su candidatura para el año próximo inhabilitada si fuera condenado en una segunda instancia antes de las elecciones de octubre de 2018.

Aunque el Palacio del Planalto buscó evitar referirse a la audiencia que tuvo en vilo a todo el país, durante un acto, el presidente Michel Temer destacó: "Necesitamos más tranquilidad en el país. No podemos permanecer en esa posición de embate permanente, brasileño contra brasileño". Entre los seguidores de Lula, no faltaron las duras críticas al actual jefe del Estado, con cánticos de "¡fuera, Temer!" y consignas en contra de la polémica ley de flexibilización laboral aprobada recientemente y la reforma propuesta al sistema de jubilaciones.

Medida contra el instituto Lula

La orden de un juez de Brasilia de suspender las actividades del Instituto Lula, fundado para difundir el legado del ex presidente, generó sorpresa. Según Ricardo Leite, aunque desarrolla proyectos sociales, hay "indicios vehementes de delitos criminales" que pueden haber sido iniciados o instigados en la sede de la fundación, en San Pablo. Leite tiene a cargo la causa contra Lula por supuesto intento de obstrucción de la justicia. El ex mandatario fue acusado por el ex senador Delcidio Amaral de haber buscado comprar el silencio de Néstor Cerveró, ex directivo de Petrobras que firmó un acuerdo de delación premiada. "Es curioso que el fallo fue firmado el 5, pero recién se conoció ahora, antes de la declaración de Lula ante [Sergio] Moro. Buscaban generar la idea de que Lula está acosado, pero no es así", señaló a LA NACION Paulo Okamotto, director del instituto

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