Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

Andar en moto también es cosa de chicas

Las motos dejaron de ser territorio exclusivo de los hombres y cada vez son más las mujeres que se animan a subirse a las dos ruedas. Razones de una tendencia que parece crecer día a día

La posibilidad de moverse por el tránsito y de ahorrar tiempo de viaje, dos de los motivos
La posibilidad de moverse por el tránsito y de ahorrar tiempo de viaje, dos de los motivos. Foto: Shutterstock
Sábado 13 de mayo de 2017
SEGUIR
LA NACION
0

Basta pararse unos minutos en cualquier esquina de cualquier ciudad del país para notarlo. El mundo de las motos, un universo históricamente masculino, está cambiando: cada vez más mujeres se animan a las dos ruedas para trasladarse entre los diferentes quehaceres cotidianos o moverse en los tiempos libres. Y si bien todavía son una minoría, poco a poco ganan lugar en las calles.

A la hora de explicar por qué eligen las motos, las conductoras destacan el menor costo en comparación con un auto, la versatilidad para moverse en el tránsito y la reducción en los tiempos de viaje. "La moto me cambió la vida. Salgo y vuelvo a la puerta de mi casa y llego a todos lados en 10 minutos", explica Carla De Berti, abogada, quien además de su trabajo entrena hockey tres veces por semana, toma clases de inglés y es docente universitaria. "Para distancias cortas en la ciudad llegás más rápido que en transporte público y es fácil de estacionar. En muchos lugares hay espacios asignados y si no la dejás en la calle atada", sintetiza María Eugenia Galmes, licenciada en Recursos Humanos.

El otro gran factor que explica el crecimiento del parque de motos en las ciudades es el económico. "Fue la principal razón por la que tomé la decisión. Trabajo desde los 18 años pero cada vez estaba más lejos de acceder a un auto", dice Florencia Barragán, estudiante y productora de TV de 24 años.El desembolso en combustible, que para el caso de un auto demanda $ 1000 para llenar el tanque, se replica en otros rubros como seguro, patente, estacionamiento o peajes, y por eso muchos encuentran en este tipo de vehículos una solución a su movilidad. "La moto tiene muy bajos costos para mantenerla. Con $ 80 tengo nafta para una semana", ilustra.

Más allá de la percepción en las calles, los datos oficiales verifican la tendencia, al menos en la Ciudad de Buenos Aires, donde el número de licencias para conducir motos (A1, A21, A22, A3) entregadas a mujeres crece sostenidamente año a año. Según los registros oficiales del Gobierno porteño, en 2014 las solicitantes femeninas fueron el 8,6% del total (749 en el primer trimestre, 3356 en el año), pero ascendieron al 9,2% en 2015 y al 9,8% en 2016. En el primer trimestre de 2017, en tanto, la participación de las mujeres siguió creciendo: recibieron 1028 licencias, un 10,8% del total expedido por la Dirección General Habilitación de Conductores y Transportes.

Si bien hay cada vez más, el día a día para muchas mujeres no es sencillo. "Al momento de comprarme la moto sentí prejuicio. Antes de felicitarme, lo primero que me preguntaban era si ya había chocado o si me había caído, y no sé si era un prejuicio contra la moto o por ser mujer", recuerda Barragán. La experiencia, mientras tanto, se replica en otros casos: "Algunos hombres se sorprenden al verme manejar una moto", agrega Galmes, que utiliza su scooter a diario.

Los hábitos de manejo, especialmente entre las principiantes, también son un rasgo distintivo. Menos velocidad o mayor precaución que al manejar un auto son comportamientos que, según las motociclistas, definen su andar por las calles. "Al principio vas mucho más cuidadosa con todo y después te vas soltando. Voy mentalizada como que soy un auto y doblemente atenta mirando las luces o el coche adelante", admite De Berti.

Sin embargo, ingresar en un mundo con mayoría de hombres implica para muchas pasar por situaciones de incomodidad. "Cuando freno en los semáforos, los hombres bajan la ventana y se ponen cerca para decirme cosas, tocarme bocina u observarme de arriba a abajo. Es parte del acoso que sufrimos las mujeres. A veces me da más miedo parar en un semáforo por esas cosas que por la inseguridad", reconoce Barragán.

Si bien la demanda no se acota a un único estilo, entre las mujeres los scooters son los modelos más elegidos. "Ellas suelen elegir la sencillez mecánica y a nivel comandos para manejar. Una ventaja del scooter es la accesibilidad. Tiene un diseño que de por sí es cómodo para entrar y una postura de manejo baja, que da sensación de seguridad. En una moto Off Road el centro de gravedad es más alto, las piernas quedan colgando y eso da una sensación de falta de control en algunas situaciones", explica Nicolás Hanzel, supervisor de Planeamiento Estratégico en Yamaha Argentina.

La experiencia de las mujeres al manubrio lo demuestra. "No tenés cambios y es chiquita; entonces no hay que hacer muchas maniobras", cuenta De Berti, quien bautizó 'Vainilla' a su Beta Arrow. "Elegí un scooter de 125 cc y aprendí a manejarla en dos horas", agrega Barragán.

De gustos y usos

Desde el lado del diseño, estos modelos también llegan al mercado con prestaciones que buscan ser funcionales a las demandas de las mujeres. Colores variados, mayor lugar para llevar objetos bajo el asiento o compartimentos pequeños pensados para guardar anteojos o carteras son algunas de las características que firmas como Zanella, Honda, Vespa o Beta, las de mayor presencia en el segmento, introdujeron para hacer más confortable el uso cotidiano de estos modelos.

No obstante, el escenario es mucho más amplio y hay mujeres que eligen desde las motos Touring para viajar por la ruta hasta los modelos de mayor cilindrada para trabajar en la ciudad. "Si bien en Capital la tendencia está bien volcada al scooter de 110 a 150 cc, que es un modelo con mayor dominio al manejar, estamos notando muchas chicas subidas a motos Street, sobre todo en provincias del Norte. Es algo que avanzó en los últimos cinco años y que antes no se veía", sostiene Cecilia Fraire, directora Comercial de Zanella.

El crecimiento en el número de mujeres circulando en dos ruedas por el país también dinamizó el mercado de accesorios e indumentaria. El frío o la lluvia, por ejemplo, son dos desvelos infalibles para cualquier motociclista y no hacen distinción de género. "Me compré pasamontañas, guantes y una buena campera rompevientos", detalla Florencia, quien sostiene que e aún no encuentra prendas para lluvia que satisfagan sus necesidades.

Desde las compañías especializadas en indumentaria para motociclistas advierten que cada vez son más mujeres las que se animan a las motos y plantean que el fenómeno seguirá consolidándose. "La tendencia hace años se ve a nivel global y está llegando a la Argentina. La mujer dejó de ocupar el lugar de acompañante y tomó un lugar activo y directo en relación con las motos", detalla Emiliano Valtorta, gerente Comercial de AlpineStars Argentina.

Según el ejecutivo, la dinámica del mercado llevó a que se incremente la demanda por parte del segmento femenino. "Argentina es un mercado que recién se está empezando a desarrollar en materia de indumentaria para mujeres, mientras que en otros lugares como Europa o EE.UU. esto ocurrió hace 20 años. Y si bien hoy este nicho no deja de ser el 15% del negocio del hombre, es un segmento que crece", plantea. En este sentido, identifica algunas características que distinguen a la demanda de las consumidoras: "Buscan denotar una situación de prolijidad al andar en moto. No eligen prendas que parezcan muy técnicas. Buscan ropa con un look más casual y que sea maniobrable".

Te puede interesar

Enviá tu comentario

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.
Las más leídas