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El escritor que traduce sus libros a la música

Hugo Beccacece

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PARA LA NACION
Domingo 14 de mayo de 2017
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El sábado de la semana pasada, en el pequeño pabellón donde las autoridades de la Feria reciben a los escritores en la intimidad, el novelista español Carlos Ruiz Zafón tuvo una breve charla con Oche Califa, el director de la Fundación El Libro, y cuatro o cinco invitados. Fue antes de la entrevista que le hizo Jorge Fernández Díaz en la sala José Hernández, colmada de público.

Ruiz Zafón habló en esa corta reunión privada de su pasión por la música, que no había podido satisfacer como él hubiera querido en su niñez, pero que empezó a desplegar en su adolescencia de estudiante en un colegio de jesuitas donde había un viejo piano. Aprendió a leer música, tenía buen oído, curiosidad y una perseverancia de la que testimonian sus novelas. Se puso entonces a estudiar las partituras que le gustaban y se entregó a la lectura de tratados de armonía (por ejemplo, el de Arnold Schoenberg). Como los musicólogos, se dedicaba al análisis musical. Así llegó a componer lo que él quería expresar. "Lo que compongo no tiene pretensiones", dijo. "Es una música simple. No tengo los conocimientos necesarios para hacer obras más complejas. Escribo esa música al mismo tiempo que mis novelas. Mis composiciones son algo así como el comentario musical de mi literatura. Están inspiradas en los ambientes, en las situaciones, en los personajes, de mis libros. Se las puede encontrar en Internet."

A Ruiz Zafón le apasiona la banda sonora de las películas. Y quien escuche en Internet lo que él compone podrá darse cuenta de que los temas musicales relacionados con sus novelas parecen escritos para una versión cinematográfica de éstas.

Uno de los autores admirados por Ruiz Zafón es Thomas Mann. Cuando el escritor español se radicó en Los Ángeles en la década de 1990, sabía que no demasiado lejos de su casa estaba aquella en la que había vivido Mann en el exilio. De vez en cuando, con su coche, Ruiz Zafón pasaba frente a la residencia que había sido de Mann en Pacific Palisades, una zona muy exclusiva que hoy tiene una cotización altísima. "La propiedad estaba abandonada", comentó Ruiz Zafón. "Desde afuera no podía verse mucho porque los árboles lo impedían. Pensaba que quizá algún día llegaría a verla. El día llegó porque sus propietarios la pusieron en venta y se la podía visitar. Llamé y establecí una cita. Pude recorrerla. Allí, Mann escribió Doktor Faustus y José y sus hermanos. A pesar del abandono, me impresionó por su arquitectura moderna. La vendían en catorce millones de dólares. Ahora la compró el Estado alemán y van a convertirla en museo y en un centro cultural." Es inevitable que un autor vea la realidad con los mismos ojos con los que crea su mundo imaginario: la descripción que hizo Ruiz Zafón del hogar estadounidense de Mann hizo de la casa de éste una casa de las novelas de Ruiz Zafón: allí estaban la desidia, la corrosión del tiempo, las tinieblas interiores (bajo el sol pertinaz de Los Ángeles), el clima fantasmagórico y gótico; en suma, Thomas Mann en una novela aún no escrita de Ruiz Zafón.

En el almuerzo que la embajadora de Italia, Teresa Castaldo, le ofreció al escritor Alessandro Baricco, éste conversó con un grupo de invitados sobre la posibilidad de abrir en la Argentina una de sus escuelas Holden de escritura. "Todavía no está decidido si lo haré en Buenos Aires, en Madrid o Barcelona", dijo.

Explicó que en esas escuelas no sólo se enseña a escribir ficción o crónica, sino también guiones y publicidad: todo lo relacionado con el mundo de la comunicación. "A los que se inscriben porque quieren ser novelistas, la primera tarea que se les encomienda es filmar. Se les da una cámara para que con ella construyan un relato. La gramática cinematográfica tiene una perfecta equivalencia con la literaria y, en poco más de un siglo, han terminado por influir la una sobre la otra. La cámara en la mano obliga a los jóvenes, que se desplazan por la ciudad o por los cuartos, a incorporar de un modo inconsciente en sus cuerpos la gramática de ?filmación', semejante a la de la ?escritura', tal como ocurre con el aprendizaje de una lengua en la niñez. La técnica queda inscrita corporalmente y eso facilita el pasaje a la experiencia literaria."

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