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Mujeres en primera persona

Una atractiva novela juvenil sobre la identidad de género y una sugerente distopía contemporánea

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LA NACION
Domingo 14 de mayo de 2017
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Meredith Russo no ha tenido una vida fácil. Siempre contó con el apoyo de su familia, en Tennessee, pero puertas afuera el mundo era hostil: sufría acoso escolar y las palizas de los varones que pensaban que era gay. Porque Meredith sólo comenzó a vivir bajo su identidad de mujer transexual en la adultez. Ahora, a los 30 años, es madre y escritora, y ha usado su experiencia como fuerza inspiradora de su novela Si yo fuera tu chica (#numeral). El libro, celebrado como una obra de literatura juvenil óptima para habilitar con los adolescentes el debate sobre toda forma de prejuicio y discriminación nociva, narra en primera persona las vicisitudes de Amanda, una chica de unos 15 años que empieza una nueva vida en una nueva escuela de una nueva ciudad, después de haber pasado su infancia siendo Andrew, hijo único de una mujer comprensiva y un hombre que no estaba dispuesto a aceptar la verdad.

Amanda se convierte en una joven reservada y hermosa, y causa sensación en ese entorno sin pasado. Pero los más ocultos temores afloran cuando conoce a Grant Everett, uno de los chicos más guapos de la escuela, que parece sinceramente interesado en ella. La historia de Amanda se irá desplegando con el correr de las páginas, desde su niñez incomprendida hasta el intento de suicidio que marcó el comienzo del fin de su vida como Andrew. Conmovedor y minucioso el trabajo que Russo hace sobre el personaje de Amanda para labrar su compleja subjetividad con la que, más allá de los problemas derivados de la identidad de género, cualquiera que alguna vez haya sentido que no encajaba, que era diferente de la peor manera posible, podrá sentirse identificado.

* * *

Cuando se cansó de la política, Catherine Chanter decidió probar suerte con su primer amor, ése al que había consagrado los años de formación universitaria: la literatura. Británica, lobista en Inglaterra y en Estados Unidos, de regreso en su tierra se dedicó a la enseñanza, en especial a trabajar con jóvenes que sufrían trastornos emocionales y psiquiátricos, y merodeó las letras escribiendo guiones radiofónicos, cuentos y poemas. Su novela El Manantial (Salamandra) la lleva al territorio de la distopía.

Londres padece una sostenida y dramática escasez de agua que se hace sentir también en las zonas rurales. La situación no llega aún a ser terminal, pero ya hay racionamiento, multas, reducción de la jornada laboral para ahorrar energía eléctrica. En ese contexto, Ruth y Mark -un matrimonio de abogados londinenses que frisan los 50- deciden abandonar la ciudad para instalarse en el campo y empezar de cero. Es Ruth quien cuenta en el libro esa existencia esforzada y ascética, en armonía con la naturaleza, con el suelo y los animales que les proveerán sustento. Ella y su esposo tienen más de un motivo para querer desaparecer en la campiña. Mark ha sido exonerado luego de un proceso penoso tras haber sido acusado de un crimen imperdonable, el matrimonio está en crisis, y los bandazos que da la vida de su problemática hija Angie, madre del pequeño Lucien, agravan el cuadro.

La finca El Manantial aparece entonces como el refugio perfecto. Y lo es los primeros tiempos. Hasta que empieza a ocurrir un hecho extraño: mientras los granjeros vecinos se hunden en la sequía y el consecuente empobrecimiento, la granja de Ruth y Mark prospera como un vergel pletórico de tierra fértil. De allí a que los lugareños piensen que fuerzas oscuras y sobrenaturales asisten a Ruth, hay un solo paso. Y no tardarán en darlo.

SI YO FUERA TU CHICA. Meredith Russo, #numeral

EL MANANTIAL. Catherine Chanter, Salamandra

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