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El destino de los restos de Franco vuelve a levantar polémica en España

El Congreso ordenó moverlos del Valle de los Caídos, pero el PP no lo garantiza

Viernes 12 de mayo de 2017
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La lápida del dictador en el santuario de la guerra
La lápida del dictador en el santuario de la guerra. Foto: EFE / Javier Lizón

MADRID.- Los restos del dictador Francisco Franco reposan bajo una losa de granito de una tonelada y media, adornada siempre con flores frescas, delante del altar de la basílica del Valle de los Caídos. Después de 40 años de democracia, la tumba monumental del generalísimo resiste como un símbolo de la difícil gestión de la memoria histórica en España.

La polémica recrudeció esta semana cuando el Congreso debatió y finalmente aprobó ayer por mayoría una resolución que reclama al gobierno de Mariano Rajoy exhumar el cadáver de Franco, devolvérselo a su familia para que lo entierre en otro sitio y resignificar el Valle de los Caídos en un "espacio para la cultura de la reconciliación".

La decisión tiene un fuerte peso institucional porque es la primera vez que un tema tan urticante pasa una votación en el pleno de la cámara, pero anticipa nuevas tensiones: el PP de Rajoy es el único bloque que se abstuvo y no garantiza que vaya a cumplir la voluntad de la mayoría parlamentaria.

El Valle de los Caídos fue construido por orden de Franco entre 1941 y 1959 en la sierra de Guadarrama, a 50 kilómetros de Madrid, con el fin de glorificar su triunfo en la Guerra Civil, aunque la consigna oficial fuera simbolizar la reconciliación entre los dos Españas. Se erigió una cruz de 150 metros de alto en la cima de una montaña, cuyo interior fue excavado para albergar una basílica. En las obras trabajaron miles de presos políticos. Se trasladaron allí 33.800 cuerpos que fueron sepultados en criptas en los laterales del edificio. Entre ellos hay unos 12.000 que corresponden a combatientes republicanos sin identificar.

Cuando murió Franco, a fines de 1975, el régimen decidió enterrarlo en un lugar primordial del templo, junto a la única tumba destacada: la del fundador del fascismo español (la Falange), José Antonio Primo de Rivera, fusilado por los republicanos en noviembre de 1936, en los inicios de la guerra.

La democracia no interrumpió la exaltación al dictador. El Valle de los Caídos forma parte del patrimonio nacional y es mantenido con fondos públicos (el Estado destina unos 750.000 euros al año). Está abierto a visitas turísticas y en la basílica gestionada por los benedictinos son habituales las misas en recuerdo de Franco.

El proyecto aprobado insta a "impulsar la retirada de símbolos y monumentos que honran la memoria de los vencedores o conmemoran el conflicto civil o la dictadura". Considera que debe resignificarse el Valle de los Caídos para que deje de ser "un lugar de memoria franquista y nacional-católica" y pase a serlo de "memoria colectiva democrática y reconocimiento de las víctimas de la guerra y de la dictadura".

Para eso los diputados consideran necesario sacar del valle el cuerpo de Franco. A Primo de Rivera piden reubicarlo en un lugar "no preeminente" del predio. La distinción responde a que éste -a diferencia del dictador- sí murió durante la Guerra Civil.

El proyecto lo presentó el PSOE y contó con el apoyo de Unidos Podemos, de los liberales de Ciudadanos y de los partidos nacionalistas de Cataluña, el País Vasco y las islas Canarias. "Las heridas del pasado se curan con la verdad", dijo el diputado socialista Gregorio Cámara, a cargo de defender la proposición. Le respondió Alicia Sánchez-Camacho, del PP: "Ustedes han roto el consenso constitucional de no hacer uso partidista de la memoria histórica". El partido de Rajoy finalmente se abstuvo en la votación.

Entre las disposiciones votadas se incluye la promesa de ayuda a los familiares que reclaman la devolución de cuerpos que el régimen sepultó allí sin consentimiento.

Los restos se hacinan en criptas mal mantenidas. La humedad ha destruido los ataúdes, en los que caben restos de decenas de individuos. Los huesos y la madera, en muchos casos, terminaron revueltos en una masa única. "Es difícil encontrar un sarcófago íntegro. La identificación no es imposible, pero sí enormemente complicada", sostiene Antonio Alonso, jefe de biología de Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses.

El valle de la discordia

Santuario

El Valle de los Caídos, que el dictador Franco ordenó construir a 50 kilómetros de Madrid, debía simbolizar la reconciliación entre las dos facciones enfrentadas a muerte en la Guerra Civil (1936-1939); en los hechos glorificaba su triunfo sobre los republicanos

Cambios

El Parlamento votó a favor del retiro del cuerpo de Franco para resignificar el santuario y que deje de ser "un lugar de memoria franquista y nacional-católica" y pase a ser de "memoria colectiva democrática y reconocimiento de las víctimas"

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